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“Vomitando” al borde del vertedero

Vecinos de Santiago se unen para luchar contra una cantera 'restaurada' con toneladas de residuos a 400 metros de viviendas. Científicos y ecologistas denuncian que las sustancias peligrosas superan hasta "43 veces" lo permitido

Imagen de los lodos de depuradora sin tratar facilitada por la plataforma de afectados de Santiago-Miramontes.
Imagen de los lodos de depuradora sin tratar facilitada por la plataforma de afectados de Santiago-Miramontes.
Santiago de Compostela

"Nadie lo piensa, pero este macrovertedero en la cima del monte está a solo 5,9 kilómetros de la Catedral de Santiago y a unos cuatro de la residencia oficial del presidente de la Xunta. Nosotros lo tenemos al lado. La casa más próxima está a 400 metros, en la aldea de Miramontes. La siguiente aldea es Vilas, a 600. En total somos 900 vecinos con un futuro de mierda, la gente acaba vomitando al paso de los camiones de residuos por este olor nauseabundo que no se parece a nada conocido. Si el viento sopla del sur, lo sufren los del norte. Si sopla del norte, apesta a los del sur. Mi abuela no se atreve a salir de casa. Aquí los viejos no ven más salida que dejar atrás toda su vida y escapar a vivir con sus hijos a la capital". David Martínez, vecino de la parroquia de Grixoa, es miembro de la Plataforma de Afectados polo Vertedoiro de Santiago. La asociación empezó a luchar hace dos años contra el llamado Complejo Ambiental de Miramontes, una vieja cantera de áridos que emprendió en 2008 un plan de restauración mediante el relleno del cráter con toneladas de "residuos industriales no peligrosos" de toda Galicia y la fabricación de los llamados "tecnosuelos" como cobertura a partir, sobre todo, de lodos de depuradoras de varias comarcas y de dragados de rías gallegas. El plan de regeneración ha acabado en tormenta política, polémica ecologista, un par de multas derivadas de inspecciones de la Xunta y la clausura, este mes, de una de las empresas que formaban parte del complejo, Tecnosolos Galaicos, SL, a la vista de los resultados de una veintena de catas que sobrepasaban los parámetros permitidos recogidas entre 2016 y 2017.

El debate político está en el Ayuntamiento de Santiago y en el Parlamento gallego, donde el pasado martes, cuestionada por el BNG, la conselleira de Medio Ambiente, Beatriz Mato, hizo un repaso de las continuas inspecciones llevadas a cabo por la Xunta para hacer "cumplir la legalidad". Los vecinos aseguran que si no fuera por su lucha ninguna de estas visitas sorpresa de la Administración se habría producido. "El sentimiento es de tristeza y de indefensión frente a una industria abusiva, imparable porque genera mucho dinero", describe Martínez, "el tráfico de camiones es tan intenso que aparecen grietas en las casas".

Vertedero de "residuos industriales no peligrosos" fotografiado por la plataforma de afectados en el Complejo Ambiental de Miramontes. ampliar foto
Vertedero de "residuos industriales no peligrosos" fotografiado por la plataforma de afectados en el Complejo Ambiental de Miramontes.

Los tecnosuelos son un producto derivado de residuos, sometido a tratamiento y madurado, que sirve para reciclar restos orgánicos y debe terminar semejándose en textura a la tierra vegetal para la restauración de la capa superficial de terrenos degradados como las canteras. Ante el "incumplimiento muy grave y reiterado de la normativa" en la planta de "supuestos tecnosuelos", la Sociedade Galega de Historia Natural ha reclamado a la consellería que precinte estas instalaciones; que abra un expediente sancionador "por el vertido no autorizado de residuos mezclados contaminantes en el medio natural"; que obligue a la empresa a "retirar la totalidad" del producto que incumpla la ley y que informe a la fiscalía de Medio Ambiente por si la actividad constituye delitos contra el entorno y "la salud de las personas".

El grupo ecologista, integrado por científicos y presidido por el edafólogo del CSIC Serafín González, revisa en su escrito 23 muestras de tecnosuelo recogidas en el lugar por el Ayuntamiento y la Xunta entre abril de 2016 y noviembre de 2017 y concluye que "un 70% sobrepasan entre 2 y 5 veces los valores máximos permitidos por la Instrucción Técnica de Residuos de Galicia (ITR) en cuestión de metales y metaloides. Estos incumplimientos se refieren al cadmio, el cobre, el níquel, el plomo y el zinc. Una de las analíticas también tuvo en cuenta el cromo hexavalente, un "peligroso contaminante" recuerda el escrito, y reveló niveles "tres veces superiores a lo admisible".

Además, los "supuestos tecnosuelos incumplen en un 45% de las muestras los parámetros establecidos para nitratos, y en dos de las tres muestras recogidas en octubre "se detectaron niveles de nitratos en lixiviados que exceden 43 veces los límites permitidos". Esta cantidad de nitratos, explica Serafin González, supone una "sobredosis tóxica" que impide la regeneración vegetal. Su grupo considera que Medio Ambiente debería efectuar tests de toxicidad para las plantas y las lombrices de tierra que de momento no se han llevado a cabo, y recuerda que a la misma distancia que las casas existen tambien terrenos agrícolas de los vecinos. Entre otros "incumplimientos", la Sociedade de Historia Natural cita los Hidrocarburos Aromáticos Policíclicos, supuestos cancerígenos, superiores "entre 4 y 10 veces a los valores permitidos" en "el 73%" de las muestras. Además, el experto en suelos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas señala que las muestras de la planta de Grixoa presentan gran cantidad de "impropios" que hacen que no parezca tierra: "Desde cuchillas, a bolsas y cepillos de dientes", apunta González.

Zorro muerto hallado hace un mes que la Guardia Civil se ha llevado para analizar. ampliar foto
Zorro muerto hallado hace un mes que la Guardia Civil se ha llevado para analizar.

Pero las empresas se defienden. Un portavoz oficial del Complejo Ambiental Miramontes comenta que, una vez clausurado, Tecnosolos Galaicos ya no forma parte del proyecto que ahora solo integran la cantera de áridos y el "vertedero de residuos industriales no peligrosos". Que el gran cúmulo de basura que rellena el cráter "cumple con todos los parámetros al más alto nivel que exige la normativa europea" y que el vaso está a punto de llenarse. Es decir, "le queda una vida útil de entre dos y tres años, probablemente menos".

Por su parte, Juan Mojín, director técnico y gerente de Tecnosolos Galaicos, SL, insiste en que su trabajo está "bien hecho", se declara "ecologista" y afirma que "si tuviera duda" de que está haciendo "una actividad contaminante, no la haría". Reconoce que el suyo es un sector "molesto" y "maloliente" porque trabaja "con basura", "residuos que la sociedad genera y hay que depurar", pero que "nadie quiere al lado". Admite que Grixoa es "una zona rural a la que le supone un incordio el tráfico diario de 40 camiones entrando y saliendo y produciendo olores". Pero defiende que siempre han tratado de "minimizar los efectos" con medidas de seguridad que "incluso van más allá de la normativa" porque higienizan los vehículos "antes de salir de la planta", los obligan a ir "con toldo" y someten los lodos de depuradora a "cal viva y cenizas de biomasa" para que no huelan. En su opinión, la "Instrucción Técnica de Residuos de Galicia se ha hecho de forma muy restrictiva", un "debate técnico" que debería reabrirse porque considera que no es posible que los parámetros que valen para fertilizar un terreno agrícola no sirvan para restaurar una cantera a cielo abierto.

Según el vecino David Martínez, lo que se estaba aplicando como cobertura "no eran tecnosuelos, sino residuos". "Tal cual vienen, los ponen", afirma, "y luego no se tratan los lixiviados, que bajan con las aguas de escorrentía, ni se ponen filtros". De tal manera que el Regato da Rañoa, un afluente de la cuenca del Tambre, "tiene un olor y un color terribles y ya no se ve ni una trucha ni un salmón". "Nos preguntamos qué más tiene que pasar para que tomen medidas organismos como Augas de Galicia", sigue: "Aquí todos bebíamos agua de pozo o de manantial, pero ahora no nos atrevemos. Nos parece que empieza a salir con grasa, y compramos de botella".

Tecnosuelos en maduración en la planta de Grixoa. ampliar foto
Tecnosuelos en maduración en la planta de Grixoa.

Los miembros de la Plataforma de Afectados polo Vertedoiro de Santiago-Miramontes creen que la actividad de la empresa de tecnosuelos, que empezó a operar a finales de 2015 como una nueva fase del proyecto de regeneración, está afectando también a la fauna y la flora. Según Martínez, aparecen aves y mamíferos muertos, "animales con síntomas muy peculiares, que han perdido el pelo". Uno de ellos, hace un mes, era un zorro que "se llevó el Seprona para analizar". Los vecinos no tienen todavía los resultados de la Guardia Civil, pero el director de Tecnosolos niega estos daños: "Las perdices andan por mis prados y los cazadores vienen los fines de semana. El año pasado tuvimos patos anidando".