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Un autobús gratuito descongestiona las carreteras del Montseny

La Diputación de Barcelona pone en marcha esta prueba piloto que ya han probado 800 personas

Excursionistas bajan de un autobús en el Montseny.
Excursionistas bajan de un autobús en el Montseny.

Apostado en el gran ventanal frontal del autobús, Biel mira asombrado el paraje del Parque del Montseny que se despliega ante sus ojos de niño. Junto a su padre, el pequeño disfruta de la pericia de Mikel Díaz, experimentado conductor, que sortea con habilidad las serpenteantes y estrechas curvas de la carretera BV-5114 que conecta el municipio de Sant Celoni con el Valle de Sante Fe.

Desde hace una semana, los cientos de excursionistas que en esta temporada de setas visitan este paraje, lo hacen también en un autobús gratuito. Es la solución, provisional, de la Diputación de Barcelona para descongestionar de coches el valle durante la llegada del otoño en una prueba que empezó el 21 de octubre y que termina este domingo.

Como la familia de Biel, centenares de personas ya han utilizado este autocar que sube cada media hora desde el municipio de Campins, situado a la falda del Valle a Santa Fe. Este miércoles, Día de Todos los Santos, 400 excursionistas eligieron este vehículo para disfrutar del Parque del Montseny. Desde el fin de semana pasado ya lo han hecho 800 personas. “Vale la pena”, comenta Merly Ucañán, que viene de Badalona junto a su marido y unos amigos. “No hubiésemos subido si no fuera por el bus”, añade. No son los únicos. Gracias al autobús, muchas personas que no disponen de coche propio, disfrutaban este miércoles de un día de montaña.

A las once de la mañana los informadores ya avisaban de que el aparcamiento de Santa Fe, en lo alto de la montaña, con 200 plazas se encontraba lleno. Cuando esto sucede los visitantes pueden dejar sus vehículos por dos euros en un gran aparcamiento provisional que les permite subir en el autobús sin ningún coste. Los Mossos multan a los que esten mal aparcados.

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Tras media hora de zigzags el autobús llega a su destino: Santa Fe. Se trata de una extensa zona forrada de hojas de haya y salpicada por la variedad de colores que ofrece el cambio de estación y que da la bienvenida al visitante. Amigos y  familias con niños se dispersan por las variadas rutas que se extenden desde este enclave.

La reducción de coches en los laterales de la carretera, que hasta ahora incluso eliminaban uno de los carriles dificultando el paso de ambulancias, también beneficia a los animales del Parque, reconocido desde 2013 como patrimonio inmaterial de la Unesco. Así lo cree Carlos Lumeres, de la entidad ecologista Coordinadora per la Salvaguarda del Montseny, que apuesta, sin embargo, por la creación de dos líneas regulares de autobús que conecte las dos laderas del parque, desde Santa Maria Palautordera hasta El Brull y de Sant Celoni hasta Viladrau.

Doble hilera de coches en la carretera BV-5114 en el Montseny.
Doble hilera de coches en la carretera BV-5114 en el Montseny.

La Diputación de Barcelona ya analiza como mejorar esta prueba piloto en el futuro. Joana Barber, directora de la Reserva de la Biosfera del Montseny, aprueba, ahora, esta iniciativa. “Debemos pensar también en los vecinos y no solo en los turistas que vienen los fines de semana”, comenta Barber, que cree que esto ayudaría a “diversificar los lugares de turismo y no concentrarlos en un mismo lugar”.

Al mediodía, el restaurante de Santa Fe registra una actividad frenética entre la recogida de los desayunos de los menos madrugadores y la preparación de las comidas. El establecimiento ya despriende olor a butifarra a la brasa. Su dueña, Raquel Displàs, se queja de que el último autobús baja a las 17:30h y que, con ello, pierde algunas reservas.

Casi todos coinciden en este punto: Augmentar el horario de los buses. Muchos, como Nelly Samarczuck, han elegido el tren para ir al Montseny. Esta mujer de 48 años propone un bus directo desde la estación de Renfe de Sant Celoni hasta Santa Fe. En su regazo, su hijo Valentín de tres años, duerme rendido por el cansancio tras horas de juego entre hojas y palos en su primer día en la montaña.

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