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Colau arremete en la ONU contra la política de refugiados en Europa

La alcaldesa de Barcelona reivindica las ciudades como espacios públicos

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona pasea por Nueva York. Ver fotogalería
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona pasea por Nueva York.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, reivindicó este lunes en Naciones Unidas el papel de las ciudades como espacios públicos y vertebradores de la democracia y criticó con dureza la política de refugiados de Europa. Colau, una conocida activista por la vivienda que llegó al Gobierno de la capital catalana hace un año, aprovechó su participación en las audiencias preparatorias de la cumbre Habitat III para hacer un alegato en favor de algo que forma parte de su ADN político: los movimientos de protestas como catalizadores del progreso social.

La primera visita de Colau a Nueva York, tanto en calidad de alcaldesa como de ciudadana, coincide con el quinto aniversario del 15-M, la primera ola de indignación popular en España que la aupó a la alcaldía. Y el 15-M estuvo presente en su discurso en el cuartel general de la ONU. Recordó este movimiento, también las protestas de Seattle, la primavera árabe, las protestas zapatistas o el Nuit Debout parisino o el Ocupa Wall Street. “No hay mejor noticia para la democracia”, recalcó sobre estos movimientos. “Tenemos una ciudadanía que nos exige más y mejor y esa es la base de la democracia”, añadió.

También puso sobre la mesa la crisis de refugiados en Europa para lanzar un duro mensaje. “Nos avergüenza profundamente que hoy mueran miles de niños y niñas, personas mayores y enfermas, hombres y mujeres ahogadas en nuestro mar Mediterráneo, pasando frío o penitencia en las fronteras de Europa. No es propio de ciudades que quieren ser del primer mundo y ejemplo de los derechos humanos”, dijo la alcaldesa.

“Nadie se libra”

Ayuntamientos "infrafinanciados"

La alcaldesa criticó la cantidad irrisoria de refugiados acogidos por España —19 personas— frente a los esfuerzos de países como Alemania o Grecia y criticó que la ayuda resulte tan escasa pese a que “ciudades como Madrid y Barcelona nos hemos ofrecido a acoger más”. “El Estado está bloqueando las opciones”, dijo respecto a varias propuestas de ayuda.

Colau defendió las ciudades como la zona idónea de aterrizaje de un nuevo modelo de gobernanza más abierto a la sociedad, pero criticó que los Ayuntamientos, que son la institución más cercana a los ciudadanos, “estén tan infrafinanciados”.

“Para terminar con las políticas frente a la desigualdad o de acogida de los refugiados debemos cooperar con los Estados (...) Nadie se libra de esto”, resaltó. Colau pidió a la ONU ayuda para trasladar esta presión a las instituciones europeas. “Nos avergüenza a los que queremos ser ciudades de acogida, de refugio, y compartir las responsabilidades”, enfatizó en un discurso en el que ensalzó el concepto de “derecho a la ciudad” como uno de los derechos fundamentales. En su Carta por el Derecho a la Ciudad, la ONU alerta de que “los modelos de desarrollo implementados en la mayoría de los países empobrecidos se caracterizan por establecer niveles de concentración de renta y de poder que generan pobreza y exclusión”.

Barcelona es una de esas ciudades convertida en marca y se codea con las principales capitales turísticas del mundo, con todo lo bueno y malo que ello trae para los servicios de la ciudad. El primer año de gobierno de Colau ha estado marcado por sus intentos de frenar los desahucios en la ciudad, su gran caballo de batalla, y de moderar la expansión de la industria turística, lo que le ha supuesto el enfrentamiento con los empresarios del sector. Este lunes, en la ONU, recalcó la necesidad de “preservar los espacios públicos de las ciudades” y advirtió de las “tensiones” que se están generando. “No somos antieconómicos, nos gustan las inversiones”, defendió, pero insistió en un modelo inclusivo, sostenible y que haga frente a la desigualdad. En esta batalla, pidió más colaboración con los Gobiernos.

Muchos de los problemas de desequilibrios sociales y empobrecimientos que afectan a las economías, tanto las ricas como en desarrollo, se agravan en las grandes ciudades, sobre todo, por el encarecimiento de la vivienda. Colau recordó que muchas de las políticas necesarias para solventar esos conflictos trascienden a los municipios, un mensaje que este y otros Ayuntamientos de perfil progresista —como el de Nueva York— trasladan ante las expectativas creadas entre sus votantes.

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