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Las cuentas del gobierno catalán

La Generalitat sitúa el déficit fiscal de Cataluña en 16.500 millones de euros

Mas-Colell: “En el debate fiscal ha de recordarse que somos contribuyentes netos”

La diferencia entre lo que aporta y recibe la comunidad equivale a entre el 5,8% y el 8,5% del PIB

El Gobierno catalán movió ayer ficha en la batalla que están librando las comunidades por el objetivo de déficit para este año al hacer públicos los datos de las balanzas fiscales, la diferencia entre lo que aporta y recibe Cataluña de la Administración central del Estado. El Ejecutivo catalán estima que ese saldo arrojó un déficit fiscal en 2010 (el último año liquidado) de entre 11.258 y 16.543 millones de euros, lo cual equivale a una horquilla de entre el 5,8% y el 8,5% del Producto Interior Bruto (PIB) catalán.

A pesar de que los resultados de las balanzas fiscales debían presentarse junto a los Presupuestos, la Generalitat los ha anticipado como respuesta a las comunidades que han criticado la posibilidad de que el déficit acabe siendo asimétrico, entre las cuales están Extremadura, el País Vasco o Madrid. “Cataluña es un contribuyente neto muy considerable a la Hacienda del Estado, lo que debe tenerse en cuenta en los múltiples debates fiscales que tienen lugar en España en estos momentos”, aseguró el consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, quien recordó que, según las balanzas que elaboró el Gobierno central para el año 2005, esa misma situación la sufren Baleares, Madrid y la Comunidad Valenciana. El titular de Economía también reclamó que se actualicen esos datos.

El titular de Economía pide que se actualicen las balanzas fiscales de las autonomías

Las balanzas fiscales son una ensalada de números y el resultado de todas las relaciones económicas entre Cataluña y el Estado, desde el pago de las pensiones hasta las inversiones en infraestructuras. Hay dos métodos de cálculo y cada uno de ellos puede dar tres resultados distintos. En ambos casos, la Generalitat se agarra al más favorable, el que trata de neutralizar el efecto crisis e imagina una situación de equilibrio presupuestario en la Administración central, en este caso igualando los ingresos públicos. El resto de resultados ni siquiera han sido publicados, como sí hacía el grupo de expertos independientes que realizaba esos cálculos durante la época del tripartito. Mas-Colell despachó la falta de esos datos con el argumento de que son “irrelevantes”.

El método del flujo monetario se basa en contabilizar estrictamente el dinero que recibe el territorio. Por ejemplo, una estación del AVE construida en Barcelona debe computar allí. Mediante ese cálculo —el que la Generalitat siempre recalca—, el déficit asciende a 16.543 millones de euros, el 8,5% del PIB. El otro método es el de flujo del beneficio, que trata de medir el bienestar. De acuerdo con este sistema, la estación de AVE de Barcelona se integra en una línea que beneficia a varias comunidades, por lo que esa inversión debe ser repartida en varios territorios. Ese cálculo arroja un déficit de 11.258 millones de euros, el 5,8% del PIB.

El titular de Economía aseguró que esos 16.543 millones equivalen a todo el gasto social en Cataluña y consideró que con “una fracción” de esa cantidad la situación de las arcas catalanas sería “más cómoda”. Aun así, el consejero evitó decir que sin déficit fiscal no habría recortes y señaló al País Vasco. “Nos acostumbramos a todo y tal vez nos hubiéramos gastado el dinero en otras cosas”, ironizó.

El consejero se niega a dar los resultados sin neutralizar al considerarlos "irrelevantes"

El consejero sugirió que un criterio para ajustar el déficit sería aportar de acuerdo con la riqueza (18,6% del PIB en 2010) y recibir según la población (16%). Cataluña ahora aporta a la Administración central el 19,4% de todos los recursos y recibe el 14,2%. El primer dato dijo que no causa “sorpresa”, pero el segundo sí. “Los dos excesos se podrían corregir y entonces podríamos discutir los niveles adecuados”, afirmó.

De hecho, un boquete de esas dimensiones no se produce en todos los flujos que componen la balanza. Por ejemplo, Cataluña aporta el 19,2% de todos los fondos que nutren la Seguridad Social y recibe el 17,1%. En cambio, recibe entre el 11,6% y el 13,9% de los recursos para infraestructuras y entre el 5,9% y el 9% de los que invierten los entes públicos. Por ello, Mas-Colell señaló el “gasto de carácter discrecional” como el culpable del elevado déficit fiscal.

El consejero admitió que el “pacto fiscal” es “un episodio del pasado” y reiteró que esta vez Cataluña no liderará el proceso de reforma del modelo de financiación autonómica. Sin embargo, el consejero aseguró que sí estarán “en todas las negociaciones y foros” donde se “decidan temas relevantes” para Cataluña. “Defenderemos nuestros intereses con firmeza”, advirtió.