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La Junta diseña un decálogo para evitar los fraudes en el aceite de oliva

El plan del Gobierno busca unificar la normativa e impulsar la calidad internacional

Botellas en una planta de envasado de aceite en Sevilla. Ampliar foto
Botellas en una planta de envasado de aceite en Sevilla.

Andalucía es líder mundial en la producción del aceite de oliva y también quiere ser la principal referencia en cuanto a tecnología e innovación en el sector oleícola. Con esa declaración de intenciones, la Consejería de Agricultura ha diseñado la Estrategia Andaluza para la Incentivación del Aceite de Oliva, un documento que busca impulsar la calidad y evitar los continuos fraudes, tanto internos como externos, que tanto daño hacen a la imagen del principal cultivo en la comunidad. El plan, que está ahora en proceso de alegaciones por parte del sector oleícola, contempla un decálogo de medidas que pasan por la unificación de la normativa de calidad internacional, la mejora de los sistemas de gestión de calidad y de las estructuras productivas o las modificaciones de los parámetros físico-químicos y de la armonización de los paneles-test.

La estrategia andaluza otorga una importancia clave a la regulación de los estándares de calidad, y defiende la normativa actual del Consejo Oleícola Internacional (COI) como “la mejor defensa ante posibles intentos de generación de barreras técnicas interesadas en proteger producciones propias”, en clara referencia a los ataques que el aceite español ha sufrido en los últimos meses desde Estados Unidos o Australia. La Junta quiere impulsar acuerdos internacionales para regular las fechas de consumo preferentes en determinadas condiciones de almacenamiento que aseguren la calidad de la categoría aceite declarado. Asimismo, fijar límites para las condiciones ambientales (luz y temperatura) durante el transporte y el tiempo requerido por los procedimientos administrativos de importación.

El documento también plantea modificaciones en los parámetros físico-químicos de los estándares de calidad. La preocupación se centra sobre todo en la reducción de los esteres etílicos, un componente cuya presencia en dosis considerables implica, necesariamente, que provienen de aceitunas que han sufrido fermentaciones indeseables. Pero la obtención de aceites virgen extra con un menor contenido en esteres etílicos implica una recogida más temprana. También se requerirá la adaptación de las infraestructuras para evitar que aceites de oliva virgen extra actuales deban ser comercializados como virgen, dada la evolución de este parámetro.

En cuanto a los controles de calidad, se pone de manifiesto que la evaluación de las características organolépticas “lleva implícita una incertidumbre, que podría explicar algunas diferencias que en determinadas evaluaciones sensoriales presentan los paneles test”. De ahí que se abogue por la homogeneización en la respuesta de los diferentes paneles. También hay una petición expresa para que los países productores impidan la utilización de los envases rellenables de aceite en la hostelería.

La patronal agraria Asaja ya ha marcado sus alegaciones a este documento. La modernización del cultivo, la corresponsabilidad en la cadena de envasado y distribución, los controles periódicos y el panel test son los cuatro pilares que propone la patronal agraria para garantizar y fomentar la calidad del aceite de oliva. También la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) ultima las alegaciones, donde pedirán mayor contundencia de la Administración para castigar el fraude en la comercialización.