
Odio la cocina de inducción
Quiero poder inclinar una sartén sin que pierda calor, para poder dar forma a una tortilla. Quiero poder usar tanto mi paellera chula como la cazuela de barro. Quiero mi olla favorita de vuelta

Es cocinera de oficio y por vocación. Durante más de veinticinco años ha trabajado en restaurantes de España y Francia. Autora del libro ‘Cocina o Barbarie’, prologado por Joan Roca en catalán y Dabiz Muñoz en castellano. Actualmente vive en Vilanova de Sau, Osona, donde ha conducido el restaurante de cocina catalana El Ferrer de Tall.

Quiero poder inclinar una sartén sin que pierda calor, para poder dar forma a una tortilla. Quiero poder usar tanto mi paellera chula como la cazuela de barro. Quiero mi olla favorita de vuelta

A la voz de tradición, cocina de las abuelas y fiestas de pueblo, me vestí con mis mejores galas para ayudar con el fuego y la leña, las ollas, de ir de acá para allá, de repartir vasos de cartón

Tengo amigas que ni siquiera han entrado nunca solas a un bar a tomarse un café o que antes de sentarse en un banco a comerse un bocadillo en un parque, lo hacen en el coche, dentro del parking, a salvo de miradas ajenas.

Ni miento ni exagero cuando digo que esa tortilla es mejor que algunas de las peores tortillas de patatas que he comido

Tengo una lista de restaurantes a los que con sólo pensar en ir ya se me dibuja una sonrisa en el alma

Lo que estaba haciendo era ordenar ideas y armarme de valor de cara a la conversación difícil e incómoda que sabía que vendría al final de la cena. Iba a hacer algo que a nadie le gusta hacer. Hoy tocaba pedir el libro de reclamaciones

Una vaca puede pasar toda su vida comiendo pienso sin acumular ningún tipo de conocimiento acerca de él, igual que mi vecino se ha pasado la vida gozando de la misma marca de calamares a la romana congelados

He de confesar que nunca he sido muy amante de los niños, ya no me hacían mucha gracia ni cuando yo misma era una niña

La cinta corre imparable, tus pertenencias van llegando al escáner, lo atraviesan y se van acumulando al final de la rampa. Puedes sentir la densidad del trance de los que esperan en la cola detrás de ti en las sienes y en un momento tú te preguntas si lo que se acaba de desgarrar es la bolsa biodegradable o tu alegría de vivir

Cocinar tiene algo de lo que el mismo plato terminado carece: la capacidad de recordarte a ti misma que, en efecto, sigues teniendo cuerpo, aunque lo sientas como titilando, dolorido y semitransparente

A cada uno de ellos les vestiría con una bata verde de aquellas que se sujetan con un par de cordeles y los acomodaría en camas separadas, solos, a degustar, semi incorporados, un desayuno de un hospital público cualquiera

De los cerca de 83.900 restaurantes y puestos de comidas que había en España a fecha de 1 de enero de 2022, solo una minoría dispone de políticas de cobro por adelantado o cancelación con costes

Este despertador con patas lleva siendo asado y servido en mesas festivas más de 2.600 años, y ha sido considerado un manjar de lujo al alcance de muy pocos hasta hace apenas 50

¿Cómo sería implementar aquí algo parecido al concepto de ‘fermier’ a la francesa, o venta directa de artesanía agroalimentaria en las granjas?

En ese momento me quedé paralizada. Hoy le preguntaría, antes de levantarme e irme, si quiere una bolsita, para llevarse con él su falta de respeto

Si el camarero me sirve algo que no he pedido expresamente, lo interpreto como una cortesía de la casa. Si va a cobrármelo, su precio tiene que constar por escrito y tengo que poder no quererlo

En el mercado hay más de 70 patentes de licuados vegetales registradas. Para elaborar las principales marcas, sus fabricantes extraen anualmente cerca de 200.000 metros cúbicos de agua de los manantiales del Montseny

Siempre me ha parecido curiosa esta costumbre tan extendida de salir de casa con una lista hecha, más allá de los artículos de fondo de armario y de los productos no perecederos.

Siempre ha sido un secreto, pero no veo series o películas que vayan de restaurantes. Me bloqueo y me ahogo de angustia solo de pensarlo

Cada mañana lleno el cacillo de mi cafetera de moka de rosca de toda la vida, una de esas que hacen ‘gru-gru’ cuando el café está listo, con tres cucharadas de café de supermercado

Trabajar por amor al arte y trabajar por dinero son dos extremos de una misma calle. Uno tiene que saber quién es y decidir en qué número de esa calle quiere plantar la bandera

En la olla en la que guisemos nuestra cena esta noche estarán nuestros valores, nuestros ideales y nuestra visión de quiénes somos. No es banal sentir el abrazo de una madre en el plato de sus lentejas

A la pregunta de “bueno, ¿cómo están los máquinas?”, la respuesta es clara: están que arden

En mi imaginación se alzan, como castillos hinchables gigantescos, los campos de fútbol y los grandes estadios deportivos convertidos en magníficos campos de nabos regados por aspersores

En nuestra realidad cotidiana hay más carne de salmón en filete procesado que salmónidos vivos remontando ríos en Idaho, Alaska, California o Escocia

El de huesos es un fiambre que surgió en las matanzas de cerdo domiciliarias de la comarca del Vallès Oriental, tierra de mondongueras de pro, donde yo nací; y solo se elabora y se consume en esa zona

Para una niña de clase obrera nacida en los ochenta, Semana Santa significaba irse al pueblo a subirse a los árboles, a cazar cangrejos de río, a pescar lucios, a mear en cuclillas en un mar de espigas y amapolas, a mascar polvo y a degustar la mona de Pascua con los padrinos