Columna

El Guadiana de la moral

El Guadiana de la moral. No sé si corren malos tiempos para la libertad, si la mayoría de los españoles están ahora más preocupados que nunca por el orden moral y las costumbres, como parecería a la luz de la relativa aceptación de las propuestas de asegurar que la autoridad política vela por el mantenimiento de las buenas costumbres. Siguiendo esta tendencia, el consejero Rafael Blasco se ha apresurado a anunciar que los emigrantes deberán firmar un contrato de buenos comportamientos. Podemos pensar que se trata de un gesto simbólico que no tendrá consecuencias prácticas; para regular las conductas delictivas ya están las leyes que deben ser cumplidas por emigrantes y autóctonos o ¿la Generalitat está pensando en crear una policía especial para la vigilancia de la moral y las costumbres de los emigrantes?