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Demoday, la gran puesta en escena en Silicon Valley

Las incubadoras enseñan a presentar, comportarse y atraer atención con control milimétrico de la situación

Demoday de julio en 500 Startups. A veces, la puesta en escena se va de las manos.
Demoday de julio en 500 Startups. A veces, la puesta en escena se va de las manos.

Silicon Valley tiene un método para todo. Bueno, en general, en Estados Unidos saben hacer un paso a paso para conseguir cualquier proceso. El elevator pitch es uno de esos mitos que se repiten. Se llama así a la recreación de la presentación de la empresa como si solo se tuviese el tiempo que dura un viaje en ascensor para convencer a un inversor. Por supuesto, las cosas no funcionan así. Antes de invertir se lleva a cabo un proceso de due diligence, algo así como una radiografía profunda de la situación y posibilidades de la empresa en cuestión. El elevator pitch sirve, en definitiva, para captar la atención.

En las incubadoras se tiene la costumbre de hacer algo parecido a un acto de graduación. Es el denominado Demoday. Cuando termina el proceso de aprendizaje y aceleración de las startups escogidas, se hace una puesta en escena, parecida al teatro del ascensor. Hay dos grandes incubadoras, dos espacios míticos que fabrican mitos: Y Combinator, la más deseada, 500 Startups, la que tiene una mirada algo más abierta e internacional. La primera cuenta con un aval imbatible, de sus enseñanzas salieron lanzadas Stripe, Dropbox, Instacart o Airbnb. En la última edición de 500 startups nos llamó la atención la idea de los españoles de WeFitter, que quieren hacer empleados más productivos y sanos.

De YC (leído guay-sí, como se llama en el argot a Y Combinator) tenemos pendiente escribir de Hogaru y Beek, de Colombia y México respectivamente. Prometedoras.

Cada vez más estos centros de lanzamiento al estrellato buscan novedades del mundo hispano. Platzi fue la primera startup de América Latina en entrar. Hace apenas dos años tenían 120.000 estudiantes y 30 empleados. Tras salir lanzados cuentan con 42 personas en el equipo, oficinas en Bogotá, Ciudad de México y San Francisco, así como 400.000 estudiantes activos. Con estos números han conseguido la confianza de los inversores.

Christian Van der Henst, cofundador, recuerda cómo fue su Demoday: Fue una colección de nervios, fue graduarse como emprendedor en el ecosistema de Silicon Valley. Mi socio estaba practicando el pitch de la empresa constantemente, fue todo un fin de semana de entrenamiento. El equipo estaba ansioso y se sentía el esfuerzo que veníamos haciendo el último mes del proceso. Los números eran positivos, había cosas rotas que reparar y varios acabábamos de estrenar algunos cursos en inglés”.

Christian Van Der Henst durante una conferencia en Bogotá.
Christian Van Der Henst durante una conferencia en Bogotá.

Como imaginábamos, nada quedó al azar: “El día antes, tuvimos un evento para los alumnos. Tienes la oportunidad de practicar con ellos y te dan críticas muy valiosas para la preparación. Tuvimos reuniones constantes con muchos de los socios que querían ver si estábamos transmitiendo bien el mensaje. Respirar, hablar despacio, asegurarnos de compartir lo que queríamos lograr y entablar reuniones positivas con inversores, posibles socios y otros emprendedores”.

A pesar de los nervios, tiene un recuerdo positivo: “fue enriquecedor. Tuvimos la suerte de aprender de grandes profesionales y transmitir la visión de Platzi para seguir nuestro camino. Los socios de YC trabajan día y noche como si fueran parte de nuestra empresa mejorando nuestro discurso y optimizando cada detalle para que tengamos el mejor resultado posible”.

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