La crisis del coronavirus

Josep Maria Argimon: “Corren riesgo las vacaciones de los sanitarios en Cataluña”

El consejero de Salud de Cataluña achaca a la interacción social y al hecho de ser un territorio turístico el auge de la curva epidémica en la comunidad, que sigue a la cabeza de la quinta ola de coronavirus en España

El 'conseller' de Salut de Cataluña, Josep Maria Argimon.Foto: J.Sánchez Vídeo: G.Battista

La pandemia no ha regalado al consejero de Salud catalán, Josep Maria Argimon (Barcelona, 63 años), ni los primeros 100 días de gracia en el cargo. Apenas un mes después de asumir la cartera sanitaria en el Govern, la curva epidémica se disparaba de nuevo en Cataluña y situaba a la comunidad en la avanzadilla de la quinta ola que ahora se expande por toda España. Con una incidencia de más de 1.000 casos por 100.000 habitantes y 535 enfermos de covid en cuidados intensivos —el 40% de las plazas de críticos están ocupadas por pacientes de coronavirus—, la comunidad sigue siendo la más azotada por este envite del virus. La presión asistencial en atención primaria y en los hospitales es tal que el Govern ha sacado una instrucción en la que insta a los centros sanitarios a aplazar toda la actividad no urgente y reserva toda la capacidad del sistema sanitario para atender emergencias y procedimientos no demorables.

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Pregunta. ¿Cómo ha llegado Cataluña a estar a la cabeza de la quinta ola?

Respuesta. Lo que ha habido es una gran interacción social, sobre todo, que proviene de cuando termina el curso académico y empiezan los viajes de fin de curso. Creo que este ha sido el detonante que ha hecho que, de una manera rapidísima, de una Rt [velocidad de transmisión del virus] de 0,8-0,9, pasáramos a una Rt de 3,6-3,7, prácticamente de golpe. Hay otro elemento diferencial con otros territorios y es que somos un territorio turístico. Y el turismo más joven sí que ha llegado. Solo hace falta pasear por las playas de Cataluña.

P. Cuando se celebraron los festivales musicales del Canet Rock y el Vida en Cataluña, la incidencia a 14 días era de 689. Cuando se celebró el Cruïlla, pasaba de 1.000. ¿Por qué no suspendieron?

R. Yo he hecho autocrítica. No sabemos todavía si han sido o no unos eventos hiperdiseminadores, pero lo que han sido es, precisamente, unos eventos que dieron una idea más de normalidad de la que nosotros en aquel momento teníamos que dar. Hay tres momentos que pueden dar esta imagen de más normalidad y después hemos visto que no era así: cuando el presidente del Gobierno dice que no hay más mascarillas, aunque yo tengo que decir que el decreto [que flexibilizaba su uso en exteriores cuando hubiese distancia social] es muy correcto y lo avalo 100%, pero el mensaje que ha quedado es que la mascarilla en espacios abiertos no es necesario; el segundo mensaje fue que el 15 de agosto los estadios estarán llenos al 100%; y, en mi caso, estos conciertos más masivos, más multitudinarios.

P. El resultado es que los hospitales están saturados y el sector muy enfadado. ¿Va a prescindir de las vacaciones de los sanitarios?

R. Lo de las vacaciones es una posibilidad real y no la niego. Me pregunta si corren riesgo las vacaciones, la respuesta es sí. Pero la decisión no la toma el consejero, sino cada uno de los centros. Hay que decidirlo en cada hospital y cada centro de atención primaria porque aparte de su autonomía propia, cada circunstancia es distinta. Por lo que existe malestar entre los profesionales es porque parece que existen dos realidades: la realidad de lo que uno se encuentra cuando entra en un hospital o un centro de atención primaria, y la realidad cuando sale a la calle, que parece que no haya pandemia.

Miembros de Marea Blanca frente al Parlament. En vídeo, declaraciones de Trinidad Cuesta, portavoz de la plataforma.FOTO: EUROPA PRESS / VÍDEO: EFE (EUROPA PRESS / EFE)

P. ¿Cómo se va a combatir el hartazgo y el enfado de los profesionales?

R. Un profesional sanitario, él lo sabe, se podrá enfadar y molestar, pero va a ser después de tener que solucionar un problema sanitario que tenemos en estos momentos. El problema que hay detrás del hartazgo es claramente ver si las condiciones laborales, tal y como marca el Acord de Govern que hay entre ERC y Junts, se cumplen o no se cumplen.

P. Ellos piden más restricciones. ¿Se plantean alguna más?

R. El problema es qué tipo de restricciones puedes aplicar. Esta quinta ola tiene unas características muy distintas a las anteriores: ha irrumpido de manera predominante en gente joven y ha afectado a personas con mayor capacidad económica. Si nosotros ahora reducimos, por ejemplo, el comercio, afectaremos muy poco a la pandemia. La reducción básicamente es de interacción social entre la gente muy joven, y dónde y cómo se relaciona la gente muy joven. Esto podría significar alargar lo que es el confinamiento nocturno, pero ante esto hay que tener en cuenta dos cosas: que afectas a derechos y libertades y que depende del Tribunal Superior de Justicia de cada comunidad.

P. ¿Se plantean medidas como las de Galicia o Canarias, que exigen el certificado covid para acceder a interiores?

“No todo lo puedes fiar a la bata blanca. Los servicios sanitarios entran cuando te has contagiado. Antes del contagio, depende de ti

R. En estos momentos, lo que planteamos claramente es que hay que adaptar la legislación, porque lo que te permite el certificado covid es básicamente viajar. Si lo quieres usar para otras finalidades, debes adecuar tu legislación. Hay que tener muy presente que no todo el mundo tiene la capacidad de vacunarse. No todo el mundo está en igualdad de oportunidades. Podrías hacer una PCR, sí, pero esto es lo que digo que tenemos que adecuar a la legislación. Pero nunca puede ser discriminatorio.

P. ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Qué se plantea el Govern para acelerar la bajada de la incidencia?

R. Si nos tuviésemos que plantear una medida adicional, es un confinamiento, pero, hoy en día, restringir más derechos y libertades y, concretamente, la libertad de movimiento es muy improbable que se concediera.

P. Acaban de publicar una instrucción por la que los hospitales se reservan solo para actividad urgente y no demorable. ¿Qué va a pasar con los enfermos crónicos y el resto de pacientes no covid?

R. Esta es la ola silenciosa que luego nos vamos a encontrar. No todo se puede hacer. Llevamos 500 días focalizando esfuerzos y recursos en esta enfermedad. Y esto lo que va a dejar claramente es un infradiagnóstico en otras muchas enfermedades. No todo lo puedes fiar a la bata blanca. Los servicios sanitarios entran cuando te has contagiado. Antes del contagio, depende de tus hábitos y de tus actitudes, depende de ti, de nosotros, y eso es muy complicado.

P. Estamos en la quinta ola. ¿Qué errores se han vuelto a cometer?

R. La autocrítica la he hecho: pensar que podíamos normalizar más nuestra vida. Y he dado como ejemplos cuando la ministra [de Sanidad, Carolina Darias] habla de los estadios de fútbol al 100% el 15 de agosto o, por ejemplo, con los festivales. Otra autocrítica: nosotros calculamos un rebrote hasta una Rt de 2,3 y pensábamos que, con esto, a mediados de julio, con un 52% de pauta completa, las aguas volverían a su cauce y no tendríamos esta repercusión asistencial. Jamás habíamos pensado en una Rt de 3,6 o 3,7, que no lo tuvimos ni en la primera ola. Esto es un error y lo asumo. Desgraciadamente, el virus siempre va a ir por delante, porque replica mucho más rápido que nosotros. Y la manera de evitar esta replicación es encerrarse, entre comillas. Pero encerrados podemos estar un tiempo, no años.

P. ¿Será necesaria una tercera dosis de la vacuna?

R. Todavía hemos de ir por partes. Primero hemos de acabar esta vacunación; segundo, hemos de plantearnos muy seriamente otro elemento: hablamos con asiduidad de lo que es la inmunidad de grupo, pero esto es una pandemia de la solidaridad. La vacunación, o es global, o no va a ser efectiva. Si todavía no hemos terminado de vacunar, me cuesta [pensar en la tercera dosis]. Podemos plantearlo cuando tengamos los estudios. Todavía no hemos visto ninguno. Podría tener una lógica en las personas más inmunodeprimidas, por ser personas trasplantadas o personas de mucha edad cuyo sistema inmunitario ya no es el mismo.

P. Usted es médico y contaba con el apoyo de parte del sector sanitario. ¿La opinión pública ha sido más indulgente con usted que con la exconsejera Alba Vergés?

R. No. Creo que la consejera Vergés ha sido una buena consejera y tuvo unos momentos muy difíciles. También eran unos momentos muy distintos a los de ahora. Habíamos pasado una primera ola muy dura y la mayoría de la ciudadanía creía que con aquello lo habíamos superado. A la gente le da coraje cuando ve que vuelve a aparecer el virus. Ahora es distinto, no porque sean más indulgentes conmigo, sino porque llevan conviviendo con el virus 500 días, saben que el virus golpea.

“Estamos en una situación muy comprometida. No hemos llegado al pico de ingresos hospitalarios”

P. ¿Qué escenario esperan para las próximas semanas?

R. Estamos en una situación muy comprometida. Es cierto que los contagios están bajando, por suerte, pero no hemos llegado al pico de ingresos hospitalarios.

P. ¿Esta ha sido la pandemia del miedo?

R. Hay gente que vive muy asustada y es cierto que emocionalmente nos está afectando a todos, porque no estamos llevando nuestra vida normal, no nos estamos relacionando normalmente. Todo eso nos acaba afectando psicológicamente.

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