La crisis del coronavirus

Brasil detecta una variante inédita de la covid-19 tras la Copa América

Dos días después del final de un torneo con más contagios que goles, el Instituto Adolfo Lutz detecta una cepa colombiana en casos de Cuiabá, una de las sedes de la competición

Aficionados de Brasil en el Maracaná, el pasado sábado, durante la final de la Copa América. Fue el único partido con hinchas en las tribunas.
Aficionados de Brasil en el Maracaná, el pasado sábado, durante la final de la Copa América. Fue el único partido con hinchas en las tribunas.NELSON ALMEIDA / AFP

Dos días después de que Argentina se alzara con la Copa América 2021 frente a Brasil en el mítico Maracaná, el Instituto Adolfo Lutz de São Paulo anunció haber encontrado una variante inédita del coronavirus en el país entre los casos relacionados con la competición. Se trata de la cepa B.1.612, que procede de Colombia y apareció en una muestra enviada desde Cuiabá, una de las sedes del evento. La presencia de la nueva variante, cuyo impacto aún no se puede medir, es una de las consecuencias para la salud de la celebración de un torneo que, abrazado por el Gobierno federal a última hora, ni siquiera ha funcionado como balón de oxígeno para las crisis que enfrenta Jair Bolsonaro, y además acabó con la derrota de la selección anfitriona en la final. Un campeonato que ha acumulado más contagios por el virus confirmados (168) que goles marcados (60).

El Instituto Adolfo Lutz –un prestigioso laboratorio de referencia acreditado por el Ministerio de Sanidad de Brasil–, ha recibido 12 pruebas de la Copa América, todas de Cuiabá, para hacerles un análisis de secuenciación genética. De ellos, se han identificado 10 casos de la variante de Manaos y otros dos de la B.1.621, una variante no registrada anteriormente en Brasil, clasificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “bajo vigilancia” debido a la falta de estudios y que se ha detectado por primera vez en Colombia. Cuiabá acogió durante la Copa América precisamente a la selección de Colombia, junto a la de Ecuador. En su último comunicado emitido, el Ministerio de Sanidad contabilizó 168 casos de coronavirus relacionados con el torneo, incluyendo a 37 jugadores o miembros de los comités técnicos, cinco empleados de la Conmebol y 126 subcontratados. Hasta entonces, todos los que habían sido secuenciados (22) pertenecían a la variante de Manaos. Brasil, que contaba con algo más de 460.000 muertes por la enfermedad cuando aceptó oficialmente acoger la Copa América, a principios de junio, termina la competición con más de 530.000 muertes un mes y medio después, aunque en los últimos días se ha producido un descenso de los fallecimientos. La Conmebol, que recibió 50.000 vacunas en un acuerdo comercial con la empresa china Sinovac para inmunizar a los participantes en la Copa, donó 20.000 dosis al Ministerio de Sanidad de Brasil.

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A pesar de facilitar la entrada de una cepa inédita y de contarse 168 contagios entre los participantes en la competición, el protocolo sanitario, utilizado por el Gobierno brasileño como garantía para realizar la Copa América, se relajó para la final del pasado sábado en el estadio de Maracaná. La Conmebol permitió la entrada de más de 5.000 personas, entre aficionados brasileños y argentinos, además de invitados, siempre que presentaran un test negativo. Sin embargo, horas antes del partido, la organización informaba haber detectado “una cantidad considerable” de pruebas adulteradas entre las presentadas por los aficionados. Las escenas en los accesos al Maracaná antes del comienzo del partido, con multitudes alineadas en colas, dejaron patente una desorganización que encima empeoró a partir del momento en que se autorizó la entrada de público, cuando muchos hinchas se empujaron con la intención de forzar el acceso al estadio.

La Copa América tampoco ha cumplido con las expectativas políticas del presidente ultraderechista. Criticada desde el punto de vista sanitario incluso antes de empezar, la competición no ha conseguido enganchar a los hinchas ni en televisión, ni en internet, ni en los estadios. Tanto es así que ni el propio presidente le prestó mucha atención al fútbol. A excepción del día de la inauguración, cuando tuiteó una foto viendo la transmisión desde su casa, Bolsonaro no ha utilizado las redes sociales para hablar de la Copa América. El ministro de la Casa Civil (Gobernación), Luiz Eduardo Ramos, encargado de la declaración oficial el día en que la Conmebol anunció que el torneo se celebraría en Brasil, publicó un tuit el 8 de julio en el que elogiaba “la excelencia en los protocolos sanitarios” de la Copa América.

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