La crisis del coronavirus

Los diagnósticos suben en 25.595 casos, nuevo máximo de la pandemia

La semana acumula 139.546 positivos, 30.000 más que la semana anterior

Vista de la carpa montada para la realización de pruebas PCR frente al CAP del Passeig Sant Joan de Barcelona este miércoles.
Vista de la carpa montada para la realización de pruebas PCR frente al CAP del Passeig Sant Joan de Barcelona este miércoles.Enric Fontcuberta / EFE

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El coronavirus continúa su progresión independientemente del aluvión de medidas tomadas contra él en las últimas semanas. En vísperas del fin de semana del puente de Todos los Santos, los nuevos casos registrados han sumado 25.595 personas, la mayor cantidad de la pandemia. En total, en los últimos siete días se han notificado 139.546 positivos, la peor semana de la serie. En la anterior fueron 109.572. Además, han fallecido 239 personas más, elevando el total de decesos registrados a 35.878 (aunque la cifra real ronda los 60.000). Como consecuencia del aumento de casos, la incidencia acumulada también está en un máximo (485,28).

Solo Canarias, Madrid y Melilla bajan ligeramente su incidencia (en todas las demás sigue subiendo), dentro de lo que podría considerarse una estabilidad. El archipiélago la mantiene alrededor de 75 (este viernes está en 76,67), la comunidad de la capital desciende a 414,91 (el miércoles estaba en 420,79), y lleva prácticamente dos semanas entre 410 y 430. La ciudad autónoma rebaja ligeramente su máximo del miércoles, récord entre todos los territorios en la segunda ola, de 1.290,37, para dejarlo en 1.276,49. Aragón, por su parte, pasa ya de 1.000, al igual que Navarra.

Los otros indicadores no van mejor. El porcentaje de camas hospitalarias dedicadas a pacientes con covid y el de las UCI también están en máximos (14,73% y 26,59% respectivamente). Ya hay 18.162 personas hospitalizadas por coronavirus, casi 600 más que el jueves. Estos dos indicadores van a remolque del de casos, y normalmente reflejan en una o dos semanas las variaciones en el número de diagnósticos. Es decir, aunque la semana que viene empezaran a bajar los diagnosticados, los ingresos seguirían subiendo una o dos semanas más. De momento cada día ingresan en las UCI alrededor de 500 personas más que las que salen.

Con estos datos se ve la necesidad de que la festividad, con sus desplazamientos a los cementerios, no agraven la situación. Los casos semanales (tomados de sábado a viernes, para poder comparar con los datos de este viernes) estuvieron alrededor de 70.000 desde finales de septiembre hasta mediados de octubre. En dos semanas han llegado casi al doble. El fin de semana pasado se aprobó el estado de alarma y en los últimos días las comunidades han endurecido todas sus medidas. Junto al toque de queda nocturno decidido por el Gobierno, casi todas han impuesto cierres perimetrales a sus territorios, una restricción que muchas autonomías han reforzado con clausuras de ciudades o barrios. Solo se puede salir de las islas, Galicia y Extremadura, pero quitando Canarias, en las otras tres comunidades hay municipios también confinados. En Baleares es Manacor, en Extremadura varias localidades y en Galicia las siete mayores ciudades.

A estas restricciones se suman la clausura del ocio nocturno, las limitaciones de aforos, el cierre de las barras, la reducción de los grupos... Todo con la idea de no llegar a un confinamiento completo como el de marzo (o parecido, ya que parece que los colegios podrían quedar a salvo). Esa es la intención, al menos, del ministro de Sanidad, Salvador Illa, que este viernes por la mañana, en la presentación de los presupuestos de su departamento, ha dicho que “no va a ser necesario llegar” a los confinamientos domiciliarios. “Las comunidades han tomado medidas muy contundentes que seguro que van a dar sus frutos”. El ministro ha destacado que, con la aprobación del estado de alarma, se consiguió “un marco de estabilidad con medidas muy potentes”, y ha pedido tiempo para que las últimas medidas, como el toque de queda, que apenas lleva una semana en vigor, surtan efecto, que ha resumido en “estabilizar, doblegar y hacer bajar” la curva de casos. La idea es que por el ciclo del virus hay que esperar unas dos semanas, que es el tiempo medio que tarda en infectar y dar síntomas.

Este optimismo no es compartido por muchos especialistas. “Llegamos tarde con las medidas a implantar. Teníamos que haber actuado con mayor rapidez viendo las cifras de cada comunidad y centrándonos en aquellas que tenían más densidad poblacional y donde aumentaban con mayor rapidez los casos. Se debería optar por soluciones como las de Alemania (cierre de bares y restaurantes durante un mes) y Francia (aislamiento a nivel nacional) y realizar un confinamiento estricto para volver a tener los datos bajo control. Después de eso se podría hablar de confinamientos perimetrales, pero en este momento necesitamos velocidad para ir por delante del virus y no por detrás”, dice Patricia Guillem, catedrática de Epidemiología de la Universidad Europea de Valencia.

Esta postura la comparten también Daniel López-Acuña, ex alto cargo de la Organización Mundial de la Salud, José Martínez Olmos, ex secretario general de Sanidad, y Alberto Infante, escritor y ex director General de la Agencia de Calidad del ministerio, que coinciden en que se debería proponer un confinamiento poblacional de al menos 15 días de duración para aquellos lugares al borde del colapso sanitario. “El toque de queda es el punto de arranque, pero hay que estar abiertos a medidas aún más restrictivas si la curva no se estabiliza en los próximos días”, dice López-Acuña, quien propone una escalada de medidas. Primero, “toque de queda o confinamiento pleno durante el fin de semana”; luego, “además del toque de queda, volver a la fase 1 de la desescalada con restricciones más severas en los horarios diurnos”; posteriormente, “volver al confinamiento total en las zonas más afectadas por un periodo corto” y, por último, “confinamiento total para toda la población como de marzo a junio”. Todo ello con evaluaciones semanales para poder anticiparse a la situación. “El objetivo es llegar a una incidencia acumulada de menos de 25 por 100.000 habitantes, tan pronto como sea posible. Pero hay que ser conscientes de que esto tardará semanas”.

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