OBESIDAD INFANTIL

Consumo prohibirá los anuncios de alimentos no saludables dirigidos a menores de 15 años

El 40% de los niños españoles tiene sobrepeso, de los cuales cerca de la mitad padecen obesidad

Una fábrica de bollería industrial en la Comunidad Valenciana.
Una fábrica de bollería industrial en la Comunidad Valenciana.

El 40% de los niños españoles tienen sobrepeso, de los cuales cerca de la mitad padecen obesidad, una patología que además afecta en mayor proporción a menores de familias con rentas más bajas. El Ministerio de Consumo quiere rebajar esta cifra y, para ello, prohibirá los anuncios de alimentos no saludables dirigidos a menores de 15 años a lo largo de 2021. La limitación incluirá la prohibición de la participación de personas famosas y personajes animados en estos espacios comerciales, tanto en televisión como en las salas cinematográficas, en todos los anuncios que el departamento considere que van dirigidos a menores de hasta 15 años —antes la norma amparaba tan solo a los menores de 12— y con especial protección en el horario infantil.

¿Cómo se podrá saber qué publicidad se dirige a este colectivo? El ministerio responde que se tendrá en cuenta el tipo de producto promocionado y si el diseño del mensaje publicitario —por su contenido, lenguaje o imágenes— resulta apto para atraer de forma especial la atención o interés del público de estas edades. Además, se vigilarán las circunstancias en que se lleve a cabo la difusión, es decir, si el medio o soporte está dirigido objetivamente a menores o si se inserta en franjas horarias de público mayoritariamente infantil o juvenil.

"Hay un claro consenso entre expertos y especialistas en nutrición sobre el hecho de que el sistema no está funcionando adecuadamente porque la publicidad en alimentación infantil apenas tiene control”, explicó el pasado miércoles el ministro Alberto Garzón. El político habló así durante la presentación del estudio Aladino 2019, el más completo sobre obesidad infantil en España, que arroja unas cifras que el departamento tachó de “alarmantes” en cuanto a la mala nutrición de los niños y niñas de nuestro país.

Para poner en marcha esta regulación, el departamento debe presentar antes un decreto —previsto para finales de este mismo año— que permita implantar en 2021 el sistema de etiquetado Nutri-Score. Se trata de una especie de semáforo nutricional consistente en un código de colores que va del verde al rojo (asociados a letras que van de la A a la E) y que se ve de un vistazo al elegir el producto, con lo que se puede interpretar rápidamente la calidad nutricional del producto que se vaya a adquirir. Así, la A (verde) marca los alimentos más sanos, mientras que la E (rojo) se refiere a los más insanos.

A partir de esta clasificación se reformará el Código Paos (un sistema de autocontrol que regula la publicidad de alimentos y bebidas dirigidos a menores) para que tan solo se puedan realizar anuncios dirigidos a los más jóvenes de aquellos alimentos catalogados con código A y B en Nutri-Score, es decir, los más saludables. Además, se aumentará la edad de protección de este colectivo, que en la actualidad se establece en 12 años pero que se elevará hasta los 15. El etiquetado Nutri-Score será voluntario para las empresas, pero el Gobierno dispondrá de la clasificación de todos los alimentos con la que controlar qué anuncios no se podrán emitir.

La regulación, en la que ya están trabajando tanto la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) como el propio ministerio, se basa en la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que establece este sistema de autocontrol para las compañías. La norma indica que las medidas de regulación de la publicidad deben ser acordadas voluntariamente por la industria alimentaria, por lo que el departamento que dirige Alberto Garzón ya ha comenzado a reunirse con el sector.

En cualquier caso, el artículo 46 de la citada ley permite también que, si no se consigue llegar a acuerdos de corregulación sobre el código de conducta, sea el Gobierno quien establezca por vía reglamentaria las normas que regulen tales comunicaciones comerciales, para garantizar la protección de la infancia y la juventud, así como los medios para hacerlas efectivas. El plan es similar al que el pasado verano presentó el Reino Unido contra la obesidad: limitar la publicidad de la comida basura y dar información nutricional. “Sabemos que aumenta el riesgo de enfermedades graves y de muerte por coronavirus”, dijo en julio el primer ministro británico, Boris Johnson.

Actuar sobre la publicidad de este tipo de alimentos es una reivindicación de las asociaciones de consumidores. Este viernes, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado que la industria alimentaria ha impulsado la creencia de que el desayuno “debe ser rico en hidratos de carbono procedentes de harinas refinadas, como lo son la mayor parte de los desayunos industriales que se anuncian en la tele”. Sin embargo, dice la asociación, “estos desayunos tienen poco de saludables: en su mayor parte son alimentos ultraprocesados ricos en grasas, azúcares, sal y aditivos que solo deberían consumirse de forma esporádica”. La OCU considera que “es difícil sustraerse a una publicidad que utiliza hábilmente muñecos, colores y canciones pegadizas para atraer a los más pequeños, o que adjunta en el envase fotos de alimentos tan saludables como inexistentes en el producto (leche, frutas, etc)”.

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