La crisis del coronavirus

Las comunidades con más casos aplican tarde y a medias el plan de respuesta temprana de Sanidad

El documento del ministerio llegó cuando ya había 120 focos de covid y varios se estaban complicando. Los técnicos piden mayor concreción para cambiar de fase

Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona conversa con un trabajador de un local de ocio nocturno, el pasado 26 de julio.
Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona conversa con un trabajador de un local de ocio nocturno, el pasado 26 de julio.Quique García / EFE

Cuando el Ministerio de Sanidad presentó su Plan de Respuesta Temprana para controlar la pandemia, ya estaban surgiendo brotes como champiñones. Era 13 de julio, se contabilizaban 120 en toda España y algunos, como el que empezó entre temporeros en Huesca y Lleida, ya se estaban descontrolando para dar paso a una transmisión comunitaria. El documento propone unas medidas llegado este punto, pero casi tres semanas después la mayoría de las comunidades con más transmisión no han seguido sus pautas, lo han hecho a medias o las han implementado tarde, pese a que el informe fue consensuado con ellas.

El ejemplo más claro es el del ocio nocturno. Era desde el principio una de las grandes preocupaciones de los técnicos de Sanidad, así que en una fase de “brotes complejos o transmisión comunitaria esporádica” establece su cierre. Comunidades como Murcia o Baleares han seguido esta indicación de forma contundente en cuanto un foco de contagio se ha vuelto amenazante. Pero otras no lo han hecho tan rápido, o se han limitado a restringir horarios. No se cerró de inmediato en Cataluña y otras como Madrid o Navarra se han limitado a adelantar la hora de cierre.

Uno de los problemas, explica un técnico de salud pública de una comunidad autónoma, es que los escenarios no están claramente perfilados. No está marcado un punto en el que se pasa de uno a otro. El plan dibuja tres. El primero es el de “brotes controlados o casos esporádicos limitados”, en el que están ahora la mayoría de las comunidades autónomas. Aquí la labor es de contención: hacer pruebas a todo el que presente síntomas, rastrear los contactos de los positivos y aislarlos. El segundo es cuando existen “brotes complejos o transmisión comunitaria esporádica”, en el que algunos expertos consultados sitúan a Aragón y Cataluña (como mínimo, podría incluso considerarse que están en el siguiente), Navarra (que ya es la segunda comunidad en incidencia por habitante) y, probablemente, Madrid, País Vasco, Murcia y Comunidad Valenciana. El tercer y último escenario es el de la transmisión comunitaria no controlada —cuando las cadenas de transmisión se han perdido—, algo que puede considerarse que ha sucedido en Zaragoza, Huesca, Lleida y el área metropolitana de Barcelona.

No hay un consenso total. “Madrid es un terreno pantanoso porque no tenemos claros los datos”, apunta Daniel López-Acuña, exdirector de emergencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Probablemente esté en un periodo inicial, igual que la Comunidad Valenciana”, añade Rafael M. Ortí Lucas, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph). Murcia tiene brotes complejos, pero parece que está controlándolos a tiempo, así que andaría a medio camino entre el primer y el segundo escenario.

En la segunda fase, el plan comienza a plantear medidas contundentes como la recomendación de permanecer en el domicilio si se tiene una condición de especial vulnerabilidad a padecer formas graves de la enfermedad (algo que no han hecho las implicadas con especial énfasis); la restricción de las visitas familiares a centros sanitarios y sociales de tipo residencial (esto sí lo han cumplido prácticamente todas); el cierre parcial o total de los centros pertenecientes a los ámbitos afectados (se ha hecho con empresas o discotecas, por ejemplo), o el cierre de establecimientos de ocio nocturno (algo que ha llegado tarde o parcialmente).

Otras de las medidas que se contemplan para la segunda fase es la reducción de aforos en establecimientos cerrados con una elevada concurrencia de personas; celebraciones religiosas y velatorios al 50% (no se ha llegado a tanta restricción); aplazamiento, reorganización o restricción de eventos con una elevada concentración de personas (esta medida se viene contemplando en la mayoría de comunidades), o limitación de los horarios de atención al público (solo se ha efectuado en la restauración y ocio nocturno, y no siempre ni a tiempo). Además, se recomienda relacionarse en grupos reducidos (hay un seguimiento dispar, algunas, como Madrid y Murcia los han reducido incluso más, otras como el País Vasco se han limitado a aplicarlo en hostelería).

Para Miguel Porta, catedrático experto en Epidemiología, el hecho de que las autonomías estén aplicando iniciativas sin coordinación entre ellas es “un experimento”. “Estamos tomando medidas diferentes en distintas zonas tratando de salvar la economía en unos lados, habrá que ver si en una península esto puede funcionar”, reflexiona. Porta propone un sistema de cogobernanza: “Las competencias autonómicas son compatibles con una dinámica federal, estatal, con una inteligencia colectiva, ya sea del ministerio o de las comunidades”.


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