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El Papa recupera al ‘cazador’ de pederastas en la Iglesia

Charles Scicluna, responsable de históricas investigaciones contra los abusos a menores, como la del padre Maciel o la de Chile, vuelve a la Doctrina de la Fe como secretario adjunto

Charles Scicluna, el pasado julio en Chile.
Charles Scicluna, el pasado julio en Chile. NurPhoto vía Getty

Es difícil encontrar a alguien en el Vaticano con mejor reputación y hoja de servicios en la lucha contra los abusos a menores del clero que el arzobispo de Malta, Charles Scicluna (Toronto, 1959). Expromotor de Justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe y responsable de históricas investigaciones, como la que destapó los abusos del padre Maciel en México o la del encubrimiento masivo de los obispos de Chile, volverá a Roma para reincorporarse a la Congregación para la Doctrina de la Fe como secretario adjunto en un momento crucial para este pontificado.

El Papa ha decidido recuperar a Scicluna —mantendrá su oficina en el arzobispado de Malta, según informa la Santa Sede— en pleno despliegue en la lucha contra la pederastia que ha emprendido el Vaticano. A las puertas del histórico encuentro que reunirá en febrero en Roma a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo para tratar la cuestión, el Vaticano también busca reforzarse con figuras de peso. Especialmente en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el órgano clave para investigar y castigar las denuncias que llegan de todo el mundo y que, pese a haber doblado al número de investigadores en los últimos años y estar ya representadas todas las lenguas principales, sigue notando a veces la falta de personal.

Scicluna comenzó su andadura en el Vaticano en 1995, primero como promotor de Justicia adjunto en el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica y posteriormente como promotor de Justicia en la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida entonces por el cardenal Joseph Ratzinger y futuro Benedicto XVI. En ese papel fue autor de las normas universales que permitieron instaurar la obligación a todas las diócesis del mundo de informar al Vaticano de los casos de abusos que conocían. Una medida extremadamente útil para casos como el de Boston. Además, extendió los delicta gravioria, los delitos más graves, entre los que se incluyen los abusos a menores, las conductas sexuales impropias con un adulto discapacitado y la posesión de pornografía infantil.

A Scicluna se le considera la bestia negra de los sacerdotes abusadores, un auténtico cazador de pedófilos y encubridores en el clero. Sus pesquisas en México fueron cruciales para determinar la culpabilidad de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, adicto a un opiáceo y padre de una niña. Scicluna fue luego ascendido progresivamente hasta el cargo de arzobispo de Malta, el país donde creció tras llegar de pequeño con sus padres provenientes de Canadá, y desvincularse casi por completo de sus labores como investigador para la Doctrina de la Fe.

Sin embargo, el 30 de enero de 2018, después de que el Papa recibiese enormes críticas por acusar a las víctimas de abusos del sacerdote chileno Fernando Karadima de fabricar calumnias contra el prelado Juan Barros (que encubrió durante años aquellos actos y había sido nombrado obispo de Osorno en 2015 por el actual Pontífice), Francisco decidió acudir a él para investigar el asunto. Scicluna, junto al español Jordi Bertomeu, también miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, llevaron a cabo una histórica investigación que terminó con la renuncia en pleno de todos los obispos chilenos. El Papa confía plenamente en él y, en un momento crucial, ha querido recuperarlo.

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