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Demasiado Tamiflu

Un estudio pone en cuestión la eficacia del antigripal del que se hizo acopio para afrontar la gripe A

El Gobierno británico desperdició 677,8 millones de euros en Tamiflu y Relenza en la década pasada, medicamentos antivirales que supuestamente sirven para combatir las gripes aviar y porcina, pero cuya eficacia no ha sido probada. Lo ha publicado el diario The Guardian este jueves a raíz de un informe de la Fundación Cochrane con el apoyo del British Medical Journal. Y es que las decisiones tomadas durante la pandemia de la gripe A de 2009 suscitan dudas. Y una de ellas es si el miedo al virus A(H1N1) llevó a los países a comprar grandes cantidades de antigripales como el oseltamivir (de nombre comercial Tamiflu) sin que hubiera evidencia de su utilidad. Esa es la conclusión a la que han llegado una comisión del Parlamento británico y la revista British Medical Journal (BMJ),y con ella, han reabierto el debate sobre la política que se siguió ante la aparición del que fue un nuevo virus de gripe.

España no quedó al margen de aquella vorágine, y el 1 de mayo de 2009 el Consejo Interterritorial decidió que los servicios de farmacia hospitalaria militar se hicieran cargo del encapsulamiento del fármaco, en previsión de lo que pudiera suceder.

BMJ destaca que los beneficios que se habían comprobado del antiviral eran muy limitados (aliviaban los síntomas 16,8 horas antes que en los pacientes adultos que no tomaron nada) o incluso nulos (como sucedía en niños con asma). Y ello a cambio de efectos adversos como náuseas y vómitos. Por tanto, la conclusión principal del artículo es que aquella compra masiva de medicamentos fue excesiva e infundada.

En verdad, la fiebre por el oseltamivir —un medicamento que en España casi no se usaba— había comenzado en 2003, cuando apareció otro virus de gripe, el H5N1, que se llamó aviar porque se detectaba en granjas (y que desde entonces ha causado 664 casos de los que han fallecido 391, según la Organización Mundial de la Salud). Las autoridades decidieron entonces comprar 10 millones de dosis, que más tarde ampliaron a 15 millones.

Los artículos del BMJ se centran, sobre todo, en destacar que los ensayos sobre el oseltamivir —y analizan 83 con cerca de 30.000 pacientes— estaban sesgados o incompletos. Y recalcan la dificultad para conseguir toda la información de Roche, el fabricante. La empresa mantiene que el informe es erróneo, y que los medicamentos son vitales para los pacientes de gripe. “La metodología no está clara y las conclusiones podrían tener implicaciones potencialmente serias”, ha dicho el director médico de la empresa en Reino Unido, Daniel Thurley.

De hecho, el 18 de marzo pasado, otra revista, The Lancet Respiratory Medicine, publicó un artículo sobre el uso de oseltamivir en pacientes ingresados con neumonía y otras complicaciones de la gripe. Y su conclusión, después de analizar también a unos 30.000 pacientes, es que la mortalidad disminuye un 19% de media si se les da el medicamento, reseña Antoni Torres, catedrático de Neumología de la Universidad de Barcelona y único autor español del trabajo. “Nosotros lo damos de entrada en pacientes con neumonía en época de gripe”, añade el médico. Torres admite que ellos han estudiado a personas hospitalizadas, y que “no puede decir que los resultados sean extrapolables” a casos menos graves.

Otro artículo, este de 2008 y publicado en la web Medscape, indicaba que tratar con oseltamivir a las personas desde el primer momento reducía el riesgo de neumonía en un 15%.

El otro aspecto pendiente es si comprar tanto fármaco fue un error. “No creo que estuviera tan mal teniendo en cuenta que era un virus nuevo que causaba mortalidad”, dice Torres. Fiona Godlee, editora del BMJ, cree que la decisión de comprar grandes cantidades del medicamento en 2009 era lógica por el riesgo de pandemia, pero en declaraciones a The Guardian afirma que hubiera preferido que el dinero se invirtiera en el sistema de salud.

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