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Las becas arrinconan a Wert

El PP y las autonomías fuerzan al ministro a reconsiderar el 6,5 de nota para lograr ayudas en la universidad

Educación valorará antes las “implicaciones económicas”

"Una ley homófoba y clasista", según la socialista Carmen Montón.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, está cada vez más solo. Su propuesta de reforma del sistema de concesión de becas no encontró ayer ningún respaldo en las comunidades autónomas. Casi todas le reclamaron en una reunión que revisara la nota mínima de acceso a las ayudas y nuevas voces del PP se sumaron a las objeciones a una propuesta que no ha tenido apoyo por ningún lado. Las últimas críticas se suman al rechazo encendido de los rectores y a las quejas de distintos colectivos de estudiantes, que ven en los nuevos criterios un ataque a la igualdad de oportunidades.

El titular de la cartera más discutida de las últimas semanas pasó en apenas 24 horas de defender que los alumnos con menos de un 6,5 se replanteen su permanencia en la universidad a admitir públicamente que va a “reconsiderar” la exigencia de esa nota para que un estudiante pueda optar a una beca. El jueves pasado rechazó de forma contundente la opción de revisar la nota y ayer, cinco días después, admitió una modificación del criterio en función de sus “implicaciones económicas”. “Hay voluntad de buscar la mejor forma de acomodar” la necesidad de distribuir unos recursos “escasos”, dijo. Por primera vez, Wert incluyó en su discurso un argumento económico además de los criterios académicos a los que suele remitirse. Aseguró que el porcentaje de los que acceder con un 5 o un 5,5 y abandonan los estudios es un 20% superior a los de notas superiores al 6,5, sin facilitar los datos absolutos. Ni él ni ningún portavoz de su departamento ofrecieron tampoco datos del presupuesto de becas previsto o de la liquidación del actual ni explicaron cómo variaría la cuantía de ayudas en función de dónde se fije la nota de corte.

Wert se reunió con los representantes de las comunidades autónomas en la Conferencia General de Políticas Universitarias. No hubo intervenciones a favor del decreto, según varios asistentes. La “gran mayoría” de los participantes reclamaron una revisión de la nota mínima para acceder a una beca y tres intervinientes (Andalucía, Asturias y Castilla y León, esta última gobernada por el PP) le pidieron que vuelva a ser un 5 en lugar del 5,5 que fijó el ministerio el año pasado. Educación no contempla esa modificación. “Los criterios en que se inspira este decreto son absolutamente incompatibles con esa idea de rebajar aún más la exigencia académica”, según el ministro.

Tras la polémica tramitación de la Lomce, la gestión de las ayudas educativas vuelve a despertar recelos en el partido del Gobierno. El ministro admitió “cierto espacio de opiniones” entre los populares sobre la forma de materializar el principio de igualdad. El portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, recordó que un 5 es un “aprobado” y ahondó en que el objetivo “básico” del sistema de becas es la “igualdad de oportunidades”, es decir, que “nadie deje de estudiar porque no tiene dinero para hacerlo”. Los rectores denunciaron ya la semana pasada que los requisitos son anticonstitucionales porque no garantizan esa igualdad.

Tras la avalancha de críticas, el ministerio cambiará el texto antes de enviarlo al Consejo de Estado para su revisión, previsiblemente el viernes. Educación también prevé revisar los criterios previstos para el mantenimiento de las becas. Una vez en la universidad, los alumnos tendrían que aprobar todas las materias (u obtener una nota media de 6,5) para seguir percibiendo ayudas. Esa exigencia se rebaja al 85% de aprobados o un 6 de media en el caso de las ingenierías y Arquitectura. La previsión es incluir más estudios en este último grupo, “un refinamiento en las áreas de conocimiento”, en palabras de Wert, que afectará previsiblemente a las carreras con más dificultad o con las notas de corte más alta.

El ministerio no aclaró ayer cuántos estudiantes se verían afectados por el endurecimiento de los criterios académicos. El consejero andaluz, Antonio Ávila, aventuró antes de la reunión que afectaría a entre el 35% y el 45% de los universitarios, unos 90.000 estudiantes andaluces y hasta 240.000 en España de un total de 1,6 millones de universitarios.

El único aspecto del borrador de decreto que no está en discusión es la parte variable de las becas. La cuantía final que recibe el alumno depende de la renta, las notas y el presupuesto disponible. Los estudiantes con derecho a beca recibirán hasta 1.500 euros fijos (ahora pueden alcanzar los 7.000 si estudian en otra comunidad). El resto del presupuesto se distribuye en función de ingresos familiares y del rendimiento académico del alumno y de sus compañeros. Este otro bloque de criterios, que puede suponer una rebaja considerable de las cuantías, no está sujeto a revisión. Nadie lo ha propuesto, explican desde el ministerio, a la espera de lo que puedan reclamar mañana los representantes de los rectores en la propuesta alternativa que se comprometieron a presentar tras su última reunión con Wert.

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