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Coca-Cola aborda por primera vez la obesidad en sus anuncios

La compañía de refrescos lanza una campaña publicitaria sin precedentes con el fin de luchar contra una enfermedad que afecta a más de un tercio de los adultos en EE UU

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De vender felicidad con sus productos a pretender reducir la obesidad hay un trecho. Un camino que a Coca-Cola, empresa asentada en Atlanta, le ha costado recorrer más de medio siglo desde que en 1960 se emitiera su primer anuncio. La compañía líder de refrescos mundial ha tomado así la iniciativa este 2013 de luchar contra una enfermedad que afecta a más de un tercio de los adultos en Estados Unidos a través de dos anuncios. La medida surge cuatro meses después de que las autoridades sanitarias de la ciudad de Nueva York dieran luz verde a la prohibición de los refrescos azucarados en envases superiores a 16 onzas (0,464 litros) y que el alcalde de Cambridge (Massachusetts) adoptara una medida similar en su ciudad.

El primero de los espacios publicitarios, de dos minutos de duración y estrenado este lunes en horario de máxima audiencia en las cadenas televisivas de noticias CNN, Fox News y MSNBC, tiene como objetivo "acabar con el debate que existe entre la bebida y sus consecuencias para la salud", ha señalado la compañía en un comunicado. El anuncio explica que Coca-Cola ofrece productos bajos en calorías, resalta la importancia de que los consumidores se fijen en el aporte calórico de lo que consumen y aclara que "la soda no es el principal causante de la obesidad en EE UU", continúa el texto. "La obesidad nos concierne a todos", comienza.

El segundo, de 30 segundos de duración, está programado para su emisión este miércoles durante el programa de talentos American Idol, y ya se conoce que será la apertura de la Super Bowl de este año. En él, la compañía pretende acabar con el mito de que cada lata de Coca Cola contiene 900 calorías. Es más, el espacio publicitario aclara que "tan sólo contiene 140", se explica en el comunicado. El anuncio también ofrece varias vías para eliminar las calorías como pueden ser: pasear a tu perro, bailar o jugar a los bolos. 

A pesar de este esfuerzo por parte de la compañía, estudios recientes concluyen que las bebidas azucaradas provocan que los consumidores ganen peso, independientemente de comer o beber otro tipo de productos. Un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública  a 33.000 estadounidenses concluyó que "consumir estos refrescos incrementa el riesgo de padecer obesidad". Los datos son claros. En EE UU, casi el 36% de los adultos y el 17% de los menores padecen esta enfermedad, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades.

En la actualidad, Coca-Cola ya informa de las calorías en sus recipientes y en las máquinas expendedoras de su producto. El Gobierno de Barack Obama decretó en 2012 que la industria de refrescos debía instaurar esta información antes de 2014. "Lo hicimos antes del plazo”, ha señalado la portavoz. En Estados Unidos, las ventas de sus productos bajos en calorías han aumentado sustancialmente en los últimos 15 años, “llegando a representar un tercio del total”, explica la página web Beverage Digest. A pesar de este aumento, el consumo de este tipo de refrescos entre los estadounidenses sigue disminuyendo de forma constante en la última década.