“Esto es un atentado contra nuestro futuro”

Casi 40.000 personas protestan en Madrid contra los recortes en la educación Al término de la protesta, la policía carga contra una sentada y arresta a tres personas

Con el sol de lleno, a ritmo de batucada, con pancartas de todos los colores y hasta un pincho de chorizo de más de dos metros de alto —representación del lema No hay pan para tanto chorizo que ha hecho famoso el 15-M—, decenas de miles de personas (39.750, según estimaciones de este periódico, que los organizadores elevan a 100.000) han recorrido esta tarde en tono festivo el centro de Madrid contra los recortes incluidos en el último real decreto impulsado por el Ministerio de Educación. Al término de la manifestación, la policía ha detenido a tres personas, ha indicado un portavoz de la Jefatura Superior de Policía.

Por mí y por mis compañeros, pedía un bebé con un cartel desde su carrito. Un joven disfrazado de Urdangarin se ha llevado parte de los improperios. Pero la mayoría reclamaban en distintos tramos de la manifestación la dimisión del ministro de Educación, José Ignacio Wert, o la de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que ha aumentado los recortes previstos en la hoja de ruta gubernamental con una merma en las becas de libros y comedor de la educación obligatoria.

La manifestación que culmina la primera jornada de huelga de todos los niveles educativos ha congregado en Madrid a profesores, padres y alumnos, a sindicalistas y a portavoces políticos. Tres miembros de la ejecutiva federal del PSOE (Gaspar Zarrías, Trinidad Jiménez y Jesús Caldera) se han colocado en la cabecera al inicio de la protesta, tras el gran cartel contra los recortes y las banderolas de los sindicatos convocantes (CC OO, CSIF, ANPE, UGT y STEM). “El PIB del futuro de llama educación”, ha dicho Caldera a los periodistas que han ido a pedirle una declaración.

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Menos maderos y más lapiceros, reclamaba un cartel. Algunos manifestantes pedían a gritos “huelga general”. “La educación es un derecho de todos los ciudadanos por el que nuestros padres y abuelos han luchado. Estas medidas son una vergüenza”, protestaba entre la multitud Laura Casajús, estudiante de 5º de Periodismo en la Rey Juan Carlos. Teresa Gutiérrez, profesora en el colegio de primaria Ciudad Pegaso (San Blas), aseguraba sobre el monumento de Cibeles que las medidas previstas son “un atentado contra la educación, va contra nuestro futuro”.

La profesora de FP Antonia González, vestida de chulapa, clamaba contra “la vergüenza” de los recortes. Se ha confeccionado en tres noches un traje con el tono de la marea verde que nació en septiembre por una protesta regional contra la reducción de profesores en Secundaria —con las camisetas de ese color con el lema Escuela pública de tod@s para tod@s que se popularizó en el distrito madrileño de Vallecas—. El lema, en camisetas, chalecos o el traje folclórico de González, ha copado la calle de Alcalá hasta Cibeles, pero menos que en algunas de las citas previas que convirtieron a Madrid en el epicentro de las protestas educativas.

Madrid lleva todo el curso movilizada, con 12 huelgas de profesores en su haber en lo que va de año escolar (incluida esta) y concentraciones más multitudinarias. El pasado 4 de octubre, con el conflicto madrileño recién abierto, más de 68.000 personas se echaron a la calle en un recorrido similar.

Justo una hora después de iniciar la marcha, a las 19.30, los líderes sindicales han pedido al Gobierno “que dé marcha atrás” y abra mesas de negociación para retocar el real decreto que aumenta el número de alumnos en las clases, las horas lectivas de los profesores o el precio de las tasas universitarias. “No nos vamos a cansar”, han advertido desde el escenario, augurando nuevas protestas. En la cola de la protesta, en la plaza de Cibeles, decenas de participantes jugaban al corro de la patata e inventaban una nueva letra para el chiquichiqui: “Uno, la Esperancita. Dos, sin compasión. Tres, está jodiendo. Cuatro, la educación… Perrea, perrea, Esperanza me cabrea”.

La manifestación contra los recortes educativos arrancaba poco después de las seis y media de la tarde en el paseo del Prado y ha concluido en la calle de Alcalá frente al Ministerio de Educación antes de las nueve. Al concluir la protesta, un grupo de manifestantes ha ido a la Puerta del Sol para celebrar una asamblea, mientras otro grupo ha marchado por la Gran Vía y ha llevado a cabo una sentada en la calle de la Montera. Los protagonistas de la sentada han sido estudiantes de filosofía que, cargados con libros de Kant, han gritado a los agentes: "Vergüenza me daría, ser policía". Allí, la policía ha cargado y los antidisturbios han arrestado a tres personas por desórdenes públicos. Unas horas después, han quedado en libertad, aunque imputados de los delitos de desórdenes públicos y atentado contra agente de la autoridad.

En la Puerta del Sol continuó otro grupo de manifestantes de unas 200 personas tras finalizar la protesta, informa Efe. Rodeados por un fuerte dispositivo policial, integrado por unos 14 furgones antidisturbios, los concentrados fueron abandonando la plaza y, cuando solo quedaban apenas un centenar, marcharon por la calle Carretas hasta llegar a la plaza de Jacinto Benavente. Por el camino, profirieron gritos contra la "represión policial" y los policías pidieron la documentación a más de una decena de personas del grupo de unos cincuenta que acabó en la plaza de Jacinto Benavente.

Los sanitarios del Samur-Protección Civil han atendido en la zona de Montera a cinco policías nacionales y a un joven, todos ellos por contusiones leves y han sido dados de alta en el lugar, ha informado una portavoz de Emergencias Madrid.

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