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Las aerolíneas internacionales tendrán que pagar por sus emisiones en la UE

La norma obliga a comprar derechos de a todos los vuelos que pasen por Europa

Washington y Pekín anuncian medidas contra Bruselas

La Comisión pide a Washington que respete y cumpla las normas comunitarias

Despegue de un Boeing 787, cuya tecnología permite emitir menos CO2.
Despegue de un Boeing 787, cuya tecnología permite emitir menos CO2. EFE

El Tribunal de Justicia de la UE ha respaldado la inclusión de todos los vuelos que aterricen o despeguen en Europa en el comercio de emisiones de CO2. Así, a partir del 1 de enero, todas las aerolíneas, incluidas las de fuera de la Unión, deberán pagar por sus emisiones. La norma ha sido extremadamente polémica y puede abrir una guerra diplomática y comercial con EE UU, China e India, que han pedido a sus aerolíneas que no paguen por la legislación europea. La comisaria de Acción del Clima, Connie Hedegaard, ha saludado la sentencia. "Después del fallo cristalino de hoy, la UE espera que las aerolíneas de EE UU respeten la ley europea, como la UE respeta las leyes americanas".

En 2003, la UE creó un sistema de comercio de emisiones de CO2, pero dejó fuera del mismo a aerolíneas y transporte marítimo. Esperaba que la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) regulara un tope a las emisiones. Sin embargo, después de casi una década de espera, la UE ha decidido incluir a las aerolíneas. Con la directiva, todas las compañías aéreas ‑también las de países terceros‑ deberán adquirir y entregar derechos de emisión por sus vuelos con origen o destino a aeropuertos europeos.

Varias aerolíneas de EE UU y Canadá llevaron el caso ante el Tribunal. Alegaban que la norma incumple convenios internacionales (entre ellos el Protocolo de Kioto) y supone un gravamen encubierto al combustible. Además, defendieron que vulnera el derecho internacional, porque aplica el régimen de derechos de emisión más allá de la Unión. El Tribunal ha dado la razón a la UE. En un primer momento, las aerolíneas recibirán gratis el 85% de sus emisiones previstas y deberán comprar el resto. La asignación gratuita se reducirá a partir de 2013.

El pasado 16 de diciembre, la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, advirtió por carta que  ese país tomaría las "medidas apropiadas" si la UE seguía adelante con su plan, según The New York Times. Desde Pekín, Brasilia o Nueva Delhi han llegado mensajes similares.

El Observatorio de Sostenibilidad de la Aviación, adscrito a Fomento, calculó en 2009 que las empresas españolas pagarían 70 millones al año en derechos. España ya ha asignado los derechos de emisión gratuitos a las aerolíneas. Iberia por ejemplo recibió 4,56 millones de toneladas para el año 2012. Suponiendo que eso cubre un 75% de sus emisiones, a la compañía le faltarían 1,5 millones en derechos (aunque Point Carbon eleva la cifra a 2,5 millones). A un precio de unos 10 euros por tonelada, eso implica que para la compañía tendría un coste el año que viene de entre 15 y 25 millones de euros. El cálculo intenta dar un orden de magnitud del coste, ya que las empresas mantienen sus cifras confidenciales y cada una ha recibido un porcentaje distinto de asignación. Además, si han abierto nuevas rutas, por ejemplo, necesitarán comprar más.

El director asociado de la consultora Point Carbon, Andreas Aravanitakis, ha calculado en un comunicado: "Esperamos que la carga de estar en el sistema de comercio de emisiones para el sector de la aviación ronde los 500 millones de euros". Según Aravanitakis, el coste subirá hasta los 9.000 millones a final de 2020.

La Comisión Europea calcula que el coste para el pasajero sería de entre dos y 12 euros por cada billete transatlántico. Para un vuelo entre París y Pekín, la emisión por pasajero es de 627 kilos de CO2 (cada kilo de queroseno emite 3,15 de CO2). Así, el coste por pasajero sería 7,52 euros, pero Bruselas matiza que como la compañía recibe gratis el 85% del CO2, el sobrecoste real sería de 1,5 euros (aunque esos cálculos varían con la fluctuación del CO2 en el mercado). Otros estudios cifran el sobrecoste entre tres y cinco euros por billete en un vuelo europeo.

César Velarde, director del Observatorio de la Sostenibilidad de la Aviación, adscrito al Ministerio de Fomento, explica que el sistema sigue lleno de incertidumbre: "India, por ejemplo, ha pedido a sus compañías que además de no pagar no envíen información a la UE de sus emisiones". Ante la posibilidad de que la obligación de pagar desplace vuelos fuera de la UE, Velarde afirma que es pronto: "El coste para las empresas no es suficientemente grande para que se produzca lo que se conoce como `fuga de carbono".

Con la medida, la UE avanza de forma unilateral en la política contra el cambio climático. Las implicaciones son enormes porque en la práctica impone restricciones a vuelos de medio mundo (Europa sigue siendo un nudo imprescindible para la aviación) y a países hasta ahora exentos en Kioto de recortar emisiones. La aviación, que supone el 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, era uno de los pocos sectores que quedaban exentos del control de emisiones. El siguiente en la lista es el transporte marítimo.