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La Fundación BBVA premia a la medicina regenerativa

El logro de la reprogramación celular otorga al médico japonés, Shinya Yamanaka, el galardón dotado con 400.000 euros

El Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina ha sido concedido en su tercera edición al científico japonés Shinya Yamanaka por "demostrar que es posible reprogramar células ya diferenciadas y devolverlas así a un estado propio de las células pluripotentes". Médico especialista en cirugía ortopédica trabaja en el Center for IPS Cell Research and Application de la Universidad de Kyoto (Japón). En 2006, Yamanaka consiguió generar las llamadas células madres pluripotentes inducidas (IPS) que son aquellas que tienen capacidad de convertirse en cualquier tipo de célula especializada. Se obtienen a partir de células adultas (de la piel o pelo), que han sido reprogramadas y han recuperado la capacidad de diferenciarse en cualquier otra. Hasta ese momento los investigadores creían que esta función era exclusiva de las células madres embrionarias.

El jurado ha valorado, en el acta, las nuevas perspectivas derivadas de estas células que aparecen tanto para la investigación básica como para la clínica, con tratamientos personalizados y fármacos mucho más precisos. Hacen hincapié en el hecho de que Yamanaka ha acelerado la posibilidad de trasladar la medicina regenerativa del laboratorio a la clínica. El presidente del jurado, el premio Nobel Werner Arber, ha sido el encargado de dar al conocer el nombre del premiado.

Expertos han elogiado el trabajo del médico japonés. Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Transplantes opina que: "El descubrimiento de las iPS por parte del premiado marca un antes y un después en el terreno de las células madre. Estas células marcan una nueva vía, más fácil y más rápida, y todos pensamos que tendremos resultados antes de lo esperado. Esto no quiere decir que se abandone ninguna línea de investigación, pero creo que las iPS son las que más posibilidades nos ofrecen" o Felipe Prósper, director del Área de Terapia Celular de la Clínica Universitaria de Navarra que asegura: "Los descubrimientos de Yamanaka son trascendentales para el conocimiento, están entre los hitos más importantes de los últimos 50 años en Biomedicina. Ha roto tabús y ha cambiado un paradigma. Ha roto un axioma y eso ha tenido repercusiones fantásticas porque abre nuevos campos".

Para Yamanaka ha sido un gran honor recibir el premio y agradece a otros investigadores su contribución a su trabajo: "cuyos descubrimientos han servido de base a mi trabajo". Motivado por los experimentos con ranas clónicas o la famosa oveja Dolly en 1996, creyó en la posibilidad de reprogramar células somáticas - son aquellas que forman el crecimiento de tejidos y órganos de un ser vivo, procedentes de células madre originadas durante el desarrollo embrionario- y devolverlas al estado embrionario. Obtuvo los primeros resultados muy pronto, "menos de una década", y se siente asombrado de lo que se ha avanzado en esta técnica en los últimos años.

Su afán por evitar el uso de embriones en la investigación es lo que le llevo a su objetivo: "convertir células somáticas en células madre sin embriones". Para él, la primera en beneficiarse de esta terapia será la farmacología con la elaboración de nuevos medicamentos. En cambio el uso de estas células IPS para terapia celular - con células hijas de las del propio paciente y por tanto que no generan rechazo, está mas lejano: "Realmente tenemos que asegurarnos de que las células IPS son seguras, y no producen cáncer ni otros tumores".

Actualmente su objetivo es "hallar la mejor manera de generar estas células sanas y seguras". La revista Nature publicó ayer que las células madre IPS o de la tercera vía, sufrían su primer tropiezo serio, tras cuatro años de avances. Argumentando que el proceso de reprogramación que se usa para obtenerlas a partir de simples células de la piel no es perfecto ya que preservan en su genoma cierta memoria de su origen adulto, y que esas marcas persisten en cualquier órgano o tejido que se derive de ellas.

El problema tendrá que ser resuelto antes de poder usar esos tejidos para trasplantes, que es el objetivo que suponen estas técnicas para el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas y autoinmunes. Yamanaka aclara y asegura que toda investigación se basa en procesos de prueba- error y que "los obstáculos se superarán a corto plazo. No es un paso atrás sino algo normal".