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El vertido barre ya los humedales del Misisipi

La Administración Nacional Atmosférica y Oceánica de EE UU señala que ya hay 54 kilómetros de litoral manchados de crudo y prevé que "una pequeña porción" del derrame llegue a Florida en 10 días

El vertido incontrolado de la plataforma hundida Deepwater Horizon sigue extendiéndose por el golfo de México. Este jueves ha llegado a los humedales del delta del río Misisipi, en Luisiana (EE UU), y, según ha confirmado la Guardia Costera, se ha incorporado ya a una potente corriente que lo arrastra en dirección al sur de Florida, desde donde se podrá dispersar por el norte de la costa atlántica.

"Hemos visto ya importantes cantidades de petróleo acumulado en los humedales", dijo el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, en conferencia de prensa ayer por la noche (madrugada de hoy en España). "Ya no se puede decir que el petróleo sea sólo un pronóstico o que esté a millas de nuestra costa. El petróleo está aquí, en nuestras costas y en nuestros pantanos".

Según la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica, hay ya 54 kilómetros de costas en Luisiana manchados de crudo. Esa misma agencia, dependiente del Gobierno federal, ha confirmado este jueves en un comunicado que "una pequeña porción" del vertido está siendo ya arrastrada por la corriente de Lazo , que discurre desde la península de Yucatán a los cayos de Florida. Desde el momento de su incorporación en esa corriente, la mancha puede llegar al sur de Florida en 10 días.

La petrolera BP, responsable del vertido, se ha visto obligada a admitir que la fuga de crudo en el yacimiento a siete kilómetros de profundidad, bajo el lecho marino, es mucho mayor de lo que ha estimado en las pasadas cuatro semanas, una cifra que situaba en 5.000 barriles diarios. Se trata de una cuestión de lógica: después de insertar un tubo de succión en la tubería por la que emana el crudo, BP dijo estar retirando unos 5.000 barriles por jornada. Las imágenes muestran que el tubo sólo evacua una parte del crudo que emana al lecho marino.

Por lo tanto, el vertido debe ser mucho mayor. Un portavoz de la empresa petrolera, Mark Proegler, no quiso ayer evaluar cuánto crudo emana en realidad al océano. Por no tener, la empresa no tiene ni una estimación aproximada de cuántos litros de petróleo contaminan ya el Golfo. El Congreso cuenta con una cifra que multiplicaría por 19 las previsiones iniciales de los directivos de BP.

El profesor de ingeniería mecánica Steve Wereley, de la Universidad de Purdue, testificó ayer ante un subcomité de la Cámara de Representantes, para estimar cuánto petróleo emana al golfo en realidad. Hay dos fugas. Su opinión: De una emanan 70.000 barriles y de la otra, 20.000. El vertido, considerando el margen de error, es de entre 76.000 y 104.000 barriles por jornada.

En el Congreso cunde la inquietud ante las evasivas de BP. "El crudo ha estado emanando al océano durante 30 días. Y a día de hoy la magnitud del vertido sigue siendo un misterio", dijo en la vista oral el representante demócrata por Massachusetts Edward Markey. "BP cree que este es su océano. Y no. Este es el vertido de BP, pero el océano es de la ciudadanía americana".

El Secretario del Interior, Ken Salazar, se ha apresurado hoy a anunciar que el Gobierno emitirá en los próximos días su propia estimación, con imágenes proporcionadas por BP. Además, ha anunciado los cambios concretos a los que someterá a su Departamento para rectificar errores de procedimiento en la concesión y supervisión de perforaciones petrolíferas. En un principio, el Gobierno aseguró que dividiría la Agencia de Gestión Minera, que cuenta con un largo historial de corruptelas y que, según el presidente Barack Obama, tiene una "relación muy íntima" con las petroleras.

Interior rectificó ayer: va a eliminar totalmente la agencia. El Departamento se encargará directamente de conceder licencias de exploración y explotación; supervisar las medidas de seguridad, y cobrar las tasas pertinentes. "Esos tres cometidos, desarrollo de energía, cumplimiento de la ley y recaudación de tasas, están en conflicto y deben ser separados unos de otros", ha dicho Salazar en conferencia de prensa.

Acorralada, sin un plan concreto para atajar un vertido en la plataforma Deepwater Horizon porque el Gobierno de EE UU no se lo pidió, BP va a intentar, por tercera vez, taponar las dos fisuras que quedan abiertas. Esta vez no con campanas de cemento y acero de distintos tamaños, como ya ha hecho en el pasado, sino una mezcla de lodo y cemento que inyectará sobre la perforación por la que emana el crudo. Portavoces de la petrolera aseguran que esa técnica ha funcionado en el pasado, pero que no se ha probado a 1'5 kilómetros de profundidad.