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EE UU y Cuba se reúnen para coordinar su respuesta al vertido

La Habana y Washington inician contactos ante la posibilidad de que el vertido de petróleo del golfo de México llegue al sur de Florida y se expanda al norte de la isla caribeña

Representantes de La Habana y Washington han iniciado una serie de reuniones bilaterales para coordinar una respuesta en caso de que el vertido de petróleo del golfo de México llegue al sur de Florida y se expanda al norte de la isla de Cuba, según ha anunciado este miércoles el Departamento de Estado norteamericano. Encuentros de ese tipo, entre dos naciones vecinas enfrentadas políticamente desde hace más de 50 años, no son muy comunes.

"Puedo confirmar que se están dando [las negociaciones] a nivel de trabajo", dijo un portavoz del Departamento de Estado, Gordon Duguid, este miércoles, en conferencia de prensa. "Es nuestra responsabilidad informar a nuestros vecinos de asuntos como este. No sólo a las islas, sino también a aquellos países que puedan verse afectados por desastres ocurridos en nuestras aguas". El gobierno de EE UU no ha revelado si ha ofrecido ayuda concreta a Cuba en caso de que el crudo barra sus playas.

"Les hemos ofrecido información de fondo sobre las causas del vertido, hemos destacado que nuestra prioridad es taponar la fuente del vertido y les hemos explicado la dirección que creemos que va tomando el vertido", explicó otro portavoz, que habló a los periodistas reunidos en el Departamento de Estado bajo condición de anonimato. "También hemos expresado nuestra voluntad de mantener una línea de comunicación abierta con el gobierno de Cuba".

Ambos países mantienen reuniones ocasionales para tratar sobre asuntos como desastres naturales o problemas ocasionados por la inmigración. Además, las guardas costeras de ambas naciones mantienen contactos frecuentes sobre asuntos marítimos.

En 2005, en los días posteriores al paso del huracán Katrina por el Golfo de México, que provocó más de 1.800 muertes, el entonces presidente cubano Fidel Castro ofreció ayuda médica y humanitaria a Washington. El gobierno norteamericano, entonces liderado por George Bush, la rechazó. Desde su llegada a la presidencia, Barack Obama ha emprendido una serie de medidas aperturistas con La Habana, como permitir una mayor libertad para viajar a Cuba a los norteamericanos con familiares en la isla.

Diversos científicos temen que, en los próximos días, el vertido, que crece a razón de 5.000 barriles de crudo diarios, acabe en la Corriente de Lazo, que discurre de la península del Yucatán hasta el sur de Florida, y de allí pase a la Corriente del Golfo, para dispersarse por la costa atlántica de EE UU.

El lunes y el martes, una veintena de pelotas de un material similar al alquitrán aparecieron en la localidad de Key West, en los cayos de Florida, a 144 kilómetros de Cuba. Después de un análisis químico, la Guarda Costera concluyó este miércoles que no proceden del crudo que emana de la plataforma hundida Deepwater Horizon, gestionada por la petrolera BP.