Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Pederastia, homosexualidad y diccionarios obsoletos

Obras de referencia perpetúan un equívoco lingüístico que equipara a los gays con agresores sexuales

En plena polémica por los escándalos de pederastia en la Iglesia católica, el pasado día 12 de abril el cardenal Tarcisio Bertone habló de una vinculación entre los abusos sexuales a menores y la homosexualidad (palabras que han desatado la ira de colectivos homosexuales y la protesta formal de algunos países). Esta analogía no es sólo cosa de Bertone. Diccionarios prestigiosos, como el de la Real Academia Española (RAE), aluden a la homosexualidad cuando uno busca la palabra "pederastia". La RAE habla de sodomía como segundo significado de este término. La página de traducción del diario El Mundo en Internet brinda la palabra "homosexual" como único resultado cuando se busca la equivalencia en inglés del término castellano "pederasta".

"La verdad es que es un error enorme", señala una portavoz de la compañía francesa Reverso, que suministra la aplicación de traducción a Elmundo.es. Fuentes de esta compañía han pedido disculpas y aseguran que el hecho de que este traductor ofrezca la palabra "homosexual" como equivalente a "pederasta" se debe a un fallo humano. "Uno de los traductores que colabora con nosotros nos ofreció este significado. Vamos a corregirlo lo antes posible", señala. La compañía recuerda que cuenta con una aplicación que permite a los usuarios recomendar traducciones alternativas y correcciones para alimentar un "diccionario colaborativo". El traductor de elmundo.es es el más visitado en castellano, con 1,3 millones de usuarios únicos al mes en España, según datos de la consultora Nielsen. El traductor de EL PAÍS también registraba un error similar que fue corregido hace meses.

La web Wordreference.com, una de las más consultadas del mundo, también equipara en su primera acepción pederasta y homosexual. Wordreference.com utiliza el Pocket Oxford Spanish Dictionary en su edición de 2005 (Oxford University Press).

Otros diccionarios de referencia, como los editados por Santillana, ya han eliminado en su última edición las alusiones a la homosexualidad del término pederastia. Así lo ha indicado una portavoz de esta editorial: "A veces mantenemos acepciones históricas de la RAE que, en casos como éste, tienen que caer porque no se sostienen y ahora son totalmente ofensivas".

También la Real Academia Galega, a petición del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Galicia (Colega), eliminará en la nueva edición de su diccionario las connotaciones negativas sobre la homosexualidad de la definición de pederastia.

Origen de un equívoco

Para arrojar luz sobre el histórico equívoco entre "pederasta" y "homosexual", el director del departamento de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid, Alberto Bernabé Pajares, remite a la obra de referencia en este campo: Homosexualidad Griega, de Kenneth James Dover (El Cobre ediciones). La palabra pederasta proviene del griego clásico paidós ("del niño") y erastés (amante), así pues un pederasta sería un "amante del niño".

En la antigua Grecia no eran exactamente niños, aunque sí menores de edad: varones adolescentes de entre 15 y 18 años que se veían abocados a mantener una relación (no siempre sexual) con un adulto como parte de su periodo de formación educativa, moral y militar. A esa misma edad las chicas adolescentes solían contraer un matrimonio pactado; era, por tanto el periodo de inicio en la sexualidad, apunta el profesor Bernabé.

La palabra "homosexual" fue acuñada en el siglo XIX por el escritor austrohúngaro Karl Maria Kertbeny con el significado que para la mayoría de la gente tiene hoy en día: relaciones sexuales entre dos personas del mismo sexo. "Hasta ese momento (bien entrado el siglo XIX) la homosexualidad se llamaba pederastia en alusión a la modalidad pedófila de los griegos como método educativo", señala en la revista argentina de clínica neuropsiquiátrica Alcmeon el doctor Juan Carlos Romi.

Los diccionarios y traductores que todavía identifican pederastia y homosexualidad se han quedado, pues, anclados en el siglo XIX, porque la palabra pederastia ha perdido hoy en día su significado clásico e indica "abuso sexual cometido con niños". El Código Penal español considera como abusos sexuales "los que se ejecuten sobre menores de 13 años". El Gobierno, a petición del Congreso, se ha comprometido a elevar esa edad mínima en línea con las recomendaciones del Consejo de Europa (entre 14 y 16 años).

Pederastia y pedofilia

El cardenal Bertone, en su controvertida declaración antes citada, no empleó la palabra pederastia, sino que utilizó el término pedofilia. La confusión entre ambas voces es habitual. La palabra pedofilia se refiere, según la RAE, a la "atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes". La pedofilia, por tanto, no implica abuso sexual y no es delito.

La Fundación del Español Urgente, Fundeu, emitió el 29 de marzo una recomendación en la que pide que no se confundan estos términos. "Hemos distinguido entre el que comete [pederasta] y el que tiene la tendencia [pedófilo]", afirma el director de la Fundeu, Joaquín Müller-Thyssen. "Aquí tenemos muy claro que el término [pederastia] se refiere a niños, sin distinción de la orientación sexual", añade.