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La presión de ERC fuerza al Gobierno a dar marcha atrás y recuperar la mesa de diálogo antes de las elecciones

El Ejecutivo cambia en pocas horas de postura tras una entrevista de Sánchez con Rufián en La Moncloa

Sánchez, este jueves en el palacio de La Moncloa. En vídeo, marcha atrás del Gobierno: habrá mesa de diálogo con la Generalitat antes de las urnas.

Esta vez no fueron semanas, ni días, sino menos de seis horas y media. Es lo que tardó el Gobierno en dar un nuevo giro de 180 grados sobre el asunto central de la legislatura: la mesa de diálogo pactada con ERC. A las 12.35, el Ejecutivo anunció por sorpresa que retrasaba la mesa que permitió la investidura de Pedro Sánchez hasta después de las elecciones catalanas. Tras una fuerte presión de los republicanos —Gabriel Rufián ha ido incluso a La Moncloa a reunirse con Pedro Sánchez— el Gobierno rectificó y anunció a las 18.57 que la mesa se reunirá antes de las elecciones, como estaba previsto.

El Gobierno ha batido su propio récord de velocidad en las rectificaciones. Y no en un asunto menor, sino en el que puede tumbar la legislatura e impedir la aprobación de los Presupuestos. Hace dos semanas, Oriol Junqueras dejó claro en una entrevista en EL PAÍS que su apoyo a las cuentas del Estado —en realidad basta con su abstención y su decisión de no presentar enmienda a la totalidad— depende de cómo evolucione esa mesa de diálogo.

La investidura de Pedro Sánchez estuvo en el aire durante dos meses hasta que el PSOE y ERC pactaron la mesa de diálogo entre Gobiernos, que estaba negociada al milimétro y tenía que empezar a reunirse a las dos semanas del arranque del nuevo Ejecutivo, justo después de una primera reunión entre Sánchez y el president Quim Torra.

Cuando la Secretaría de Estado de Comunicación, que depende directamente de la propia  Presidencia del Gobierno, anunció por sorpresa a través de un comunicado que la mesa quedaba pospuesta hasta después de las elecciones en Cataluña, que aún no tienen fecha, la lógica señalaba que esa decisión inesperada tenía que estar pactada con ERC. Pero no era así. Fue una iniciativa unilateral de La Moncloa de la que no tenían conocimiento el resto del Gobierno ni el PSOE. Y generó una fuerte indignación en ERC que provocó un nuevo incendio político.

El comunicado, en el que también se confirmaba que se mantenía la reunión de Sánchez con Torra del día 6, era inequívoco: “El Gobierno espera poder iniciar dicho diálogo [para resolver el conflicto político] en cuanto haya hablado el pueblo catalán y se constituya el nuevo Parlament, así como el nuevo Govern. Cuanto antes se celebren las elecciones y haya nuevo Govern, antes iniciaremos el diálogo”.

Todos los medios interpretaron rápidamente que se retrasaba la mesa, y se convirtió en la noticia del día. Pero seis horas y media después, con el mismo método —un comunicado de la Secretaría de Estado de Comunicación, el canal habitual del Ejecutivo para cualquier información— el Gobierno dio un nuevo giro de 180 grados. “Manifestamos nuestra disposición a celebrar la mesa de diálogo entre Gobiernos acordada antes de las elecciones catalanas”.

En medio se había producido una grave crisis de confianza entre el PSOE y ERC que resolvieron los negociadores, Adriana Lastra y Gabriel Rufián, y solo se remató cuando el portavoz de los republicanos acudió a La Moncloa para reconducir la situación con el propio Sánchez, al que le exigió una rectificación completa y pública. La cita muestra la dimensión que alcanzó la primera gran crisis de un acuerdo al que se llegó in extremis, en plena Navidad y con dudas hasta el final.

Aun así, el Ejecutivo trata de minimizar las dimensiones del error del primer comunicado, no pactado con ERC. Fuentes del Gobierno aseguran que al margen del cambio de posición lo importante es que el Ejecutivo ha demostrado que en todo momento apuesta por el diálogo y mantiene esta bandera, que solo se está rompiendo por la tensión entre los dos grandes partidos independentistas catalanes.

“La mesa es necesaria”

Fuentes de la dirección de ERC explican que el cambio de posición del Gobierno sobre el foro de diálogo obedece a que finalmente La Moncloa “ha entendido que la mesa es necesaria para desbloquear la situación en Cataluña”. “Se lo hemos planteado así y el Gobierno lo ha comprendido”. Las mismas fuentes explican que la visita de Rufián a La Moncloa “también tenía un componente de cortesía”.

La mañana había empezado de una forma completamente diferente al final de la tarde, cuando estalló la crisis y llegó la rectificación tras múltiples contactos entre el PSOE y ERC para tratar de deshacer un entuerto que había partido de La Moncloa, poco después de un momento muy positivo para el Ejecutivo: la firma del acuerdo para subir el salario mínimo a 950 euros entre el Gobierno y los sindicatos, esta noticia se veía completamente eclipsada por el anuncio de que la mesa de Gobiernos se retrasaba.

ERC censuró enseguida esta decisión y consideró que el aplazamiento de la mesa de diálogo suponía una “irresponsabilidad absoluta” y un “incumplimiento flagrante” del pacto suscrito con los socialistas para hacer posible la investidura de Sánchez. Lo único que tiene fecha de momento es la reunión con Torra, que se antoja muy complicada con estos antecedentes. Sánchez también se verá en Barcelona con la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau.

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