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Las protestas se radicalizan en Cataluña con el apoyo de Torra

· El Govern muestra su "empatía" con la protesta que colapsó el aeropuerto de El Prat

· Los altercados crecen con intervenciones de la policía catalana en varias ciudades

Imágenes de los disturbios de este martes en Barcelona.

Las protestas de carácter pacífico han dejado paso este martes a numerosos disturbios y enfrentamientos en Cataluña. La respuesta del independentismo a la condena del Tribunal Supremo a penas de prisión de entre 9 y 13 años se le fue de las manos al Gobierno de Quim Torra después de que desde el mismo Ejecutivo se alentaran las protestas y se diera amparo, incluso, a acciones como el bloqueo del aeropuerto de Barcelona el pasado lunes. La consecuencia fue una noche de disturbios, mobiliario urbano incendiado y numerosas cargas para dispersar a los violentos que tomaron el relevo de las manifestaciones pacíficas. Hubo 25 detenciones y 74 heridos en toda la comunidad autónoma.

La jornada comenzó con la resaca del bloqueo del aeropuerto y acabó con los antidisturbios tomando el centro de Barcelona y cargando contra manifestantes en Girona, Lleida, Tarragona y Sabadell. En las horas centrales el Gobierno de Quim Torra intentó el equilibrio imposible de alentar por un lado las protestas mientras defendía la labor de los Mossos el día anterior (cuando cargaron contra los manifestantes de El Prat).

La portavoz del Ejecutivo, Meritxell Budó, aseguró en la conferencia de prensa semanal del Govern que “empatiza” con este tipo de acciones “contundentes” en contra de la decisión del Tribunal Supremo, pero defendió también las cargas de las fuerzas de seguridad como un modo de “proteger a los manifestantes”. Son “contradicciones difíciles de resolver”, admitió Budó.

“Mostramos nuestra empatía y solidaridad con los ciudadanos que ayer [por el lunes] se manifestaron de manera pacífica, pero también con acciones más contundentes como el colapso de una infraestructura como El Prat”, añadió la portavoz del Govern, que, sin embargo, aclaró que desconoce los planes de Tsunami Democràtic, la plataforma anónima que organiza las acciones ciudadanas en respuesta a la sentencia.

El propio Torra había agradecido horas antes, a través de Twitter, a todos aquellos que se movilizaron e ilustró su mensaje con unas fotos de la protesta en el aeropuerto barcelonés. El president incluso insistió este martes, tras visitar en la prisión a los políticos condenados, que ellos también se sienten “orgullosos” y “honrados” por unas manifestaciones que obligaron a cancelar hasta 150 vuelos entre el lunes y el martes y que ya han obligado a que el Sistema de Emergencias Médicas haya atendido a 189 personas en dos días.

Pero si la tensión se centró el lunes en el aeropuerto, este martes, tras los mensajes de Torra, lo hizo en el centro de las principales ciudades. Desde las siete de la tarde la Assemblea Nacional Catalana (ANC), impulsora de las manifestaciones pacíficas de la Diada, organizó actos de protestas frente a las subdelegaciones del Gobierno en cada provincia. En el caso de Barcelona miles de personas se concentraron en los alrededores de una sede fuertemente custodiada por la Policía Nacional y los Mossos, dos cuerpos que estos días quieren exhibir coordinación.

Una minoría comenzó a arrojar todo tipo de objetos a los agentes de policía. En Barcelona se registraron al menos tres detenciones, aunque los altercados continuaron en el centro hasta la madrugada de este miércoles. Todo ello después de una jornada en la que ya se habían sucedido protestas en forma de cortes en las carreteras y algunas líneas de ferrocarril.

La situación volvió a poner a los Mossos contra las cuerdas, acosados por las crecientes críticas desde sectores independentistas por la contundencia de su actuación. Torra optó por el silencio desde última hora de la tarde a medida que la protesta se endurecía en Barcelona y otras ciudades. También fue llamativo el silencio del consejero de Interior, Miquel Buch, cuya labor está siendo cuestionada de forma creciente, especialmente entre los sectores más independentistas. Sí reaccionaron a los choques violentos otros miembros del Govern.

El más contundente fue el vicepresidente Pere Aragonès (ERC), que cargó contra los violentos a sabiendas de que la gestión de la policía autonómica podría quedar descabezada en aplicación de la Ley de Seguridad Nacional. “No les regalemos un 155 encubierto. Tenemos que defender a nuestros ciudadanos y a nuestras instituciones. Huyamos de las actitudes violentas y depuremos acciones no justificadas”.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, abandonó a las 23.30 la gala de entrega de los premios Planeta que se celebraba en Barcelona para hacer un seguimiento de la situación. “No queremos prisiones injustas y cargas contra gente pacífica. Tampoco queremos incendios como los de esta noche: son inaceptables y ponen en riesgo la seguridad. Merecen un rechazo unánime y es necesario que todas las instituciones hagan un llamamiento a la calma”.

En el extranjero, el Departamento de Estado de EE UU pidió moderación en las manifestaciones. “Tal como el presidente ha dejado claro, EE UU apoya una España fuerte y unida. Este es un asunto interno de España. Instamos a la moderación a los involucrados en las protestas”, afirmó la diplomacia estadounidense en un comunicado. También se suma la presión del mundo económico, que mira con preocupación, no solo por la imagen internacional de lo que ha sucedido en El Prat, sino por el efecto en importantes citas económicas como el salón inmobiliario Meeting Point que este miércoles abre sus puertas.

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