Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El jefe de la investigación del 1-O declara que Cataluña era “un polvorín”

El teniente coronel Daniel Baena califica de "insurreccional" el periodo tanscurrido entre el 20 de septiembre y la aplicación del 155

El juez Marchena, en el centro, con el resto de jueces que forman el tribunal que juzga el 'procés', durante la sesión de este martes.

El teniente coronel de la Guardia Civil Daniel Baena, jefe de la policía judicial de la Guardia Civil en Cataluña, ha dado este martes un nuevo impulso a la tesis del alzamiento violento que defiende la Fiscalía en el juicio del procés. Baena, máximo responsable de las investigaciones policiales sobre el 1-O, ha calificado de “insurreccional” el periodo transcurrido entre el 20 de septiembre de 2017 (cuando se produjeron registros en varias dependencias de la Generalitat) y la aplicación del artículo 155 de la Constitución a raíz de la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre. “Aquello literalmente era un polvorín. Sabíamos que cualquier incidente pequeño podía derivar en una escalada incontrolable. Afortunadamente no fue así, pero eso no quiere decir que la sensación que teníamos los tres cuerpos policiales de que aquello era un polvorín era incuestionable”, ha afirmado Baena.

El teniente coronel estaba citado como testigo y su comparecencia se había convertido en una de las más esperadas. Tanto por su papel troncal en la investigación de todas las causas judiciales abiertas por el procés, como por su supuesta relación con una cuenta de Twitter desde la que se publicaron en las semanas claves del conflicto independentista mensajes muy críticos con el secesionismo y de elogio a las actuaciones judiciales. Baena ha empezado contestando a las acusaciones y las defensas esperaban con ganas su turno para explorar esta relación del testigo con Twitter e intentar desacreditar su declaración por su supuesta parcialidad ideológica.

El abogado Andreu Van den Eynde, que defiende a Oriol Junqueras y Raül Romeva, ha sido el primer letrado en tomar la palabra y ha empezado por ahí su interrogatorio. El tribunal le ha permitido exhibir un pantallazo de la cuenta anónima de Twitter bajo sospecha, pero Baena ha asegurado que no era suya. “Se ha asociado esa cuenta con mi nombre, pero ya se ha desmentido en prensa, en el Congreso y en el Senado”. El abogado le ha advertido de que la foto de perfil de esa cuenta coincide con una publicada en sus cuentas personales de Facebook e Instagram, pero el agente ha asegurado no recordar si subió esa foto. “Publico muchas”, ha dicho. El asunto quedó aparentemente zanjado y las defensas no insistieron sobre ello.

Durante el interrogatorio de las acusaciones Baena se explayó sobre lo que él considera “un antes y un después” en las movilizaciones ciudadanas: antes del 19 de septiembre lo que había era “protestas”. A partir de ahí, aumentaron “las concentraciones y el clima que se vivía ya era claramente insurreccional”. Baena ha revelado que el 20-S tenía autorización judicial para que sus agentes “usaran la fuerza” si la movilización ciudadana impedía cumplir con el registro en la Consejería de Economía. “Tenía orden de actuar. Yo valoré el peligro y no actué porque no se llegó a acceder dentro de la Consejería”, ha afirmado.

A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, el teniente coronel ha sostenido que estas concentraciones no eran espontáneas, sino que estaban “organizadas”, según se desprende de las investigaciones llevadas a cabo posteriormente y de los llamamientos públicos realizados por líderes independentistas. “Había una común actuación en cuanto a objetivos, lugares y motivos”. "¿Es extraño que las concentraciones sean organizadas?", preguntó luego el abogado Javier Melero, que defiende al exconsejero Joaquim Forn. "Yo creo que todas las concentraciones son organizadas", aclaró Baena.

Las preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal le permitieron desgranar las investigaciones que coordinó para varios juzgados y defender que el material que incautaron en las primeras causas se usara para la que se instruyó en el Supremo.

Baena pareció más incómodo con los abogados, aunque estos no pudieron probar las objeciones con las que aspiraban a desacreditar la investigación. El letrado Andreu Van den Eynde ha cuestionado que se abriera una investigación por sedición contra los líderes independentistas, pero el testigo ha insistido en que se les ordenó investigar la supuesta malversación y una cosa llevó a la otra. “El fiscal nos abre la puerta a investigar el uso de dinero público en estructuras de Estado. De primeras no vamos buscando sediciosos por ahí”, ironizó para rechazar una supuesta investigación prospectiva.

La declaración del teniente coronel ha confirmado algo que ya se viene viendo desde el principio de la causa y que constituye una de las caracteristicas más peculiares de este proceso: las “fuentes abiertas” (informaciones en medios de comunicación y publicaciones en redes sociales) han sido uno de los pilares de la investigación porque muchas de las actuaciones que se investigan fueron públicas porque se difundieron en actuaciones anunciadas en ruedas de prensa y campañas institucionales, en actos oficiales de un Gobierno y plenos parlamentarios o movilizaciones ciudadanas retransmitidas por televisión. En medio de un rifirrafe con el abogado Van den Eynde, ha llegado a decir que en algunas fases de la instrucción “no ha habido que hacer muchas diligencias”. Viendo la tele se ve”.

Las defensas trataron de evidenciar que en Cataluña no se dieron las condiciones de una “insurrección” como la que Baena había descrito. Y el agente admitió que no hubo detenciones, ni desperfectos en el mobiliario urbano, ni lesionados. Pero sostuvo que se produjeron 88 escraches contra dependencias de la Guardia Civil, 25 contra centros de la Policía Nacional y dos contra los Mossos.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >