Carta de una médica apátrida
Los lectores y las lectoras escriben sobre la fuga de médicos en España, las declaraciones de Trump respecto a Cuba, el rechazo del Tribunal Superior valenciano de investigar a Mazón, y la investigación sobre la identidad real de Banksy

Apátrida. Así me siento yo que, tras 35 años en mi país, me voy, tomando la decisión más difícil de mi vida. Emigro para continuar con mi carrera médico-investigadora, que tanto esfuerzo personal y dinero a las arcas públicas ha costado. Me voy con dos carreras universitarias, un título de especialidad, tres másteres y un doctorado, en el momento en que todo mi trabajo tiene que dar sus frutos al Estado. Me voy de un sistema que maltrata al médico “por tradición” y penaliza con una red caníbal de ayudas a quien, en pro de sus pacientes, además quiere investigar. Soy médico internista, infectóloga sin título, ya que en España no existe —otra cosa por la que somos únicos—. Me voy de unos políticos enajenados de la realidad de la ciudadanía, con tristeza al ver cómo están dejando morir un sistema público de salud que es la verdadera “marca España”. Me voy para poder seguir mejorando la salud de mis pacientes, sin que sea a costa de la mía propia. Me voy tras una generación, la del 15-M, que soñó con cambiarlo todo y no cambió nada. Me voy sin poder acceder a una vivienda, prisionera del país del sol y del turismo. Me voy del país más bonito del mundo, de mi tierra, España.
Elisa Ruiz Arabi. Madrid
Tomar Cuba
Ni Jack Nicholson, en su papel de coronel Nathan R. Jessup, comandante de la base de Guantánamo, en Cuba, en la película Algunos hombres buenos de Rob Reiner, hubiese bordado la última “perla” del presidente Trump. En una comparecencia ante la prensa en el Despacho Oval, el magnate soltó este lunes que “Será un gran honor tomar [la isla]”, bueno, lo que quede de la isla después de su política de aniquilación de la misma. Por favor, que le apliquen a este elemento un código rojo.
Antonio Romero Martínez. Boadilla del Monte (Madrid)
El ‘ninot indultat’
El otro día supimos la decisión del Tribunal Superior de Justicia valenciano acerca de la solicitud por parte de la jueza de Catarroja de imputar a Carlos Mazón por su gestión de la dana y, como si de una alegoría fallera se tratara, ha decidido salvar de la quema al expresident. Comenta la instancia superior en su auto que es indispensable que concurran indicios reforzados debido a su condición de aforado, condición a la que se ha aferrado incluso después de dejar la presidencia. Creo que sobran más palabras. Parece que sale barato hacer omisión de tus funciones uno de los días más difíciles de la historia de la comunidad que presides. Solo espero que se haga justicia de verdad, porque la democracia, Valencia y, sobre todo, las víctimas lo merecen.
Pedro María Benito Ronda. Vitoria-Gasteiz (País Vasco)
No quiero saber quién es Banksy
Hace unos días, se hizo pública la identidad del artista callejero Banksy tras una extraordinaria investigación de Reuters: un tal Robin Nosequé, 51 años, Bristol. No siento satisfacción alguna. Nadie celebra que le revelen quiénes son los Reyes Magos, la confirmación de lo obvio. No quiero saber quién es Banksy. Otra derrota de la creatividad en la era del data.
Víctor Fernández González. Castro Caldelas (Orense)
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