Las críticas por la falta de transporte público en Santiago de Chile marcan la jornada electoral

El equipo del candidato ha responsabilizado al Gobierno de Piñera por los problemas con los autobuses. Tres ministros comparecen en La Moneda y se refieren a las denuncias: “Son mentiras”

Un grupo de personas esperan en una parada de autobús en Santiago este domingo.
Un grupo de personas esperan en una parada de autobús en Santiago este domingo.STRINGER (REUTERS)

La tardanza y poca frecuencia del transporte público en las calles de Santiago ha marcado esta jornada de elecciones presidenciales, de mucha importancia en un país como Chile, que tiene pendiente hacer ajustes legales para lograr acercar los locales de votación a los lugares donde vive la gente (lo que se llama voto domiciliario o residencial). Desde el equipo de campaña del izquierdista Gabriel Boric han acusado una “operación” de parte del Gobierno de Sebastián Piñera en favor de la candidatura de José Antonio Kast, líder del Partido Republicano. “Ante la operación del Gobierno de Chile de limitar el transporte público en favor de su candidato, llamamos a organizar taxis, colectivos y autos compartidos para trasladar a votantes. Siempre con mascarillas y ventanas abajo”, escribió la médico Izkia Siches, jefa de campaña de Boric en esta segunda vuelta, que terminó con un hashtag #DefendamosLaDemocracia.

Es un hecho inédito en las elecciones recientes chilenas que se acuse a un Gobierno de intervencionismo, sobre todo en la misma jornada electoral, donde Boric correría con ventaja sobre su contenedor. Por la mañana, parte de Alameda, la principal vía de Santiago, estaba cerrada por los trabajos de instalación de un gran escenario, donde está previsto que Boric pronunciará su discurso al conocerse.

Algunos votantes optaron por coger un taxi debido a la escasez de buses, provocando su enojo por tener que desembolsar una suma de dinero imprevista para ejercer el derecho. “Votar me costó más de 5.000 pesos (6 dólares). Eso no puede ser”, criticaba una mujer entrevistada en la televisión y otra, de mayor edad, lamentaba que tenía que tomar dos buses para llegar a su centro de votación y llevaba 50 minutos esperando el primero de la ruta. “No hay locomoción y es mucha la calor”, afirmaba en una jornada electoral tensa por el clima de polarización que vive Chile desde las revueltas de 2019.

Karen Melo, de 52 años, administradora en un hospital, vive en el centro de Santiago y vota en otro municipio, donde residen sus padres. A veces se va a alojar donde ellos la jornada antes de las elecciones para evitar los atascos. No ha querido cambiar la dirección para cumplir la tradición de que la jornada electoral es un día familiar. Además de los paraderos desbordados, las calles se inundaron de coches lo que causó atascos kilométricos en las principales arterias de Santiago.

El alcalde del municipio de Recoleta, Daniel Jadue, el candidato comunista que perdió ante Boric la primaria en julio pasado, fue más lejos que Siches y acusó “un boicot descarado”. “Dijeron que habría reforzamiento del transporte para estas votaciones. Hoy vemos terminales llenos de buses y paraderos repletos de personas esperando para ir a votar”, aseguró uno de los principales rostros del Partido Comunista, la formación con mayor número de militantes del pacto Apruebo Dignidad, del que forma parte Boric, y que tendrá la bancada más importante de la alianza en el Congreso a partir de marzo próximo.

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El propio Boric aseguró, a través de Twitter, que, “según el registro de monitoreo del transporte público, en la Región Metropolitana es la mitad de buses de un día normal”. Luego, en declaraciones a la prensa, matizó: “Más allá de atribuir responsabilidades, lo que pido es que se busquen soluciones de manera inmediata y en eso el Gobierno sí tiene la responsabilidad de buscar la solución. Después veremos a qué se ha debido”, dijo el diputado del Frente Amplio. “Sabemos que hay lugares donde está funcionando el 50% de la flota, sectores rurales donde sencillamente no está pasando el transporte público”, agregó el candidato de la izquierda.

Kast también pidió solidaridad entre la ciudadanía para los traslados. “A nosotros lo que nos interesa es que vaya la mayor cantidad de gente a votar. Pedirle en el intertanto a todos los vecinos que tengan un vehículo, un furgón, que colaboren para que nadie se quede esperando por horas para votar. Hoy todos debemos poner todo lo nuestro para que la gente vote. Mientras más gente vote, nos irá mejor”, aseguró el candidato de la derecha extrema, que no pertenece a la alianza de Gobierno, aunque logró los apoyos de los partidos oficialistas en esta segunda vuelta.

El Gobierno de Piñera reaccionó desde La Moneda. La ministra de Transportes, Gloria Hutt, luego de una primera comparecencia apareció una segunda vez arropada del ministro del Interior, Rodrigo Delgado, y el portavoz del Ejecutivo, Jaime Bellolio. El Gobierno explicó que la congestión vehicular se ha producido porque mucha gente salió temprano a votar, los coches han provocado grandes atascos y que solo en Santiago ha aumentado un 19,1% el flujo vehicular, lo que ha provocado al menos 300 puntos conflictivos en la capital y demoras en el tránsito. “Lo que hemos hecho en todas las elecciones ha sido permitir y favorecer que haya una alta participación”, aseguró Bellolio, que recordó que el metro de la ciudad está funcionando de manera gratuita.

“Por lo tanto, desmiento categóricamente a aquellas personas están tratando de instalar una falsedad del porte de una catedral”, dijo el portavoz en referencia a las acusaciones contra el Gobierno. Según Bellolio, hay un 75% más de autobuses que un domingo normal. “Cuando dicen que se han sacado buses de circulación, están mintiendo”, agregó el ministro. Indicó que se ha aumentado la frecuencia, que lamentablemente ha habido demora por el tráfico, pero que hay 4.500 autobuses en circulación, cuando un día de trabajo normal entre semana hay unos 5.000. Bellolio aseguró, a su vez, que existe una operación coordinada desde hace algunos días para tratar de agraviar al Gobierno en el marco de las elecciones, lo que consideró “inaceptable en una democracia”.

Por la mañana, el director del Servicio Electoral, Andrés Tagle, manifestó su preocupación por la frecuencia del transporte público. En cualquier caso, de haber atrasos, la ley contempla que las mesas no se pueden cerrar sino hasta que no haya nadie esperando para ejercer su sufragio.

Los atascos no se vieron solo en la capital chilena. En algunas zonas de la Región de Valparaíso, Bío Bío o de la Araucanía, donde Kast triplicó a Boric en la primera vuelta, el caos vial también indignó a los votantes. Juan Santa María, de 36 años, cuenta que tardó una hora en llegar a su centro de votación, cuando en una jornada normal el trayecto es de 15 minutos. “Nuevamente un error de mala planificación urbana y coordinación entre Carabineros [la policía] y el municipio [la administración local] ralentizan el proceso de votación”, sostuvo el arquitecto vía telefónica, quien aclaró que dentro del colegio electoral el proceso fue “muy expedito”.

“Lo bueno es que es rápido votar, el problema es la locomoción”, repetían los votantes en el Liceo Bicentenario Carmela Silva Donoso, en el municipio de ñuñoa, donde converge una clase media-alta y sectores populares, donde las autoridades locales también apoyaron con buses adicionales para trasladar a los vecinos. Con el fantasma del 19 de noviembre, donde los electores estuvieron largos minutos dentro de la urna marcando su preferencia de presidente, diputados, senadores y autoridades regionales, demorando bastante al interior de la urna y provocando largas filas, la gente acudió esta segunda vuelta más temprano a los centros de votación.

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