Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Alemania, Francia y el Reino Unido consolidan un eje de política exterior

Las crisis de Irán y Libia evidencia la coordinación pese a la inminente salida de los británicos de la UE

Desde la izquierda, el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian; el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell; y el titular de Exteriores alemán, Heiko Maas, este martes en Bruselas.
Desde la izquierda, el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian; el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell; y el titular de Exteriores alemán, Heiko Maas, este martes en Bruselas. POOL

Antes y después del Brexit, Londres será una pieza clave e imprescindible para la política exterior y de defensa de la UE. Y Francia y Alemania han aprovechado el repunte de la tensión en Irán y Libia para dejar claro que seguirán considerando al Reino Unido un aliado privilegiado tras su salida de la UE (prevista el 31 de enero), con el que mantendrán, en materia de relaciones internacionales, un contacto incluso más estrecho que con algunos socios comunitarios.

El surgimiento de este triunvirato post Brexit se ha visualizado este martes en Bruselas, durante una reunión sobre la crisis libia organizada por el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell. El encuentro ha abordado también la creciente tensión con Irán tras el asesinato por parte de EE UU del general Qasem Soleimani, aunque esa crisis será tratada más ampliamente el próximo viernes en una reunión extraordinaria de los ministros de Exteriores de la UE.

La cita previa de este martes, a la que han asistido los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Alemania y Reino Unido, marca el giro hacia una diplomacia comunitaria en la que el eje franco-alemán se propone marcar el paso de la Unión Europea con la ayuda exterior del Reino Unido y la cooperación de los socios comunitarios más involucrados en las crisis internacionales que se produzcan. En el caso libio, se ha invitado a la reunión al ministro de Exteriores de Italia, el país más implicado con el Gobierno de Trípoli en la guerra civil que desangra, con creciente presencia de potencias extranjeras, el país norteafricano desde abril del año pasado.

"El encuentro de hoy es muy simbólico porque anuncia el modelo de la futura relación con el Reino Unido en cuanto a política exterior", reconoce una fuente del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), el brazo diplomático de la Comisión Europea dirigido por Borrell. La presencia del ministro británico de Exteriores, Dominic Raab, en una reunión sobre un tema aparentemente ajeno a Londres como Libia confirma la intención de varios socios europeos, y Francia muy en particular, de seguir contando con los británicos como apoyo imprescindible de la UE en la escena internacional.

Francia y Reino Unido son los dos únicos socios de la Unión con armamento nuclear, con asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y cuentan con los dos mayores ejércitos del Viejo Continente. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya ha dejado claro en más de una ocasión que el Brexit no puede suponer la ruptura de una relación estratégica con Londres de la que depende en buena medida la seguridad de Europa.

"Pienso que los británicos tienen un papel esencial que jugar", señaló Macron en su muy leída y comentada entrevista con The Economist del año pasado. "Siempre he dicho que hace falta tener a los alemanes con nosotros y que los británicos deben ser un socio en cuanto a la Europa de la defensa", añadía el presidente francés.

La relación con el Reino Unido en materia de seguridad, defensa e intercambio de información puede resultar más esencial que nunca si la Administración estadounidense mantiene sus intenciones de desentenderse de buena parte de Europa e, incluso, de reducir su compromiso con la OTAN.

En respuesta a la nueva actitud de Washington, Bruselas ya ha acelerado la construcción de una Europa de la Defensa, en gran parte, bajo impulso de Francia. Pero París es consciente de que se necesitarán años para lograr una autonomía estratégica respecto de la OTAN. Y que, al menos durante ese largo período y, probablemente, mucho más, la colaboración con Reino Unido será un puntal irrenunciable.

La Comisión Europea, presidida desde el pasado 1 de diciembre por la alemana Ursula von der Leyen, también parece resignada al surgimiento en política exterior de un triunvirato que tendrá una de las patas en una capital extracomunitaria a partir del próximo 1 de febrero.

Von der Leyen ha definido a su nuevo equipo como "Comisión geopolítica", como señal de sus intenciones de que el organismo comunitario potencie su dimensión estratégica en un escenario mundial que afronta el resquebrajamiento del orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Pero Bruselas es consciente de que su capacidad de influencia en cuestiones de defensa y seguridad es muy limitada y que debe coordinarse con las grandes potencias del club, con Francia y Alemania a la cabeza, y con una potencia exterior como el Reino Unido tras su inminente salida.

La reacción ante la crisis iraní ha evidenciado las dificultades de Von der Leyen para controlar la agenda internacional. La presidenta de la Comisión fue una de las últimas autoridades europeas en tomar posición tras el asesinato de Soleimani. Su reacción, el 6 de enero, llegó después de la del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que se pronunció el 3 de enero, y solo después de que Macron, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, Boris Johnson, hubieran fijado en un comunicado conjunto la posición común tripartita.

Von der Leyen intenta recuperar protagonismo

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha convocado para este miércoles una reunión extraordinaria del organismo para abordar la escalada de tensión en Irán e Irak después de que EE UU matase con un dron al general iraní Qasem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad. La reunión permitirá al Alto Representante de Política Exterior, Josep Borrell, y al resto de comisarios implicados comentar la reacción comunitaria ante los últimos acontecimientos en una región vital para los intereses estratégicos de Europa en áreas como el suministro energético o el transporte.

La reunión extraordinaria también permitirá a Von der Leyen recuperar cierto protagonismo en la primera gran crisis mundial del mandato de su Comisión, a la que ha colgado el calificativo de "geopolítica". El término es arriesgado para un organismo comunitario sin apenas competencias en materia de defensa y con un servicio diplomático que necesita la unanimidad de todas las capitales para tomar posición en los temas más sensibles de la agenda internacional. Borrell, según fuentes comunitarias, necesitó casi 11 horas de contactos telefónicos para lograr una posición común sobre la muerte de Soleimani y pedir a Teherán en un comunicado, publicado el 5 de enero, que no contribuyese a la escalada de tensión y se mantenga fiel al acuerdo nuclear que limita la capacidad de la República Islámica para enriquecer uranio.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información