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Las potencias europeas buscan vías para mantener el pacto nuclear con Irán

Estados Unidos debe decidir el 12 de mayo si vuelve a imponer sanciones al régimen de Teherán

El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, junto a Federica Mogherini el 25 de abril de 2018.
El ministro de Exteriores iraní, Javad Zarif, junto a Federica Mogherini el 25 de abril de 2018. AP

El tiempo apremia para intentar salvar el pacto nuclear iraní. Estados Unidos debe decidir el 12 de mayo si vuelve a imponer sanciones al régimen de Teherán y las principales potencias europeas tienen de plazo hasta entonces para ofrecer una solución que sea aceptable para todos los firmantes del acuerdo de 2015. Reino Unido, Francia y Alemania intentan una tercera vía: incluir elementos adicionales, relativos a la participación de Irán en la guerra de Siria y la carrera de misiles balísticos que ha emprendido. Las espadas siguen en alto. 

“El acuerdo actual debe preservarse. No se trata de renegociarlo. Toda Europa lo respalda. Otra cosa es hablar de elementos adicionales, pero sin tocar lo que ya hay”, recalcaba este miércoles la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini. La responsable de la política exterior europea se desmarcaba así de lo que aparentemente había planteado el presidente francés, Emmanuel Macron, a su homólogo estadounidense, Donald Trump, en su visita a la Casa Blanca cuando declaró en la rueda de prensa conjunta que “a partir de ahora queremos trabajar por un nuevo acuerdo con Irán”.

Lo cierto es que tanto las explicaciones posteriores de la diplomacia francesa como las declaraciones de Mogherini apuntan más bien a la búsqueda de una vía intermedia entre el inmovilismo iraní —en palabras del propio presidente Hasan Rohani, “un acuerdo es un acuerdo”— y las amenazas de Trump de hacer volar por los aires lo pactado en Viena en 2015 por los países europeos, Rusia, China y Estados Unidos.

Fuentes diplomáticas francesas aseguran que el objetivo es construir un marco de entendimiento más amplio que tenga el pacto nuclear como uno de sus pilares. Y a partir de ahí, abrir otros foros para discutir comportamientos de Irán que disgustan tanto a Washington como a Bruselas: su implicación en la guerra siria y la carrera de misiles balísticos en la que se ha embarcado Teherán. La alta representante admite la relevancia de esos dos capítulos, pero alerta de que los riesgos mundiales crecerían si se disolviera el pacto nuclear. “Ha permitido evitar que Irán pueda desarrollar armas nucleares”, argumentó en conferencia de prensa.

Más sanciones

Francia, Alemania y Reino Unido han intentado promover otras fórmulas —principalmente la imposición de sanciones selectivas a altos cargos iraníes por su participación en la guerra siria— para tratar de convencer a Donald Trump de que se puede endurecer el tono hacia el régimen de los ayatolás sin trastocar el pacto nuclear. Porque si Washington lo abandona —incluso aunque lo avalen el resto de actores, los europeos junto a Rusia y China—, la viabilidad de este esquema es muy incierta. Aunque Bruselas se sitúa desde hace días más bien en el escenario de una retirada estadounidense, los continuos giros que caracterizan la gestión de Trump dejan aún un margen de esperanza.

Convencer al líder iraní tampoco va a ser tarea sencilla. Rohani insistía este miércoles en que su país no va a aceptar ningún cambio en el acuerdo. “Ni una sola frase va a añadirse o quitarse del Plan Integral de Acción Conjunta”, dijo usando el nombre formal del pacto. Nada nuevo en la postura de Teherán pero sí en la dureza en el tono de Rohani, un político con fama de conciliador que invirtió el respaldo popular de su elección en 2013 en negociar aquel acuerdo.

Teherán ha advertido reiteradamente de que la falta de respeto a ese acuerdo multinacional tendrá graves consecuencias, también para EE UU. Aunque nada se ha anunciado de forma oficial, un alto funcionario ha dicho estos días que entre las opciones que contemplan se encuentra la retirada del Tratado de No Proliferación (TNP), un gesto que algunos observadores equiparan a anunciar la construcción de una bomba atómica. 

Rohani roza el terreno personal en sus críticas

Que un presidente iraní arremeta contra el máximo dirigente de Estados Unidos entra en el terreno de lo previsible. Pero que lo haga con la dureza con que este miércoles lo hizo Hasan Rohani y que roce el terreno personal resulta mucho más sorprendente.

El habitualmente comedido presidente iraní fue más lejos al achacar a su homólogo estadounidense no tener “ningún conocimiento de política ni de derecho ni de acuerdos internacionales”. “¿Cómo puede decidir sobre asuntos internacionales un vendedor, un hombre de negocios, un constructor de torres?”, apuntó.

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