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La ecologista que promete hacer justicia en Eslovaquia

Zuzana Caputova, una abogada liberal y sin apenas experiencia política, es la principal candidata a ganar este sábado las elecciones presidenciales gracias a su campaña contra la corrupción

La candidata presidencial eslovaca Zuzana Caputova en un debate de televisión el pasado 26 de marzo.
La candidata presidencial eslovaca Zuzana Caputova en un debate de televisión el pasado 26 de marzo. REUTERS

Un país enfadado con sus políticos. Hastiado por los casos de corrupción de sus gobernantes. Muy indignado por el asesinato de un periodista que investigaba las cloacas de su Estado en un crimen que todavía está sin resolver. Un crimen que conmocionó el año pasado a Eslovaquia y que originó una oleada de protestas que no se veían desde el fin del comunismo. Una sociedad que pide a gritos un cambio. Zuzana Caputova ha sido la política que mejor ha sabido canalizar todo ese descontento. Esta abogada de 45 años, fervientemente liberal y europeísta, sin experiencia de Gobierno, irrumpió en la escena política hace dos años. El pasado 16 de marzo ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales con casi el 40,5% de los votos. Este sábado, si las encuestas no fallan, Caputova podría convertirse en la primera mujer en ocupar la jefatura de Estado del país centroeuropeo.

“Eslovaquia muestra signos de ser un Estado capturado, el poder no lo ejercen los elegidos, sino aquellos que mueven las cuerdas por detrás”, dijo Caputova a la agencia Reuters

“Parte de su éxito radica en su mensaje conciliador y aperturista, alejado de la típica retórica de las campañas electorales, llenas de conspiraciones y falsas noticias”, explica por correo electrónico Viera Zúborová, investigadora del think tank Bratislava Policy Institute. En un país históricamente conservador, Caputova también se ha atrevido a hablar sobre los derechos del colectivo LGTB y la adopción de las parejas del mismo sexo. "Es una auténtica guerrera, una líder nata, muy cercana y humilde. Como demuestran los sondeos, los ciudadanos se identifican con ella", describe su compañero de partido, compañero de partido Martin Dubéci.

Un asesinato que sigue conmocionando al país

Pero el fenómeno Caputova se explica sobre todo por su campaña contra la corrupción y por la ira que sienten los eslovacos tras el asesinato el año pasado de Jan Kuciak, un reportero que investigaba la supuesta actividad criminal entre miembros de la élite política y la mafia calabresa. Kuciak, de 27 años, y su prometida fueron encontrados muertos de varios disparos en su piso a las afueras de Bratislava. La publicación póstuma de la investigación del reportero acentuó las ansias de justicia y provocó la dimisión del primer ministro socialdemócrata Robert Fico. 

“Eslovaquia muestra signos de ser un Estado capturado, parece que el poder no lo ejercen los elegidos, sino aquellos que mueven las cuerdas por detrás”, dijo hace unas semanas Zuzana Caputova a la agencia Reuters. La candidata ha prometido que impartirá justicia durante su mandato, en un mensaje que algunos han calificado como populista. Aunque en Eslovaquia las funciones de la presidencia son limitadas, el jefe de Estado elige a los jueces de los principales tribunales del país, así como al representante de la Fiscalía General del Estado y tiene poder de veto.

"En este momento, hay un sentimiento anti-establishment muy fuerte en la sociedad”, explica el eslovaco Milan Nic, investigador del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores. Hasta ahora, Caputova no ha formado parte de la élite política. “Y esa es su mayor fortaleza”. Caputova es vicepresidenta de un partido (Progressive Slovakia) fundado hace apenas dos años. Una formación liberal y progresista que se presenta como una alternativa a los partidos tradicionales. Y que se ha beneficiado del desgaste de los socialdemócratas Smer, que llevan una década gobernando este país de la UE de más de cinco millones de habitantes que presume de tener un sólido crecimiento económico, pero sacudido por los escándalos de corrupción.

La "Erin Brockovich de Eslovaquia"

Hasta 2017, Caputova era una abogada divorciada que vivía con sus dos hijas en Pezinok, una localidad cerca de la capital, Bratislava. Allí es muy conocida por haber pleiteado por el cierre de un vertedero ilegal. Al final, en 2013, el Tribunal Supremo de Eslovaquia le dio la razón y quitó la licencia al basurero tóxico. Su activismo ecológico le valió el prestigioso premio Goldman Environmental Prize en 2016 (y el apodo de la Erin Brockovich de Eslovaquia). Este sábado podría ganar la gran batalla presidencial.

Su rival en la segunda vuelta es el vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, que concurre como independiente, pero que cuenta con el apoyo de los socialdemócratas y al que le avala su carrera su sólida trayectoria. Los detractores de Caputova le echan en cara su inexperiencia de Gobierno y su desconocimiento en política exterior. Pero algunos señalan que su victoria sería un soplo de aire fresco, más progesista y proeuropeo, que podría influir en los conservadores países del grupo de Visegrado (integrado por Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia).

"Es una auténtica guerrera, una líder nata, muy cercana y humilde. Los ciudadanos se identifican con ella", dice su compañero de partido Martin Dubéci

“Caputova se ha convertido en un ejemplo para los partidos de oposición en la vecina Polonia, por ejemplo”, sostiene el investigador eslovaco Milan Nic. Su más que probable victoria en las presidenciales determinará el éxito de su pequeño partido, Progressive Slovakia, en las elecciones legislativas del año que viene. Lo que está claro es que nada será lo mismo en Eslovaquia tras el asesinato del reportero Kuciak.

Un crimen sin resolver

Dos días antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, el pasado 14 de marzo, las autoridades eslovacas acusaron a un empresario del país de ordenar el asesinato del periodista Jan Kuciak y su prometida. Marian Kocner, un hombre de negocios que se encuentra detenido por un caso de fraude, se habría convertido en el principal sospechoso del crimen, entre otras cosas, por haber amenazado al reportero meses antes de que este apareciera asesinado en su piso.

En sus artículos, Kuciak hablaba de los supuestos negocios sucios de Kocner y lo vinculaba con el Gobierno eslovaco. El reportero denunció a la policía que el empresario le había amenazado con comenzar a recopilar información sobre él y su familia. La policía no presentó cargos.

En septiembre, la policía eslovaca arrestó a otras cuatro personas vinculadas con el crimen. 

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