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Rusia detiene a un estadounidense acusado de espionaje

El arrestado ha sido identificado como Paul Whelan y puede enfrentarse a hasta 20 años de cárcel

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Fuerzas del Servicio de Seguridad ruso, durante una operación antiterrorista el 13 de diciembre de 2018 en Moscú.

El Servicio de Seguridad Ruso (FSB) ha detenido a un ciudadano estadounidense en Moscú por espionaje. El FSB (el antiguo KGB) identifica en un comunicado al detenido como Paul Whelan y explica que fue arrestado en la capital rusa el 28 de diciembre "mientras realizaba labores de espionaje". Las autoridades rusas no dieron más detalles, pero explicaron a la agencia rusa Interfax que se ha iniciado un procedimiento criminal contra el detenido, que puede enfrentarse a hasta 20 años de cárcel. El departamento de Estado de EE UU ha dicho en un comunicado que es consciente de la detención, que Moscú le ha notificado formalmente, y que ha solicitado acceso consular al arrestado. No ha confirmado su nombre ni difundido otros detalles "por razones de privacidad".

El arresto se produce en medio de las crecientes tensiones entre Rusia y EE UU por la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses en 2016 y también por el caso de la ciudadana rusa Maria Butina, de 30 años, detenida el pasado julio en el país norteamericano y que hace unas semanas se declaró culpable de conspiración para actuar como un agente extranjero no autorizado para promover los intereses de Rusia. El Gobierno ruso, que siempre ha defendido a Butina —que llegó a estar conectada con el lobby de las armas estadounidense— y ha negado que fuese una agente rusa, ha blandido su caso como un ejemplo de "rusofobia" y ha asegurado que la joven que ha llegado a ser incluso la imagen en redes sociales del Ministerio de Exteriores ruso, que puso en marcha la campaña #freeMariaButina fue presionada, e incluso torturada, para que se declarase culpable.

Se suma también a los crecientes casos de espionaje por parte de Rusia destapados tras el envenenamiento del exagente Sergéi Skripal y su hija Yulia en Salisbury (Reino Unido) el pasado marzo, por dos hombres que la inteligencia británica identificó como miembros del espionaje militar ruso (conocido como GRU). El Kremlin siempre ha negado cualquier vínculo con el envenenamiento, y el caso provocó un escándalo mayúsculo que derivó en nuevas sanciones y expulsiones de diplomáticos rusos de un buen número de países occidentales, lo que tuvo una respuesta simétrica por parte de Rusia. El caso Skripal contribuyó a tensionar las relaciones entre Rusia y la Unión Europea, muy complicadas después de que Moscú se anexionase la península ucrania de Crimea en 2014.

Ojo por Ojo

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha acusado a los países occidentales de recurrir a asuntos como los de los presuntos espionajes para intentar minar el poder de Rusia. "Esto está ligado a la afirmación del poder de Rusia", dijo Putin en su rueda de prensa anual, a mediados de diciembre. El presidente ruso también negó en ese momento que las autoridades rusas vayan a aplicar el principio de "ojo por ojo" por la detención de ciudadanos rusos en EE UU.

No obstante, en los últimos meses el FSB ha denunciado un incremento de las actividades de espionaje de otros países en territorio ruso.

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