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Trump adelanta la marcha de Mattis y nombra un jefe interino del Pentágono

Patrick Shanahan asumirá el cargo de manera interina el 1 de enero de 2019, según ha escrito el presidente de Estados Unidos en un tuit

La carta de renuncia del general Jim Mattis como jefe del Pentágono supuso una humillación para Donald Trump. A diferencia de otros altos cargos, el secretario de Defensa no se fue en silencio, sino con una crítica demoledora al presidente de EE UU en medio de su polémica retirada militar de Siria. La marcha de Mattis estaba prevista para el 28 de febrero, pero Trump decidió adelantarla y este domingo anunció como sustituto interino al número dos del departamento, Patrick Shanahan.

El actual 'número dos' del Pentágono, Patrick Shanahan (derecha), con el presidente de EE UU, Donald Trump, en la Casa Blanca el pasado abril. FOTO: AP VIDEO: REUTERS

No quería el republicano convivir dos meses más con quien ya es oficialmente uno de los grandes detractores de su presidencia, quien el día que se despidió decidió colgar en la página web del Departamento de Defensa una misiva en la que abiertamente explicaba que se iba por las discrepancias con Trump y clamaba por el respeto a los países aliados. Shanahan, un ingeniero con 30 años de experiencia en Boeing, donde en verano de 2017 dejó el cargo de vicepresidente para convertirse en vicesecretario del Pentágono, asumirá el cargo de forma temporal el 1 de enero.

“Cuando el presidente Obama despidió de forma vergonzosa a Jim Mattis, yo le di una segunda oportunidad. Algunos pensaron que no debía, yo pensé que sí. Fue una relación interesante, pero yo le di todos los recursos que nunca había tenido. Los aliados son importantes, pero no cuando se aprovechan de EE UU”, escribió Trump este domingo en su cuenta de Twitter.

Mattis, un general con cuatro décadas de servicio en el cuerpo de marines, dirigió el comando central de EE UU, que precisamente es el que supervisa las operaciones en Oriente Próximo, entre los años 2010 y 2013. Su postura de halcón, especialmente dura con Irán, no encajaba bien en la Administración de Obama, lo que, como mínimo, favoreció su jubilación. De ahí los reproches de Trump. El alto militar, de 68 años, llevaba desde entonces retirado del mundo castrense cuando el magnate neoyorquino, ya presidente electo, lo escogió a finales de 2016 como nuevo jefe del Pentágono. “Dicen que es lo más parecido que hay al general Patton que tenemos”, dijo orgulloso Trump en su momento, comparándolo con el controvertido militar de mano de hierro de la Segunda Guerra Mundial.

Repliegue en Siria

El romance duró poco. Mattis y Trump diferían en varios asuntos desde hacía tiempo, a veces de forma pública, lo que en esta Administración ha sido la antesala del cese o la dimisión (ocurrió con Rex Tillerson como jefe de la diplomacia y con Gary Cohn como consejero económico), aunque su renuncia se precipitó el jueves por el repliegue en Siria, que el general rechaza por considerarlo oxígeno para los terroristas y un peligro para los socios estadounidenses en la zona.

La Administración de Trump acaba el año entre fuertes turbulencias. Tres de los cargos más importantes del país estarán ocupados de forma interina (el secretario de Defensa, el jefe de gabinete y el fiscal general) después de la cascada de despidos y dimisiones que arrastra desde hace meses. Y, de propina, la pelea en el Congreso por el muro que Trump quiere construir en México ha frustrado un acuerdo presupuestario y obligado a paralizar el 25% de la Administración.

La marcha del secretario de Defensa no podía resultar una sorpresa para Trump en términos generales, pero probablemente no esperaba que lo hiciera y explicara de una forma tan descarnada. De ahí que el mandatario lo anunciase en un mensaje de Twitter con buenas palabras, presentándolo como una jubilación para finales de febrero y celebrando los progresos conseguidos durante su mandato. En cuestión de minutos, sin embargo, se difundió la carta letal de Mattis, un halcón que responde a dos apodos: perro furioso, por su carácter en la batalla, y monje guerrero, por la capacidad intelectual que se le atribuye. A Trump, en esa carta, le regaló buenas dosis de ambas características y el furioso fue entonces el presidente.

Cerca del ecuador de su mandato, Trump ha querido cumplir su prometida política de repliegue militar, retirando los 2.000 soldados en Siria y, según fuentes de Defensa, recortando a la mitad la presencia en Afganistán, de 14.000 a 7.000 efectivos, aunque esto último no es oficial. Este domingo el republicano anunció que ya había empezado a hablar con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que amenaza a socios de los estadonidenses en Siria como los kurdos, sobre el retorno coordinado de las tropas. Se quejó de la críticas. “Si cualquiera que no fuera vuestro presidente favorito, Donald Trump, anunciase que tropas volvían sanas y felices a casa después de diezmar al ISIS en Siria, esa persona sería el héroe más popular de América. A mí, sin embargo, los medios mentirosos me pegan duro. ¡Una locura!”, escribió.

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