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Kramp-Karrenbauer cede terreno al ala conservadora para preservar la unidad del centro-derecha alemán

La nueva presidenta de la CDU nombra secretario general a un joven de la corriente rival

Annegret Kramp-Karrenbauer, nueva presidenta de la CDU, junto a Paul Ziemiak, recién elegido secretario general del partido el pasado sábado en el congreso celebrado en Hamburgo.
Annegret Kramp-Karrenbauer, nueva presidenta de la CDU, junto a Paul Ziemiak, recién elegido secretario general del partido el pasado sábado en el congreso celebrado en Hamburgo. AFP

El centro-derecha alemán tiene nueva líder desde este fin de semana, pero tiene sobre todo un formidable desafío. La elección de Annegret Kramp-Karrenbauer como presidenta de la CDU en una ajustada votación ha puesto cifras al cisma que parte en dos al gran partido conservador europeo y que como los demás, somatiza el empuje de la ultraderecha. Consciente de la emergencia, Kramp-Karrenbauer, ha fichado como número dos a un joven de la corriente rival a la suya y ha prometido iniciar un debate sobre inmigración, para tender puentes al ala más conservadora del partido derrotada este fin de semana en el congreso de Hamburgo.

Kramp-Karrenbauer, también conocida como AKK, ha elegido a un joven crítico con el sector más centrista del partido como secretario general. El elegido, Paul Ziemiak, de 33 años y hasta ahora líder de la agrupación juvenil de los conservadores, sintoniza mucho mejor con la derecha que representan Friedrich Merz y con Jens Spahn, los dos candidatos derrotados, que con AKK. Ziemiak ha sido crítico en el pasado con al política de refugiados de Angela Merkel que ha resultado en la entrada de cerca de millón y medio de demandantes de asilo desde 2015.

“Hay muchos delegados y también en las bases muy muy decepcionados, porque les hubiera gustado un resultado diferente”, ha reconocido Ziemiak en una entrevista con la radio pública alemana. “Va a ser difícil mantener a este partido unido y motivar a los que deseaban otra cosa”, añadió. Ziemiak consideró que tanto Spahn como Merz deberían jugar ahora un papel destacado en el partido.

La elección de Ziemiak ha sido interpretada como una clara maniobra conciliadora, que sin embargo no ha acabado de convencer en un partido que busca dividido un nuevo impulso. El nombramiento de Ziemiak –solo concurría él al puesto- ha obtenido apenas un 62,8% de los votos, mientras que la propia AKK logró un 98,9% el pasado febrero al ser elegida para el mismo puesto, secretaria general.

AKK ha adelantado además en una entrevista que publica la edición dominical del diario Bild que una de las primeras medidas será establecer una discusión interna sobre inmigración y asilo. El próximo enero arrancará un grupo de trabajo, que tratará de ofrecer mejoras a la política de refugiados de la canciller, Angela Merkel, muy criticada por el ala más derechista del partido. La idea es incorporar las conclusiones de esos debates en el programa para las elecciones europeas de mayo. Kramp-Karrenbauer también intentó marcar distancia entre Merkel, su mentora y predecesora al frente del partido y sus planes de futuro. “Donde haya que cambiar cosas, las cambiaremos”, indicó a la televisión pública ARD.

Tobias Koch votó por Merz y no a Kramp-Karrenbauer, pero sin embargo cree que “AKK tiene potencial porque tiene un perfil más conservador que Merkel y eso le va a permitir integrar a las distintas corrientes y tender puentes. Hay que darle una oportunidad”, interpretaba en Hamburgo, poco después de conocerse el triunfo de AKK. No menospreciaba sin embargo Koch, el riesgo de la frustración que anida en el bando de los perdedores no amaine y “continúe la batalla”.

El ala más conservadora y crítica con la gestión de la canciller, Angela Merkel, presidenta del partido durante los últimos 18 años, atribuye la sangría de votos de la CDU en pasadas citas electorales a lo que consideran un viraje al centro de la formación. Tanto Merz, como Spahn, los dos candidatos perdedores, aspiraban a marcar una nueva etapa en la que la CDU se distanciara de las políticas de la socialdemocracia (SPD) con la que gobierna en coalición. Piensan que Merkel ha abierto un espacio a la derecha del partido que ha permitido el auge de la extrema derecha (Alternativa por Alemania), que entró el año pasado en el Parlamento con un 12,6% de los votos.

“Había un deseo de muchos miembros de ser como los conservadores de antes, de ser como en los tiempos de Kohl y vieron en Merz una oportunidad”, explica Koch, del Land de Schleswig Holstein, al norte de Alemania y en cuyo distrito electoral, el 80% de los miembros le trasladó la preferencia de que Merz fuera el nuevo presidente del partido.

Elmar Brok, eurodiputado conservador alemán votó a AKK, porque a él, además del auge de la extrema derecha, le preocupa el despegue de los Verdes, que según numerosas encuestas se han convertido ya en la segunda fuerza del país muy por delante de la socialdemocracia. “AKK está en el centro y es además una europeísta convencida. Viene del Sarre, un Land en el que trabajan en Alemania y comen en Francia. Tienen el europeísmo en el ADN”, bromea en alusión a la situación geográfica del pequeño Estado en el que se ha forjado como política Kramp-Karrenbauer.

 

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