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Londres trató de rebajar con una segunda carta su cesión sobre Gibraltar

El Gobierno de May asegura que no negociará la soberanía sin contar con el Peñón

La pista del aeropuerto de Gibraltar, en una foto de archivo. En vídeo, las declaraciones de la primera ministra británica, Theresa May, el lunes en la Cámara de los Comunes.

El Gobierno de Theresa May quiso restar relevancia a su cesión sobre Gibraltar horas después de que Pedro Sánchez anunciara su decisión de levantar el veto al Tratado de Salida de Reino Unido de la UE. El embajador británico en las instituciones comunitarias, Tim Barrow, envió una segunda carta a los secretarios generales de la Comisión Europea y del Consejo Europeo en la que aseguraba que “el Gobierno de Reino Unido insiste en que no hay duda alguna sobre la soberanía de Reino Unido sobre Gibraltar, incluidas las aguas territoriales británico-gibraltareñas”. “Adicionalmente”, prosigue el texto, “Reino Unido reafirma su compromiso con Gibraltar de que nunca se embarcará en negociaciones cuyo resultado fuera que el pueblo gibraltareño pasara a estar bajo la soberanía de otro Estado en contra de sus deseos expresados libre y democráticamente”.

El Ejecutivo de May, con la propia primera ministra al frente, ha elevado el tono sobre el Peñón en las últimas horas, frente a las acusaciones vertidas por los diputados euroescépticos y la prensa más antieuropea de que se había cedido a las presiones españolas. “Reino Unido ha dado su garantía de que no entrará en proceso alguno de negociaciones sobre soberanía con las que Gibraltar no esté conforme”, aseguró el embajador en su segunda misiva.

Barrow intentaba así reinterpretar el compromiso expresado por su Gobierno en la primera carta, que fue presentada por Sánchez como parte del “triple blindaje” que garantizaba que España tuviera siempre la última palabra respecto a Gibraltar. “Como ya establecía mi carta del 24 de noviembre de 2018 al secretario general del Consejo Europeo”, escribió el representante británico, “el Gobierno de Reino Unido insiste en que negociará los futuros acuerdos que desarrollen la Declaración Política Conjunta en nombre de todos los territorios de cuyas relaciones exteriores es responsable, Gibraltar incluido”.

Fuentes británicas conocedoras de primera mano de las negociaciones explicaron a EL PAÍS que el artículo 184 del Tratado de Retirada de Reino Unido de la UE, origen de los recelos y reparos del Gobierno español por no incluir la excepcionalidad de Gibraltar, nunca fue redactado pensando en el Peñón sino en Irlanda del Norte. Estas mismas fuentes aseguran que las reservas expresadas por Madrid fueron comprendidas desde el primer momento, y que fue el tono, excesivo según ellos, con que se anunció el resultado lo que llevó a su vez a que Londres elevara el tono respecto a un asunto que hasta ahora, señalan con cierto malestar, se había manejado de un modo constructivo y discreto.

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