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La economía de Brasil se aleja tímidamente de la recesión

El PIB de la primera potencia latinoamericana muestra un crecimiento del 1% con respecto al año pasado y malas cifras de inversiones

Brasil
Huelga de los camioneros en mayo de este año. AFP

El PIB brasileño creció en el segundo trimestre de 2018 un 0,2% más que en el primero y un 1% más que en el mismo periodo en 2017. Son los números de una recuperación económica tímida, pero al menos ya no son los de la mayor recesión en la memoria reciente, la que comenzó en 2015 y no dio tregua al país hasta 2017. La timidez de los empresarios a la hora de invertir -cosa por otro lado lógica en un año electoral como este-, y el desempleo son las otras dos grandes características de la primera economía de América Latina.

Los datos han sorprendido gratamente a la mayoría de los economistas, que esperaban cifras peores, tras la enorme huelga de camioneros que paralizó el país en mayo. Ese paro, que se prolongó durante casi diez días, dejó desabastecida a buena parte del país, de los pueblos de interior a las grandes ciudades, lo cual inhibió el consumo. "Tuvo un impacto fuerte en el precio de los productos, por eso esperábamos un resultado peor", admite João Luiz Mascolo, profesor de la facultad económica Insper.

La inversión, también tímida, ha crecido desde el año pasado. Ha supuesto un 16% del PIB, cuando en 2017 era del 15,3%. El sector servicios ha aumentado también un 0,3%. El agropecuario, un gigante cada vez mayor en Brasil, se mantiene. La industria ha caído un 0,6%.

Las familias también han consumido más: un 1,7%, en parte por la recuperación del crédito, la inflación y la caída de los intereses. Pero esa subida debe ser tomada con cautela. "Los gastos de las familias son demasiado bajos y la culpa es del desempleo", alerta Mascolo. El paro cayó un 12,3% este trimestre, pero sigue azotando a 12,9 millones de brasileños. Y ha subido a 4,8 millones el número de ellos que han desistido de encontrar trabajo fijo y subsisten haciendo tareas puntuales y cobrando en negro: un 17,8% más que el año pasado.

La predicción más común es que para cuando acabe 2018, la subida del PIB quede entre el 1% y el 1,5%. Está por debajo de lo que esperaba el Banco Central, que ya tuvo que rebajar sus expectativas del 2,6% al 1,6%. "Un crecimiento del 2% o 3% está descartado", zanja Mascolo.

El economista se declara decepcionado por las cifras. "La tasa de inversión, que es lo que realmente afecta al crecimiento del país, sigue siendo muy baja", opina. "La inversión del Gobierno depende de la política, pero la privada depende de convencer a los empresarios de que merece la pena. La tasa de inversión debería llegar al 24% del PIB para hablar de crecimiento sostenible".