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Bruselas acelera los trabajos de preparación para un Brexit sin pacto

La Comisión elabora un documento que insta a prepararse "para todos los escenarios"

Un funcionario lleva una bandera británica en la sede de la Comisión Europea en Bruselas.
Un funcionario lleva una bandera británica en la sede de la Comisión Europea en Bruselas. REUTERS

El horizonte de un Brexit no amistoso cobra cada vez más fuerza en Bruselas. A ocho meses de la fecha prevista para la salida de Reino Unido, la Unión Europea no tiene garantías de que el divorcio se salde con un acuerdo. La Comisión Europea ha decidido acelerar los planes de contingencia por si el proceso descarrila e insta a países miembros, empresarios y otras instituciones a hacer lo mismo.

Si la emblemática fecha del 30 de marzo de 2019 llega sin un pacto entre Londres y Bruselas, la situación será muy compleja. El Ejecutivo comunitario ha elaborado por primera vez un documento oficial en el que contempla algunos de estos escenarios. En caso de Brexit abrupto, que provocaría controles de personas y bienes en las fronteras, el transporte entre Reino Unido y sus vecinos europeos “sufriría un fuerte impacto”, según el informe de 16 páginas divulgado este jueves por la Comisión. En este todavía hipotético escenario, “las aduanas y los controles sanitarios y fitosanitarios en las fronteras podrían causar retrasos significativos, por ejemplo en el transporte por carretera, así como dificultades en los puertos”. El texto es más parco respecto a los ciudadanos; se limita a constatar que “no habría arreglos específicos” para dilucidar su situación.

Más que en los detalles, la importancia de esta comunicación de Bruselas en un momento de confusión británica respecto al Brexit reside en el mensaje político que envía. “Aunque trabajamos cada día para lograr un acuerdo, es evidente que la salida tendrá repercusiones y hay que estar preparados para todos los escenarios”, ha asegurado una portavoz de la Comisión. El negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, ha recibido esta tarde en Bruselas al nuevo ministro británico encargado de la salida, Dominic Raab. Es la primera vez que se cita con este responsable después del cese de su predecesor, David Davis, por discrepancias políticas con la primera ministra, Theresa May. Antes de comenzar la reunión, Barnier ha pedido "de manera urgente" avances en el elemento más espinoso del divorcio: las soluciones para evitar una frontera física entre Irlanda y el territorio británico de Irlanda del Norte. A su lado, Raab ha eludido esa cuestión y, en su lugar, se ha referido a los "importantes progresos" logrados en el ámbito de los derechos de los ciudadanos.

La convulsión interna en la política británica debido al Brexit impulsa a Bruselas a prepararse para lo peor. Aunque el documento se esfuerza por aclarar que pensar en planes de contingencia “no es una señal de desconfianza” en el proceso que lidera Barnier, la presentación de estos trabajos antes de la pausa estival resulta reveladora. La existencia de un grupo dentro de la Comisión Europea que trata de contemplar todos los escenarios no es nueva; desde hace nueve meses, trabaja a la sombra del equipo de Barnier para evitar el caos. Pero el anuncio de que intensificarán su labor y la llamada a las empresas a “asumir su responsabilidad” representa un paso adelante.

68 notas de alerta

Hasta ahora, este grupo, compuesto por 16 funcionarios, ha elaborado hasta 68 notas relativas a los diferentes sectores para que vayan tomando medidas. Este jueves la institución ha trascendido el ámbito sectorial para convertir esta tarea en una prioridad general. El grupo de contingencia cita varias áreas de gran impacto: la aviación, las aduanas, los servicios bancarios, la seguridad alimentaria, el comercio, la industria farmacéutica, las cualificaciones profesionales y los datos personales.

Bruselas sabe que las grandes empresas ya contemplan todos los escenarios, pero le preocupan las medianas y pequeñas, que pueden encontrarse el 30 de marzo con situaciones imprevistas. El documento anima a todos los operadores a “evaluar los impactos potenciales de un escenario de precipicio y tomar las decisiones económicas necesarias”. Aunque el texto no lo recoge, fuentes conocedoras de estos trabajos ponen como ejemplo las decisiones de reubicar actividades en alguno de los 27 Estados que permanecerán en la UE tras el Brexit o la reorientación de inversiones inicialmente dirigidas a Londres. Estas fuentes rehúsan ofrecer una estimación económica o un diagnóstico preciso sobre la hipótesis de Brexit abrupto. Otras fuentes diplomáticas apuntan que sería “desproporcionadamente elevado”.

Los autores del texto, en cambio, encuentran menos conflictivos los consejos a los ciudadanos. En el caso de la formación profesional, animan a cualquier persona con un certificado obtenido en Reino Unido a considerar “aconsejable obtener el reconocimiento de la cualificación profesional en otro Estado de los 27 mientras Reino Unido aún sea miembro”.

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