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Theresa May: “Donald Trump me dijo que debería demandar a la Unión Europea”

El presidente de Estados Unidos aconsejó la medida a la primera ministra británica durante su visita al Reino Unido como alternativa a la negociación del Brexit

Donald Trump ayuda a Theresa May dándole la mano, en un gesto criticado por los medios británicos por hacerle parecer. En vídeo, May asegura que Trump le dijo que demandara a la UE

En un nuevo alarde de la antidiplomacia que caracteriza su estilo de Gobierno, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aconsejó el pasado viernes a la primera ministra británica, Theresa May, que demandara a la Unión Europea (UE) en lugar de negociar los términos del Brexit, según ha revelado este domingo May en una entrevista en el programa de la BBC, The Andrew Marr Show. "Demandar a la UE, y no continuar negociando [con Bruselas]. Demandarla", ha remarcado May en la entrevista televisada en la que ha expresado su deseo de seguir en la mesa de diálogo para "negociar el mejor acuerdo para Reino Unido". 

En su rueda de prensa conjunta con May el pasado viernes en Chequers, el jefe de la Casa Blanca matizó que se había tratado de una “sugerencia” y, sin llegar a revelar el contenido de la misma, admitió que la premier la había encontrado demasiado “brutal”. Interrogada este domingo al respecto por el periodista Andrew Marr, la inquilina de Downing Street reveló que la expeditiva vía de Trump habría sido “demandar a la Unión Europea”. Sin embargo, May también puntualizó que el presidente cambió luego de parecer y la animó a no abandonar las negociaciones con Bruselas para no dejar su país “atascado”.

Tras describirla como “una feminista orgullosa”, el periodista que le da nombre al programa, Andrew Marr, le preguntó a May cómo se había sentido al tratar con un hombre que había manifestado opiniones y comportamientos tan cuestionables hacia las mujeres. “En el pasado he dejado claro lo que opino sobre la forma en la que debe tratarse a las mujeres, y el respeto que se merecen. Como líder de este país, me senté con el presidente de Estados Unidos para hablar de asuntos muy importantes”, respondió ella. También desestimó con un “oh, venga ya, Andrew”, la sugerencia de que la imagen de Trump agarrándola del brazo al subir unas escaleras la había hecho parecer sumisa. Asimismo, Mars le planteó si cree que puede confiar en la palabra de Trump. “Me he sentado con el presidente de los Estados Unidos de América para llegar a acuerdos, y los pondremos en práctica”, respondió May, sin llegar a verbalizar la palabra Sí.

En la rueda de prensa de Chequers el viernes, May evitó compartir las opiniones de Trump en materia de inmigración, y hoy se ha reafirmado en la BBC: “La inmigración en su conjunto ha sido buena para este país. Las personas que han venido [a Reino Unido] han contribuido a la economía y a la sociedad”, lo que no es óbice para que haya insistido en que el fin a la libre circulación de personas es una de las cláusulas que considera “innegociables” de cara a un acuerdo con Bruselas sobre el Brexit. Las otras dos son la salida de la unión aduanera y de la jurisdicción del Tribunal Europeo de Justicia.

El grueso de la entrevista, en la que May se ha mostrado a ratos crispada, ha consistido en su defensa del “acuerdo de asociación” que presentó el pasado jueves, y que el ala más euroescéptica de su partido ha considerado una traición al espíritu del Brexit. Las concesiones que representa su posición negociadora, asegura, se deben a que las dos únicas opciones que Bruselas había puesto sobre la mesa le habían parecido “inaceptables”: o un acuerdo comercial “muy pobre y que habría mantenido a Irlanda del Norte en la unión aduanera” o “lo que llaman Espacio Económico Europeo plus, que habría significado aceptar el libre movimiento de personas y permanecer en la unión aduanera”.

Cuando el periodista le leyó algunas de las objeciones de los recién dimitidos Boris Johnson, ministro de Exteriores, y David Davis, ministro para el Brexit y negociador con Bruselas, a su plan, May sacudió enérgicamente la cabeza, y también negó que Davis no estuviera al tanto de esta línea negociadora. “Michel Barnier [el negociador comunitario] le dejó claro lo innegociable de nuestra posición, así que teníamos una decisión que tomar. Podríamos habernos mantenido en esa postura y ver qué pasaba, y arriesgarnos a una salida caótica, que no creo que beneficie a la población. O podríamos haber dicho: 'De acuerdo, vamos a intentar avanzar, busquemos una propuesta alternativa', y eso es lo que hemos presentado”. Aunque May también ha reconocido que la posibilidad de no alcanzar un acuerdo “aún está ahí”.

Después de la intervención de la primera ministra, en declaraciones al programa Sunday Politics de la BBC, el diputado antieuropeísta Jacob Rees-Mogg ha insistido en su rechazo a los términos del documento y ha asegurado que May “es una remainer que sigue siendo una remainer”, en referencia a la postura anti-Brexit que May defendió antes del referéndum de permanencia en la UE. 

Dimite el secretario de Estado de Empresa por acoso sexual

El secretario de Estado de Empresa del Reino Unido, Andrew Griffiths, ha presentado este domingo su dimisión después de que el diario The Sunday Mirror revelara el contenido de mensajes de carácter sexual que envió a dos votantes. Griffiths, diputado por Burton (noroeste de Inglaterra) y de 2004 a 2006 jefe de personal en la oposición de la primera ministra, Theresa May, mandó más de 2.000 mensajes en tres semanas a Imogen Treharne y a otra mujer, señaló el periódico.

Treharne, de 28 años, contó al diario británico que los mensajes, que recibió a través de Facebook, Instagram, WhatsApp y Snapchat, comenzaron en junio, después de que ella subiera un vídeo "picante". La joven aseguró que trataba de preguntar a Griffiths por "sus intereses" pero que la conversación siempre volvía "al sexo", al tiempo que describió el contenido de los mensajes que recibió como "miserables" y "repugnantes".

Por su parte, el político, manifestó este domingo al periódico sentirse "profundamente avergonzado" por lo ocurrido. Su comportamiento, dijo, ha causado un "sufrimiento incalculable" a su mujer y a su familia, a los que debe "todo". Asimismo, Griffiths, de 47 años y que se convirtió en padre el pasado abril, pidió disculpas a la primera ministra así como al resto de miembros del Gobierno por el "bochorno" que les ha causado.

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