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El macrismo más conservador se opone al aborto con alternativas polémicas

Enviar a las víctimas de violación al psicólogo, dar los bebés en adopción y alimentar y dar casa a mujeres con embarazos no deseados, entre las propuestas

Una manifestante contra el aborto, el pasado 15 de junio en Buenos Aires.
Una manifestante contra el aborto, el pasado 15 de junio en Buenos Aires.

En Argentina, el país del papa Francisco, las fuerzas ultraconservadoras han lanzado una dura ofensiva para impedir la legalización del aborto. Derrotadas en la Cámara de Diputados, buscan frenar en el Senado el proyecto que da libertad de decidir a la mujer en las primeras 14 semanas de embarazo. Su propuesta: promover la adopción frente al aborto. El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, ha presentado un proyecto de ley que prevé alimentar y dar alojamiento a mujeres embarazadas de hijos no deseados hasta que nazcan y los entreguen a otra familia para su crianza. La iniciativa se ha dado a conocer dos días después de que la vicepresidenta, Gabriela Michetti, se mostrara partidaria de endurecer aún más la normativa contra el aborto, lo que ha provocado una catarata de críticas y comparaciones con El cuento de la criada, la distopía de Margaret Atwood en la que las mujeres son obligadas a gestar y parir contra su voluntad.

La legislación actual, que se remonta a 1921, contempla penas de entre uno y cuatro años a la mujer que interrumpe su embarazo excepto en casos de riesgo para la vida de la madre y de violación. Para la vicepresidenta, tampoco en este último caso debería ser legal. "¿No permitiría el aborto ni en casos de violación?", le preguntaron a Michetti durante una entrevista publicada este domingo en La Nación. "No. Lo dije claramente siempre. Lo podés dar en adopción. Ver qué te pasa, trabajar con psicólogo, no sé", contestó. En el caso de que la mujer no quiera seguir adelante con su embarazo, la vicepresidenta argentina volvió a ofrecer la misma alternativa: "O sea, podés dar en adopción al bebé y no pasa nada".

Michetti es también la presidenta del Senado y su voto definirá la votación en la Cámara Alta en caso de empate. Sus declaraciones incendiaron las redes sociales y la presidenta fue criticada incluso desde sus propias filas, la coalición gobernante Cambiemos. "Legalizar el aborto implica partir de una base que son los derechos ya conquistados para todas las mujeres argentinas y AMPLIARLOS. Esa base incuestionable incluye el aborto no punible x causales", tuiteó el diputado Daniel Lipovetzsky.

El proyecto de legalización del aborto había sido presentado siete veces en el Congreso argentino, pero ninguno de los predecesores de Mauricio Macri permitió el debate. Según la diputada Elisa Carrió, el presidente argentino tampoco lo habría habilitado de saber que existía la posibilidad de que la ley se aprobase. "Yo lo llamé [a Macri]. Me dijo: 'Lilita, a mí me dijeron que se iba a ganar [el rechazo]'. Cuando me enteré de la verdad me di cuenta de que hubo un error casi de ingenuidad", declaró Carrió en el canal televisivo TN. A su juicio, quienes impulsan la legalización del aborto son "organismos internacionales que vienen por el control a la natalidad". "Quieren que los pobres tengan menos hijos", dijo Carrió, quien optó por refugiarse en una capilla durante el debate en Diputados.

Las palabras de ambas referentes del macrismo, fervientes católicas las dos, pasaron a un segundo plano tras los tres proyectos de ley presentados el martes como alternativas a la legalización del aborto. El texto firmado por Pinedo se titula "El Estado se hace cargo y te acompaña" y propone que las mujeres con embarazos no intencionales sean obligadas a dar a luz pero no tengan que correr con gastos médicos, ni tampoco de manutención ni vivienda.

"El Estado Nacional se hará cargo por sí o por intermedio de terceros del control, seguimiento y asistencia médica, sanitaria y, de ser necesario, de habitación y alimentación, de las mujeres embarazadas que decidan no asumir al momento de su nacimiento la crianza y patria potestad de sus hijos por nacer, a los fines de salvaguardar la integridad tanto de la mujer embarazada como del niño por nacer y velar por el interés superior del niño", dice el artículo 2 del proyecto. "Las beneficiarias que tomen la decisión de dar en adopción a sus hijos por nacer no estarán obligadas a identificar al supuesto padre del niño o niña", comienza el artículo 5, pero si éste lo reclama el recién nacido se inscribirá como hijo suyo y se omitirá el nombre de la madre.

"Adopción es un mecanismo por el cual se le encuentra una familia a un niño que no la tiene. No está pensada como productora de niños para parejas que no pueden tenerlos. A lo que se describe en el proyecto de Pinedo habría que buscarle otro nombre para no bastardear la palabra", escribió en Twitter la escritora Claudia Piñeiro, una de las personalidades públicas más activas por la legalización del aborto. "Tomemos conciencia de en mano de quiénes estamos o terminamos como la República de Gilead", escribió después, en referencia al libro de Atwood.

La propuesta de dar en adopción choca contra la realidad. Sólo el 8% de los chicos que están en instituciones del Estado argentino son adoptados, según datos de Unicef de 2015. En el registro único de aspirantes a guarda con fines adoptivos hay menos de 6.000 familias inscritas.

Las mujeres que quieren interrumpir su embarazo no se ven disuadidas por las penas de cárcel previstas en el código penal: entre 350.000 y 500.000 gestantes interrumpen su embarazo cada año, según estimaciones extraoficiales. Abortan de forma clandestina y muy a menudo insegura, de acuerdo a las estadísticas hospitalarias, que hablan de entre 45.000 y 50.000 internaciones por complicaciones derivadas de abortos y casi medio centenar de muertes. Partidarios y detractores de legalizar esta práctica volverán a manifestarse en las próximas semanas en las calles. La iniciativa, si no hay cambios, se votará en el Senado el 8 de agosto.

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