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La ONU urge a paliar el recorte de Trump en la ayuda a los refugiados palestinos

El Gobierno español no prevé aportar más dinero pese al llamamiento de la UNRWA

Refugiados palestinos recogen paquetes con ayuda de la ONU en Jan Yunis (Gaza).
Refugiados palestinos recogen paquetes con ayuda de la ONU en Jan Yunis (Gaza). AFP

El recorte de la ayuda estadounidense a los refugiados palestinos, acordado hace dos semanas por el presidente Donald Trump, amenaza con agravar las condiciones humanitarias y el malestar social en Gaza, donde la mitad de sus dos millones de habitantes subsiste gracias a la cooperación internacional. La población dependiente de la asistencia exterior se ha multiplicado por diez desde el año 2000. En el hospital de Beit Hanun, en el norte de la Franja, llueve además sobre mojado. El centro sanitario ha dejado de atender a los pacientes esta semana ante la falta de combustible para el funcionamiento de los generadores eléctricos, derivada del enfrentamiento entre facciones políticas palestinas.

No es el único sobresalto que sufre el enclave costero. Los 13.000 empleados de la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, secundaron una huelga este lunes que obligó a clausurar las escuelas, clínicas y almacenes de alimentos de la organización, que incluye en su censo a 1,4 millones de gazatíes. Fue una protesta desesperada. Tras la retirada de los fondos norteamericanos, muchos temen perder sus puestos de trabajo en un territorio bloqueado por Israel y Egipto, y donde la tasa de paro supera el 45%. “Gaza corre el riesgo de volver a estallar”, asegura el enviado de Naciones Unidas para Oriente Próximo, Nickolay Mladenov. “Está a punto sufrir un fallo total de sistemas; el colapso de la economía tendrá implicaciones en los servicios humanitarios, la política y la seguridad”.

La ONU ha lanzado este martes en Ginebra una campaña de emergencia con el objetivo de recaudar 800 millones de dólares (645 millones de euros) para los refugiados palestinos, tanto en Gaza y Cisjordania como en Siria. “La ayuda urgente para mantener la dignidad de los refugiados no puede sustituir a una solución política del conflicto que subyace”, advirtió en la ciudad suiza Pierre Krähenbühl, comisario general de la UNRWA. El responsable de la agencia alertó además de que, si no se reciben nuevos recursos, se puede llegar a “una situación crítica en algún momento de este año que incremente la inestabilidad en la región”.

Las consecuencias del recorte de Trump a las finanzas de la agencia de la ONU —tras el vuelco diplomático que supuso el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel— van a ser abordadas este miércoles en Bruselas. Convocado por la Unión Europea y Noruega, el llamado Comité Especial de Enlace, órgano donde la comunidad internacional coordina la ayuda a Palestina, reunirá en sesión extraordinaria al Cuarteto para Oriente Próximo (ONU, UE, EE UU y Rusia) con los principales países donantes y el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Malestar palestino por los recortes

La huelga en la franja de Gaza no ha sido la única expresión del malestar palestino tras las decisiones de Trump. El descontento se ha tornado este martes contra diplomáticos estadounidenses durante una visita a Belén. Un grupo de manifestantes arrojó tomates y dañó el vehículo con placa consular en el que habían acudido a un acto económico en la Cámara de Comercio de la ciudad cisjordana. Tuvieron que abandonarla escoltados por las fuerzas de seguridad palestinos.

Los responsables de la agencia de la ONU reconocen que ningún país ha aportado aún nuevos fondos para suplir el déficit originado por la decisión de EE UU. Ocho Estados, en su mayoría europeos, han anunciado que adelantarán el pago de cantidades ya comprometidos para facilitar el funcionamiento de las instalaciones de la UNRWA durante los primeros meses de este año.

Los supervivientes de los 700.000 palestinos de la Naqba (desastre, en árabe), que se vieron desplazados de sus hogares tras el nacimiento de Estado de Israel en 1948, y sus descendientes conforman hoy una diáspora de más de cinco millones diseminada por Cisjordania y Gaza, así como Jordania, Líbano y Siria. La UNRWA gestiona en 60 campamentos cerca de 700 escuelas y 140 clínicas y centros de rehabilitación.

Petición de ayuda a España

“Esperamos que España, un importante colaborador de la UNRWA, vuelva a ser uno de los primeros 15 donantes en 2018”, augura en Jerusalén el portavoz de la agencia de la ONU, Chris Gunness. “También contamos con España para poder responder de forma inmediata a la actual crisis con financiación para operaciones básicas y de emergencia”. España ocupa actualmente el lugar número 22 en la lista de contribuyentes, a la que aportó (sumando todas las administraciones) cerca de seis millones de euros el año pasado, frente a los 27 millones donados por Suiza o los 20 de Holanda.

El Gobierno de Mariano Rajoy mantiene congelada en un millón de euros la aportación directa que facilita cada año para la atención de los refugiados palestinos desde que se desató la crisis económica en España y no tiene ninguna intención ni proyecto de aumentarla en sus próximos presupuestos. La responsable y directora ejecutiva de la UNRWA en España, Raquel Martí, ha comenzado una campaña para captar más ayudas.

Los contactos con el ejecutivo de Rajoy, a través de la Subdirección de África y Oriente Medio, que dirige Javier Parrondo, y de la Agencia de Cooperación, no han dado frutos. Parrondo no ha dado su versión a EL PAÍS, pero a través de la Oficina de Información Diplomática del Ministerio de Exteriores se precisa que no habrá más dinero, aunque España sigue considerando “prioritaria” la cooperación con Palestina.

Fuentes de la Agencia Española de Cooperación avanzaron que la contribución estatal directa en 2018 será “muy similar” a la actual. Muy lejos del récord de los 20 millones de euros que se llegaron a aportar en tiempos del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Contribución de las comunidades autónomas

El llamamiento de la UNRWA se está ampliando en el caso de España a otras administraciones, y en especial a varias comunidades autónomas, que entregan ya otros cinco millones de euros. Los donantes individuales y particulares dan en España 870.000 euros más.

Fuentes de Exteriores añaden que España cumple con el compromiso que adquirió tras la guerra de Gaza de 2014 en la Conferencia Humanitaria de Donantes de El Cairo de sumar hasta 36 millones de euros en el periodo comprendido entre 2014 y 2017, pero ahí se incluye lo aportado por las autonomías y otros patrocinadores. Para enmascarar el recorte, se presume de que desde 2001 se han facilitado para ese tipo de operaciones 121 millones de euros, aunque la mayor parte proceden de la etapa del socialista Zapatero en La Moncloa.

El presupuesto previsto para 2018, si se consigue desatascar políticamente, prevé otro millón de euros para este tipo de ayudas. En el Ministerio aseguran que están trabajando y haciendo gestiones ante Estados Unidos y con países del Golfo y de la Unión Europea para paliar los recortes anunciados. No se precisa más.

El grupo socialista en el Congreso ha presentado una proposición no de ley para que la Cámara baja reclame al Gobierno que destine a la UNRWA al menos tres millones de euros en los presupuestos de 2018, así como otra contribución extraordinaria de al menos 2,4 millones. Esa exigencia no es preceptiva y el Ejecutivo no tiene intención de cumplirla.

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