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Merkel y Schulz allanan el camino hacia la gran coalición con un acuerdo sobre refugiados

Los partidos alemanes pactan un tope de mil entradas al mes para las reunificaciones familiares

La presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, y el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, la semana pasada, a su llegada a la sede de las negociaciones para formar una gran coalición, en Berlín.
La presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, y el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz, la semana pasada, a su llegada a la sede de las negociaciones para formar una gran coalición, en Berlín. EFE

Los grandes partidos alemanes han superado uno de sus principales obstáculos con vistas a la formación de un Gobierno de gran coalición. El bloque conservador de la canciller Angela Merkel y el partido socialdemócrata han llegado a un acuerdo sobre los límites para la acogida de familiares de refugiados, uno de los asuntos que enfrentaban a los llamados a entenderse en un nuevo Ejecutivo. Horas después de trascender el pacto asomaron sin embargo las primeras grietas sobre la interpretación de un texto cuya letra pequeña debe aún refinarse.

Merkel lo calificó de “buena noticia” en una reunión del partido, según reprodujeron los medios alemanes, mientras Andrea Nahles, jefa del grupo parlamentario socialdemócrata y figura crucial en el equipo negociador lo consideró “un compromiso razonable”, que aseguró permitirá a 12.000 familiares de refugiados con el estatuto de protección subsidiaria venir a Alemania cada año. “La solución de la cuota supone una garantía de que nuestra capacidad de integración no va a ser sobrepasada”, dijo el ministro de Interior (CDU), Thomas de Maizière.

Martin Schulz, que aspira a convencer a las bases de que el pacto alcanzado no supone una victoria para el centro derecha, lo consideró un “acuerdo 1.000 +”; es decir, el millar ya pactado en un preacuerdo anterior y que el congreso del SPD exigió mejorar, al que se le añadirían casos de urgencias humanitarias.

La llegada de millón y medio de refugiados en los últimos dos años ha convertido el asilo en un asunto político de primer orden y ha catapultado a la extrema derecha hasta el Parlamento. Mientras el bloque conservador de Merkel aboga por reducir al máximo la entrada de familiares de refugiados, los socialdemócratas consideran la reunificación de las familias un pilar para la integración de los que ya están aquí.

Alemania se encuentra desde hace algo más de cuatro meses sumida en una crisis política ante la incapacidad de los partidos de ponerse de acuerdo para formar Gobierno. Merkel ganó las elecciones de septiembre, pero no logró la mayoría necesaria para gobernar en solitario. Desde entonces, busca un socio minoritario para hacer realidad su cuarto mandato. Aliarse con el SPD se ha convertido en su último cartucho

Desde el pasado viernes, el bloque de Merkel (CDU/CSU) y los socialdemócratas de Martín Schulz (SPD) negocian una gran coalición como la que gobernaba hasta ahora en Alemania. El próximo domingo es el plazo límite para alcanzar un acuerdo, que sentará las bases para gobernar el país en los próximos cuatro años. La reunificación familiar de los refugiados se había convertido hasta ahora en el principal obstáculo para el pacto. La atención sanitaria y la reducción de los contratos temporales son los otros dos grandes temas en los que persisten las diferencias.

El partido socialdemócrata se encuentra profundamente dividido ante la posibilidad de forjar una nueva gran coalición con Merkel. Apenas un 56% de los delegados del partido votaron a favor de seguir adelante con las negociaciones en el congreso extraordinario del partido celebrado hace poco más de una semana en Bonn. Lograr mejoras en el tema de la reunificación familiar era precisamente una de las condiciones fijadas. Los 440.000 afiliados del SPD deberán aprobar en las próximas semanas el acuerdo que negocien los partidos.

Coincide además la recta final de las negociaciones con el fin de la moratoria impuesta hace dos años y que ha congelado la reunificación familiar para las personas con protección subsidiaria, un tipo de protección menor que el asilo. Está previsto que este jueves, el Parlamento decida sobre la nueva normativa. El acuerdo alcanzado ahora prolonga esa moratoria hasta finales de julio. A partir de entonces, regirá una nueva regulación, según la cual podrían entrar un máximo de mil familiares cada mes.

A esa cifra se le añadirían los casos de personas con necesidades humanitarias urgentes, según la interpretación del texto del SPD. La CSU sin embargo niega que se permita superar la cifra máxima mensual. “No existen reglas para casos extremos que supongan más inmigración”, sostuvo Alexander Dobrindt, de la CSU. El partido conservador bávaro representa las posiciones más duras en estas negociaciones en materia migratoria. El avance del partido antiinmigración Alternativa por Alemania, ha puesto en peligro la mayoría absoluta de la CSU con vistas a las elecciones regionales de otoño y ha contribuido a endurecer el discurso del partido aliado de Merkel.

La organización Pro Asyl, una de las principales voces de defensa de los refugiados en Alemania, consideró el pacto una “pseudo solución” y “una coartada”, ya que según sus cálculos hasta principios de diciembre del año pasado llegaron apenas 66 personas consideradas casos humanitarios urgentes en los 11 meses anteriores. “Se trata de casos muy extremos, como gente muy enferma. No basta con estar en la guerra”, explican en Pro Asyl. Kevin Kühnert, líder del ala rebelde del SPD, consideró que permitir la entrada a más de mil familiares “no es más que una esperanza vaga”.

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