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China detiene a un destacado abogado de derechos humanos

Yu Wensheng acababa de reclamar reformas a la Constitución en una carta abierta

El abogado chino Yu Wensheng posa en Pekín, el pasado 12 de enero.
El abogado chino Yu Wensheng posa en Pekín, el pasado 12 de enero. AFP

El destacado abogado de derechos humanos chino Yu Wensheng, de 50 años, ha sido detenido este viernes en Pekín mediante un fuerte dispositivo policial, apenas un día después de haber distribuido una carta abierta en la que reclamaba reformas a la Constitución. Yu, uno de los intelectuales que más crítico se ha mostrado con el presidente chino, Xi Jinping, y que más constantemente ha pedido reformas al sistema político, salió por la mañana de su casa a primera hora para acompañar a su hijo de 13 años al colegio. Al menos cuatro camionetas de Policía y un equipo de operaciones especiales le esperaban en la calle.

“Se lo llevaron delante del niño”, ha explicado por teléfono a este periódico su esposa, Xu Yan. “Fue a primera hora, en torno a las 6.30 de la mañana. Nuestro hijo subió corriendo a casa para contármelo”. Hasta el momento, Xu no ha recibido noticias del paradero de su esposo ni de los cargos por los que ha sido detenido.

El jueves, este abogado, con veinte años de experiencia, había distribuido a los medios de comunicación extranjeros una carta en la que sugería las reformas que deberían efectuarse a la Constitución china. Yu había escrito la misiva para coincidir con una reunión del Comité Central del Partido Comunista de China, el Segundo Pleno, que esta semana tenía previsto aprobar una serie de enmiendas a la Carta Magna china que permitirán la creación de una nueva Comisión de Seguridad Nacional y reforzarán aún más el poder del partido.

Entre las reformas que sugería Yu se encontraba la celebración de elecciones entre diversos candidatos para nombrar al jefe de Estado: “Designarlo mediante una elección de partido único no tiene sentido. No tiene poder para ganarse la confianza de la sociedad civil, la nación o los países del mundo”, escribía.

En octubre pasado, durante la celebración del 19 Congreso del Partido Comunista en el que Xi Jinping fue confirmado para continuar cinco años más en el poder, el abogado escribió un manifiesto a los delegados en el que pedía cambios para conseguir una China en la que hubiera “libertad, democracia, derechos humanos y Estado de derecho”.

Un conocido defensor de numerosos casos de derechos humanos, intentó llevar a juicio al Gobierno chino por la grave contaminación ambiental y el riesgo para la salud ciudadana. También había representado a varios de los abogados especialistas en este campo arrestados durante la amplia redada de 2015, en la que resultaron detenidos más de 300 letrados. Varios acabaron denunciando haber sufrido torturas. Uno de sus clientes más prominentes, el abogado Wang Quanzhang, permanece aún en paradero desconocido.

A Yu se le había retirado la licencia para ejercer, con el argumento de que no trabajaba para ningún bufete. Intentó abrir su propio despacho, pero esta semana se le denegó el permiso formalmente.

“Su detención muestra que el Gobierno chino es cada vez menos tolerante hacia las críticas contra sus líderes”, opina Patrick Poon, investigador para China de Amnistía Internacional en Hong Kong. “Será muy preocupante si se le acusa de delitos graves como la ‘incitación a la subversión del poder del Estado’”, uno de los cargos más frecuentes contra los disidentes que el régimen chino considera más peligrosos.

Según el activista Michael Caster, que le conoce personalmente, Yu “no es ajeno al acoso o a la intimidación, pero la creciente represión en China da pie a una grave preocupación por su bienestar, especialmente si se tiene en cuenta que Wang Quanzhang sigue desaparecido más de dos años después de haber quedado bajo custodia”.