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Ratko Mladic, condenado a cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica

El carnicero de los Balcanes intentó "destruir la población musulmana" de la ciudad

El general serbobosnio entra en la vista judicial que le ha condenado a cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica, este miércoles en La Haya.

Ratko Mladic, exgeneral al mando del Ejército serbobosnio en la República Srpska (República Serbia) durante el conflicto de los Balcanes, ha sido condenado a cadena perpetua por el genocidio de Srebrenica y por crímenes de guerra y contra la humanidad, en particular el sitio de Sarajevo, cometidos durante la guerra de Bosnia (1992-1995). Tras pedir a gritos un aplazamiento por una subida de presión arterial, Mladic fue expulsado de la sala durante la lectura de la sentencia en la sede del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY). La institución ha dedicado 24 años a procesar a los principales responsables de las atrocidades allí cometidas.

Mladic vio desde una salita contigua como los jueces le declaraban culpable de 10 de los 11 cargos que pesaban en su contra, y que incluyen exterminación, asesinato, persecución, terror, secuestro, deportación, desplazamiento forzoso, actos inhumanos y ataques ilegales contra civiles. Alphons Orie, presidente de la sala, afirmó que el ya condenado “había conspirado para que los musulmanes bosnios, y los croatas bosnios desaparecieran de Bosnia Herezegovina y lograr así un territorio serbio homogéneo”. Orie ha dado por demostrado que Mladic, de 74 años, “comandó las tropas serbobosnias tanto en Srebrenica como durante el sitio de Sarajevo; impidió la entrada de ayuda humanitaria en ambos lugares para aplastar a la población; sugirió a los políticos cómo actuar en aras de la limpieza étnica; deseó en público la desaparición de musulmanes bosnios y diseminó propaganda falsa para confundir a la comunidad internacional”.

En Srebrenica, perecieron unos 8.000 varones musulmanes bosnios entre 12 y 60 años, “aunque hubo también niños más pequeños, ancianos y mujeres”, según el fallo. Mladic tomó la ciudad el 11 de julio de 1995, y mantuvo durante el juicio que con la separación de hombres y mujeres pretendía detener a criminales de guerra. La sentencia, por el contrario, afirma que “ordenó a sus soldados serbobosnios, y también a policías del ministerio de Interior de la República Serbia, la detención y ejecución sistemática de los varones considerados hábiles, entre el 12 y el 17 de julio de ese año”. Sí fue absuelto del otro cargo de genocidio, señalado por la fiscalía en seis municipios del norte de Bosnia, donde en 1992 murieron a su vez musulmanes y croatas bosnios. Por mayoría (Orie disintió) la sala decidió que “no había pruebas para demostrar que los muertos resultaran de un intento de aniquilación de ambos grupos”.

El hecho de que no se haya visto un genocidio en Bosnia “muestra una postura conservadora desde el punto de vista legal, por parte del TPIY al abordar estos crímenes”, según Nevenka Tromp Vrkic, miembro en su día del equipo de investigación de la fiscalía en el caso contra el expresidente serbio Milosevic. Supervivientes de violaciones, como Bakira Hasecic, asegura que “parece mejor ser acusado, que recibe ayuda, que víctima”.

En Sarajevo, sitiado entre 1992 y 1996 por las tropas al mando del exgeneral, “la campaña de terror contra civiles bosnios y bosniocroatas, incluyó lanzamiento de granadas contra barrios donde no hubiera serbios, francotiradores y el corte de suministros esenciales”. En cerca de 1.500 días, murieron unos 12.000 vecinos. La fiscalía lo calificó de “dueño de la vida y la muerte”. El fallo refleja los deseos del militar retirado de “acabar con los musulmanes bosnios antes de que se entrometiera la comunidad internacional”.

Detenido en Serbia en 2011 tras 16 años de fuga, Mladic era el último fugitivo del Tribunal, que cerrará sus puertas el 31 de diciembre. También apodado el carnicero de los Balcanes, los jueces le han culpabilizado asimismo del secuestro de cascos azules de la ONU “para evitar los bombardeos de la OTAN”. Los utilizó como escudos humanos en Bosnia Herzegovina. El juicio se ha prolongado cinco años, y Mladic ha pasado de presentarse con gorra militar y ademanes amenazantes, a moderar su tono y decir que está muy enfermo y quiere ser tratado en Rusia. Su jefe político directo, el expresidente serbobosnio, Radovan Karadzic, fue condenado en marzo de 2016 a 40 años de cárcel por los mismos crímenes.

Ratko Mladic es expulsado del Tribunal Penal Internacional. Reuters

Este miércoles, Mladic ha accedido al tribunal con buen aspecto, pero el juez Orie, ha interrumpido la lectura del fallo para que pudiera ir al baño. Como no regresaba, Dragan Ivetic, su abogado, ha dicho que le había subido la tensión “hasta límites peligrosos, mortales incluso”, y pidió un aplazamiento. El hijo, Darko, contó luego que su progenitor "ha tenido ya cuatro infartos". Al gritar a su vuelta del aseo “mentiras, todo son mentiras”, Mladic fue expulsado de la sala. Siempre ha afirmado que no ordenó el genocidio, sino que las tropas actuaron por su cuenta.

Tras la consternación causada en 2006 por la muerte del expresidente serbio Slobodan Milosevic, sin que el TPIY pudiera dictar sentencia, la condena de Mladic cobra hoy mayor importancia. Milosevic estaba acusado también de genocidio por Srebrenica, pero al fallecer no se pudo demostrar la relación directa de Belgrado con lo ocurrido. Si bien era el presidente de Serbia, en la práctica le consideraban suyo todas las comunidades serbias de la ex Yugoslavia. Así que ahora, a los 74 años, Mladic, que solo apareció en la localidad de Lazarevo, al norte de Serbia, cuando Belgrado comprendió que debía colaborar con el TPIY si quería negociar con la UE, es el símbolo vivo de la peor matanza perpetrada en suelo europeo desde la II Guerra Mundial.

Entre los 161 acusados del TPIY, al menos más de la mitad (90) eran serbios, 14 croatas, 4 musulmanes bosnios, 5 kosovares y dos macedonios, según datos del recuento oficial, que no distingue etnias o nacionalidades. Otros 19 fueron absueltos y una veintena murió durante el proceso.

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