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Mladic, expulsado antes de conocerse el fallo judicial

El exgeneral serbobosnio es el último fugitivo de los Balcanes y está acusado del genocidio de Srebrenica

Ratko Mladic durante un juicio el 28 de enero de 2014.

Ratko Mladic, exgeneral al mando del Ejército serbobosnio en la República Srpska (República Serbia) durante el conflicto de los Balcanes, sabrá este miércoles si la justicia internacional lo considera culpable del genocidio de Srebrenica y de crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos durante la guerra de Bosnia (1992-1995). La decisión está en manos de los jueces del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), que ha dedicado 24 años a procesar a los principales responsables de las atrocidades allí cometidas. La lectura de la sentencia ya ha comenzado. Aprehendido en Serbia en 2011 tras 16 años de fuga, Mladic es el último fugitivo del Tribunal, que cerrará sus puertas el 31 de diciembre. Una versión reducida de este seguirá en marcha para atender las apelaciones.

Mladic, presente en la sala del tribunal durante la primera parte de la lectura, ha sido expulsado tras comenzar a gritar después de sufrir un problema de presión arterial. Durante la lectura de cargos contra el serbobosnio, el juez ha afirmado que el acusado fue "instrumental" en el genocidio cometido en Srebrenica en 1995.

Sobre Mladic, apodado el carnicero de los Balcanes, pesan 11 cargos relativos a tres sucesos concretos: la muerte de unos 8.000 varones musulmanes bosnios en Srebrenica en 1995, la persecución de bosnios y croatas en Bosnia-Herzegovina en 1992, y la campaña de terror desatada durante los 44 meses del sitio de Sarajevo. A esta última va unido el secuestro de cascos azules de la ONU. El juicio se ha prolongado seis años, y Mladic ha pasado de presentarse con gorra militar y ademanes amenazantes, a moderar su tono y decir que está muy enfermo y quiere ser tratado en Rusia. Su jefe político directo, el expresidente serbobosnio, Radovan Karadzic, fue condenado en marzo de 2016 a 40 años de cárcel por los mismos crímenes.

Después de la consternación causada en 2006 por la muerte del expresidente serbio Slobodan Milosevic, sin que el TPIY pudiera dictar sentencia, la suerte de Mladic cobra hoy mayor importancia. Milosevic estaba acusado también de genocidio por Srebrenica, pero al fallecer no se pudo demostrar la relación directa de Serbia con lo ocurrido. Lo que los juristas denominan “empresa criminal conjunta”. El político desaparecido era el presidente de Serbia, pero en la práctica le consideraban suyo todas las comunidades serbias de la ex Yugoslavia. Así que ahora, a los 74 años, Mladic, que solo apareció en la localidad de Lazarevo, al norte de Serbia, cuando Belgrado comprendió que debía colaborar con el TPIY si quería negociar con la UE, es más que un símbolo vivo de la peor matanza perpetrada en suelo europeo desde la II Guerra Mundial.

“Si el fallo abarca el genocidio entre 1992 y 1995, es decir, antes de Srebrenica, quedará claro que no fue por la locura de una persona, sino un proceso iniciado tres años antes y que alcanzó a los croatas bosnios. Sentaría además un precedente, porque el genocidio es un crimen que implica coordinación a escala estatal; en este caso Serbia”, señala Nevenka Tromp Vrkic, miembro en su día del equipo de investigación adscrito a la fiscalía en el caso de Milosevic. Por el contrario, “si la sentencia queda limitada a la actuación de Mladic como comandante en jefe de las tropas en la República Srpska, la entidad serbia en Bosnia, él sería el principal responsable del intento de destrucción sistemática y deliberada de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos”.

La definición de genocidio

"No hace falta abrazar las teorías de la conspiración para ver que la muerte de Milosevic llegó en el momento oportuno para Serbia, pero también para la comunidad internacional. Lo último que quería Washington era intervenir en otra guerra en Europa. Londres y París no deseaban muertos propios, y puede pensarse que la caída de Srebrenica evitaría todo eso", señala el jurista británico Geoffrey Nice, que fue el fiscal principal en el juicio contra Milosevic.

Es verdad que el TPIY fue establecido en 1993 a instancias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas "para enjuiciar a los principales responsables de las violaciones del derecho internacional humanitario cometidas en el territorio de la antigua Yugoslavia". A la hora del cierre, de los 161 acusados, hay 154 casos ya completados y 83 sentencias.

Una decena de los acusados están en custodia y 19 fueron absueltos. Otros 20 murieron antes, durante o después de sus respectivos juicios. También es innegable la contribución del Tribunal al derecho internacional, al considerar un crimen de guerra las violaciones en un conflicto armado. Y por haber allanado el camino de la Corte Penal Internacional, la única instancia permanente para juzgar el genocidio y los crímenes de guerra y contra la humanidad. Pero para víctimas de violaciones como la bosnia Bakira Hasecic, ha sido demasiado lento, “y parece que es mejor ser acusado, que recibe ayuda, que víctima”.

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