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Aplazado el juicio a Mladic por un error de la fiscalía

Un retraso en la entrega de documentos a la defensa obliga a posponer el proceso

La acusación mantiene que el exmilitar serbobosnio “estuvo en Srebrenica y ejerció el control”

El general Ratko Mladic, en abril de 1994, durante la guerra de Bosnia. Ampliar foto
El general Ratko Mladic, en abril de 1994, durante la guerra de Bosnia. ASSOCIATED PRESS

La segunda jornada del juicio en La Haya contra Ratko Mladic por genocidio y crímenes de guerra y contra la humanidad ha entrado de lleno en Srebrenica. La ciudad bosnia fue el escenario del asesinato de cerca de 8.000 varones musulmanes en 1995, y la acusación del Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia (TPIY) ha sido clara. Piensa demostrar “la responsabilidad directa de Mladic en un crimen que nunca se ha puesto en duda”. El juicio, sin embargo, ha sido pospuesto debido a la tardanza en el envío de documentos a la defensa por parte de la fiscalía. El Tribunal concederá un tiempo a Mladic, posiblemente varios meses, para que pueda leerlos.

“El Ejército serbobosnio no actuó por su cuenta. El acusado estuvo allí y ejerció el control”, ha dicho este jueves Peter McCloskey, uno de los fiscales que ha tomado la palabra. Los testigos de la acusación debían llegar el próximo 29 de mayo.

Dermont Groome, otro de los fiscales, ha desmontado la coartada de Mladic para negar su papel en el genocidio. “Entre el 14 y el 17 de julio abandonó Srebrenica. Viajó a Belgrado y luego asistió a una boda. Es cierto. Está comprobado. Pero en una estructura militar, y él era el comandante en jefe de las tropas serbobosnias, antes de marchar puso en marcha en mecanismo de las muertes. Dio las órdenes, que fueron cumplidas. Mando y responsabilidad son inseparables”. Groome ha añadido que el ex presidente serbio, Milosevic, reconoció ante el general estadounidense Wesley Clark haber intentado disuadir a Mladic antes de los asesinatos. “Le dije que no lo hiciera, pero no me escuchó”, fueron las palabras de Milosevic.

Como todas las guerras de los Balcanes, la de Bosnia (1992-1995) fue filmada prácticamente en directo en diversos momentos por las televisiones del mundo. Apoyándose en dicho material gráfico, el fiscal McCloskey ha hilvanado el relato de la toma de Srebrenica. “Mladic y sus comandantes prepararon la expulsión y asesinato de hombres y jóvenes musulmanes bosnios ya en 1993, y el crimen culminó entre el 12 y el 16 de julio en Srebrenica”. Basándose en declaraciones del propio exgeneral serbobosnio, ha presentado al Tribunal los detalles de un plan “destinado a crear una crisis humanitaria, sitiando y atacando las ciudades musulmanes de Bosnia (Srebrenica y Potocari entre ellas) hasta rendir a sus habitantes”.

Mladic, de nuevo vestido de paisano, ha tomado notas durante la sesión. En un momento, cuando la sala ha visto unos vídeos previos a la toma de Srebrenica, con sus vecinos huyendo hacia los barracones de los cascos azules holandeses de la ONU, que debían protegerles, el antiguo militar ha negado con la cabeza. Luego ha repetido el gesto al aparecer en pantalla los cadáveres de jóvenes y adultos de la ciudad. Estaban amontonados frente a la puerta de un almacén y junto al autobús en el que debían ser supuestamente evacuados.

“Mladic exigió que los musulmanes fueran desarmados y se entregaran. Les aseguró que estaba en sus manos salvarse o morir. Entretanto, preparaba con sus mandos ejecuciones sumarias. El Ejército serbobosnio era profesional y cumplieron las órdenes recibidas con pericia militar”, según McClosky. La abundante documentación militar recogida demuestra la estrecha relación entre Mladic y su jefe político, el también serbobosnio Radovan Karadzic, que aprueba el asalto de Srebrenica. También prueba la persecución sistemática posterior de los vecinos varones, entre 15 y 60 años, que huyeron a las montañas para intentar salvarse.

Los documentos ponen de manifiesto la obsesión de Mladic con los musulmanes bosnios, a los que llama turcos en tono despreciativo. Y la resolución con que sigue adelante una vez ganada la plaza de Srebrenica. “Que no escape nadie. Se han rendido. Los sacaremos de allí, quieran o no”, dice, a sus soldados, antes de celebrar con una cena el éxito de la operación.

Desde 1995 -aunque la fiscalía ha recordado que las persecuciones y asesinatos de hombres de Srebrenica llegaron a 1996- han sido exhumados e identificados 5.917 cadáveres. Todos fueron abatidos a tiros. Muchos recibieron también palizas o fueron objeto de torturas previas. Un solo detalle diferencia el genocidio perpetrado en Bosnia de otros similares, en especial el Holocausto. Los nazis llevaron un recuento minucioso de la identidad y número de sus víctimas. “Mladic no elaboró listas de nombres. No hubo escrutinio. No tenía la intención de que sobreviviera nadie”, en palabras del fiscal.