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Bruselas avala prorrogar los controles fronterizos en el espacio Schengen

Alemania y otros cuatro países seguirán con los chequeos para evitar el flujo de migrantes

Un grupo de mujeres hace cola para salir del campo de refugiados de Calais (Francia).
Un grupo de mujeres hace cola para salir del campo de refugiados de Calais (Francia). AP

La UE tardará en recuperar la normalidad en algunas de sus fronteras interiores. Los cinco países que aplican controles en el espacio Schengen a raíz de la crisis de refugiados tendrán vía libre para seguir haciéndolo, según la recomendación que ha lanzado este martes la Comisión Europea. Alemania, Austria, Dinamarca, Suecia y Noruega (este último no forma parte de la UE, pero sí del espacio de libre circulación) podrán continuar haciendo chequeos en algunos pasos fronterizos porque “las circunstancias excepcionales que los motivaron siguen presentes”, argumenta el Ejecutivo comunitario.

La suspensión controlada de Schengen, uno de los grandes símbolos de la Unión Europea, persistirá al menos hasta febrero de 2017. El tránsito de más de un millón de migrantes –principalmente desde Grecia hasta Alemania- durante el año pasado llevó al Gobierno germano a aplicar controles fronterizos ya en septiembre de 2015. Los chequeos no han cesado, pero en mayo de este año el Consejo Europeo abrió una nueva vía para justificarlos. Se trata de las graves deficiencias que Bruselas dice haber detectado en una frontera exterior de la UE, en este caso la griega. Eso permite a otros países pertrecharse contra ese riesgo.

En circunstancias extremas, esa suspensión temporal de Schengen puede extenderse hasta dos años (es decir, hasta mayo de 2018). Pero el Ejecutivo comunitario sugiere que, si no empeoran las cosas, esta será la última renovación. “Creemos que esta extensión de tres meses [desde el 12 de noviembre hasta el 12 de febrero] será la última”, ha aventurado el comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos.

La situación, pese a todo, ha cambiado radicalmente en los últimos seis meses, con un freno casi absoluto a las entradas desde Turquía a Grecia. Pero Bruselas cree que aún existen motivos para restringir la libre circulación. “Las circunstancias excepcionales persisten. Un número significativo de migrantes irregulares, hasta 60.000, continúan en Grecia y podrían potencialmente ir a otros Estados”, ha justificado Avramopoulos. Es decir, aunque ya no entren a través de las costas griegas, los refugiados y migrantes que están bloqueados en el país y los que residen en otros países europeos pueden querer tratar de desplazarse a Alemania y Suecia, los destinos más demandados por los solicitantes de asilo. Y ningún país quiere experimentar de nuevo las colas de refugiados dirigiéndose a su territorio.

La autorización de controles por parte de la Comisión Europea no es indiscriminada. Solo afecta a las lindes terrestres de Alemania con Austria, a las de Austria con Hungría y con Eslovenia, a Dinamarca en sus conexiones marítimas y terrestres con Alemania, a algunos puertos suecos (así como al puente de Öresund, que comunica a este país con Dinamarca) y a los puertos noruegos que conectan con Dinamarca, Alemania y Suecia.

Crisis futuras

Esta recomendación no cubre nuevas situaciones que pudieran derivarse de la gran afluencia de extranjeros hacia las costas italianas. Pero es probable que sea allí donde se desate la próxima crisis porque Italia ya ha recibido 127.600 personas en su territorio entre enero y septiembre de este año, según datos de Frontex, la agencia europea de fronteras. Y en algún momento comenzará el éxodo (o al menos el intento) hacia otros territorios comunitarios. Austria ya intentó el pasado mes de mayo incluir su frontera con Italia entre las lindes sometidas a chequeos internos. Pero la iniciativa no prosperó.

El Consejo Europeo, que representa a los Estados miembros, deberá ratificar esta recomendación en los próximos días, antes del 12 de noviembre, que es cuando vence el actual periodo de controles. El Ejecutivo comunitario muestra cierto malestar por mantener esta excepcionalidad al espacio de libre circulación, pero los cinco Estados afectados habían insistido mucho sobre la necesidad de extenderla.