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La conexión española con el Nobel de Santos

Siete personalidades iberoamericanas promovieron la candidatura al galardón del mandatario

De izquierda a derecha, Felipe González, Juan Manuel Santos y Juan Luis Cebrián, a su llegada al Foro por la Paz en Colombia, en 2015 en Madrid.
De izquierda a derecha, Felipe González, Juan Manuel Santos y Juan Luis Cebrián, a su llegada al Foro por la Paz en Colombia, en 2015 en Madrid.

“El sueño de poner fin al baño de sangre está más cerca que nunca”, escribió el pasado enero un grupo personalidades iberoamericanas para presentar la candidatura del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, al Comité Noruego que otorga el Nobel de la Paz. Nueve meses después, y pese al rechazo a los acuerdos entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla en el plebiscito del pasado domingo, la institución acaba de premiar al mandatario como un espaldarazo a sus esfuerzos de paz tras el revés en las urnas, según el comunicado de entrega del galardón.

El proceso que busca poner fin a más de medio siglo de conflicto armado, el último de la Guerra Fría en el hemisferio, ha contado con la participación de distintas figuras de España, aunque el Gobierno no ha sido protagonista de primera ni de segunda fila. El español Centro Internacional Toledo para la Paz (CITPax) ha sido monitor y acompañante de los procesos colombianos. Ya desde el Gobierno de Álvaro Uribe siguió sobre el terreno la desmovilización de los paramilitares (2003-2006), una intervención que continúa hoy también con la guerrilla, según precisa el director del centro, el exembajador de España en México y Angola Emilio Cassinello. "La colaboración con Santos empezó con él como ministro de Defensa y continuó cuando fue elegido presidente", explica Cassinello, quien admite que los resultados de la votación del 2 de octubre los dejó “perplejos”.

Shlomo Ben Ami, vicepresidente del CITPax y excanciller de Israel, es uno de los expertos internacionales que ha asesorado a Santos durante el proceso. "Shlomo medió para que Noruega fuera país garante del proceso. Antes de esto, ni siquiera tenían embajada en Bogotá", asegura Cassinello, que destaca una de las aportaciones de Ben Ami: "Advirtió desde el principio de la necesidad de que hubiera una agenda previa para las negociaciones. Cuando no la hay, estos procesos suelen convertirse en una burbuja cerrada en sí misma".

Ben Ami fue uno de los proponentes de la exitosa candidatura de Santos al Nobel este año, junto a los españoles Felipe González, expresidente del Gobierno; Josep Piqué, exministro de Industria y de Asuntos Exteriores; Álvaro Gil-Robles, ex Defensor del Pueblo y excomisario europeo de Derechos Humanos; y Emilio Casinello. También firmaron los expresidentes José Mújica, de Uruguay, y Ricardo Lagos, de Chile. La nominación, una entre las varias que pudo haber recibido el proceso colombiano a la vez, comenzaba recalcando que al igual que el año anterior, nuevamente apostaban por el reconocimiento a la lucha de Santos.

“Un premio Nobel de Paz… es la recompensa adecuada por los extraordinarios logros de su política regional pacifista”, interpelaba el texto, “por cambiar de forma tan radical el discurso colombiano de la guerra por uno de paz; y por haber alcanzado acuerdos históricos como los que abordan las raíces de un conflicto de medio siglo de duración con la más violenta narco-guerrilla que jamás haya existido en América Latina”.

Dos de los principales motivos de rechazo en las urnas a los acuerdos por parte de los colombianos fue que, según los pactos, los guerrilleros que confesaran sus crímenes no irían a la cárcel y que los culpables de delitos más graves pagarían penas alternativas, así como su participación en política con 10 escaños garantizados (de un total de 268 en dos Cámaras) por dos legislaturas. Ben Ami había advertido en 2015 durante un foro sobre la paz en Madrid: “No será fácil para los colombianos ver a guerrilleros en el Congreso, pero es un precio que hay que pagar”.

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