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El reparto de los 9.000 migrantes de Calais enturbia la precampaña francesa

Hollande promete desmantelar completamente 'La Jungla' antes de final de año

El reparto de 160.000 refugiados llegados a Grecia e Italia entre los países de la Unión Europea ha originado una de las más graves crisis aún no resuelta en el continente. Ahora, la distribución por toda Francia (66,7 millones de habitantes) de los 9.000 migrantes estancados en Calais envenena los más intensos debates de la precampaña electoral. La derecha y la ultraderecha rechazan esa distribución y acusan de laxismo al Ejecutivo. Para defenderse, el presidente François Hollande visitó este lunes Calais para insistir en que será firme y en que el Gobierno expulsará de la zona a todos los migrantes.

El presidente francés, François Holande, saluda a gendarmes, este lunes, en Calais.

"Hay que desmantelar completamente, definitivamente, el campamento", ha afirmado Hollande nada más iniciar la visita. "El Gobierno llegará hasta el final", aseguró posteriormente el presidente, quien añadió que el cierre del campamento se hará "antes de final de año". Los migrantes se agolpan desde hace más de una década en un páramo denominado La Jungla, el campamento construido con chabolas y tiendas de campaña junto al puerto del que salen los buques en dirección a Reino Unido. Decenas de ellos han muerto en sus desesperados intentos de alcanzar Inglaterra en barco o a través del túnel de La Mancha.

Inglaterra también debe "asumir su parte", ha dicho el jefe del Estado francés, que llega a la zona una semana después de haberlo hecho el expresidente Nicolas Sarkozy. Como este, el jefe del Estado no se acercará a La Jungla. Su programa consiste en un encuentro con mandos de los gendarmes que impiden a los migrantes introducirse en el puerto, otro con empresarios y un tercero con cargos electos de la región. Todos ellos están satisfechos con el anuncio gubernamental de que desmantelará el campamento salvaje en meses. Las consecuencias de ese desmantelamiento están envenenando la precampaña.

El agrio debate lo ha disparado el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, con el anuncio de que prevé habilitar en un año nuevos centros de acogida y orientación para 12.000 solicitantes de asilo por toda Francia. Los primeros en ser alojados serán los 9.000 atascados ahora en condiciones infrahumanas.

“No a la creación de junglas por todo el territorio nacional”, ha proclamado el presidente de Los Republicanos, Laurent Wauquiez, quien ha sustituido en el cargo a Nicolas Sarkozy. El partido recoge firmas por todo el país y exhibe un mapa con el supuesto reparto por regiones junto a esa frase. “No vamos a permitirlo porque será malo para los migrantes y para nuestro país”, asegura Annie Genevard, portavoz del partido.

"No vamos a multiplicar los campamentos por todo el territorio", ha dicho Hollande para intentar tranquilizar a sus detractores. El presidente ha precisado que, como en otros 164 centros creados en lo que va de año, se trata de ubicar en nuevos establecimientos a los migrantes distribuidos en grupos de entre 40 y 50 personas.

Un claro ejemplo de la campaña de Los Republicanos se concretó el pasado sábado en Versalles, donde sus habitantes han leído en los periódicos que quizás se cree uno de esos centros de acogida cerca de la rica ciudad con capacidad para 1.600 extranjeros.

Junto a las pancartas “No a los migrantes” y “Campamento de Migrantes=Estado irresponsable", más de 2.000 personas se reunieron junto al Ayuntamiento. “Somos el pueblo y nuestros dirigentes no nos escuchan”, gritaba un organizador por los altavoces."Es nuestra seguridad la que está en juego", insistía al comentar "el peligro" de que los migrantes se acerquen a colegios y liceos. En Versalles hay un porcentaje elevado de centros religiosos.

2.000 personas protestan en Versalles junto a una pancarta con el texto "No a los migrantes"

La concentración estaba impulsada y animada por el regidor, el conservador François de Mazières, destacado activista contra el matrimonio homosexual. A la protesta acudieron airados ciudadanos con argumentos nada versallescos. “Es un grave problema de seguridad. Puede haber yihadistas entre ellos”, dice Yasmine Benzelmat, consejera regional del Frente Nacional que se sumó con su banda con la bandera nacional.

“A los migrantes hay que cobrarles el coste de estar aquí y, luego, echarlos a sus países”, le aconseja a Benzelmat un ciudadano de pelo blanco visiblemente enojado. La protesta acabó frente a la Prefectura. Preguntada una manifestante si está confirmada la creación de ese centro, responde: “Lo han publicado los periodistas”. Es cierto. El primero que lo difundió por Twitter es propietario de una hermosa casa en Versalles.

En la pugna por una franja del electorado que Sarkozy libra con la ultraderechista Marine Le Pen, esta ha ido más lejos y quiere que los alcaldes impidan la llegada de migrantes a sus pueblos. “Mi comuna sin Migrantes” es el lema para el que ha lanzado una campaña de recogida de firmas entre los 36.000 alcaldes franceses Steeve Briois, el regidor de Henin-Beaumont, el ayuntamiento estrella del Frente Nacional cercano de Calais. Para él, es obvio el peligro de ver “mini-Calais” por toda Francia.

Con su visita de este lunes, Hollande pretende rebajar la tensión y difundir el mensaje de que el trato digno a los refugiados es compatible con una política contundente ante el fenómeno migratorio. “Actuamos para acoger digna y humanamente a las personas que solicitan asilo”. “Francia es un país de derecho, un país de reglas: hay que ser firme en los temas migratorios”.

La llegada de Hollande coincide con el arranque de las obras para construir un nuevo muro, costeado por Londres, para impedir el acceso de los migrantes de La Jungla a la autopista de acceso al puerto. En el campamento hay unos 9.000 migrantes después de haber expulsado o distribuido por Francia a más de 6.000 en el último año.

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