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Salud Hernández-Mora, polémica por sus opiniones y respetada por sus reportajes

La periodista llevaba dos semanas trabajando en Catatumbo, donde conviven las FARC y el ELN

Salud Hernandez Mora
La periodista española Salud Hernández, en 2013 en una manifestación en Bogotá contra los secuestros de las FARC. EFE

"Yo sólo quiero reportear, mancharme los zapatos de barro y venir con historias que a nadie más le importan", suele ironizar Salud Hernández-Mora, la periodista española que se encuentra desaparecida desde el sábado en Colombia. Según el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, "todo apunta" a que ha sido secuestrada por el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Normalmente, es difícil localizarla en algún sitio con cobertura: Cauca, Nariño, Buenaventura, Bolívar... Ni sus destinos son fáciles ni su rostro pasa desapercibido por muy profundo que sea el agujero en el que se encuentre. "Si pudiera, ahora mismo mandaba a la mierda las columnas de opinión", bromeaba hace un par de semanas en su casa y con un vino delante. La corresponsal de El Mundo en Colombia y colaboradora del diario El Tiempo, se quejaba de que esos artículos le quitaban tiempo y provocaban un desgaste demasiado alto para su obsesión: reportear.

Sin embargo, es precisamente la opinión, sus columnas dominicales en El Tiempo y su participación como contertulia en infinidad de programas de radio y televisión, lo que la ha hecho popular a lo largo de todo el país. Para unos, la suya era la opinión de la derecha y para otros, la única que dice las cosas claras, sin lazos ni celofán, desde que llegó a Colombia en 1999.

Cuando hace unos años irrumpió en las ondas colombianas, muchos se sorprendieron al escuchar una voz extranjera y de mujer hablar con tanto conocimiento y compromiso sobre problemas que hasta entonces eran domésticos. Su tono duro, claro y directo la convirtió pronto en una voz de referencia sobre la política colombiana y el conflicto que vive el país desde hace más de medio siglo.

Pero si las columnas la hicieron conocida, sus reportajes la hicieron respetada.

Menuda y con aspecto débil, Salud Hernández-Mora, de 59 años, es también autora de tres libros sobre la guerra, resultado de casi dos décadas recorriendo cada esquina de Colombia con la libreta y la grabadora como único equipo de seguridad.

En su perfil en el periódico El tiempo la describen así: "periodista española, fue gerente de la compañía de asesoría de imagen y comunicaciones Burston Marsteller y corresponsal del diario El Mundo". Sin embargo, para los que convirtieron el hashtag #DondeestaSaludHernandez en tendencia del día, ella es la voz con acento de Madrid más dura y combativa contra los abusos de la guerrilla, el reclutamiento de niños, las violaciones, la minería ilegal o el pago de extorsiones.

En los últimos tiempos, ha sido visceral contra el acuerdo de paz que se negocia en La Habana entre la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el Gobierno de Juan Manuel Santos, a quien dirige cada domingo gran parte de sus misiles. El presidente colombiano no tardó ni unas horas en anunciar por Twitter que había ordenado al Ejército y la policía "prioridad y dedicación" para localizar cuanto antes a la periodista más crítica con su Gobierno.

Otros de sus ataques más recientes han ido contra el ELN (Ejército de Liberación Nacional), por no liberar a los secuestrados y por su escasa voluntad de diálogo ante el posible inicio de unas conversaciones con la segunda guerrilla del país.

Catatumbo, la zona donde Salud Hernández-Mora llevaba dos semanas reporteando, no es cualquier lugar. Esta zona del Departamento Norte Santander, en la frontera con Venezuela, es la región del país donde más hectáreas de coca se cultivan y una de las zonas más duras y peligrosas del país. En esta área conviven la guerrilla de las FARC, del ELN y varias bandas criminales herederas del paramilitarismo que encuentran en esta remota región de Colombia el lugar ideal para delinquir y escapar por la porosa frontera hacia el país vecino.

A punto de sellarse en La Habana un acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, se está produciendo un reacomodo de los cárteles que ha disparado la violencia ligada al narcotráfico, y organizaciones de derechos humanos como la Fundación Progresar han alertado sobre el medio centenar de homicidios que se han producido en lo que va de año.

Precisamente el último reportaje de Salud Hernández-Mora, publicado el jueves, es un recorrido por las poblaciones donde ejerció su poder el sanguinario narcotraficante Megateo. El texto, datado en Norte Santander, es un paseo por la boca del lobo. Aunque en su periódico esperaban también su habitual columna de opinión del domingo, esta nunca llegó. Las autoridades, sin embargo, confían en que Salud esté haciendo lo que más le gusta y sólo haya perdido contacto temporal.

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