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La fiscalía pide que no se investigue a Rousseff por el ‘caso Petrobras’

El Gobierno de Brasil decide subir los tipos de interés para contener la inflación

Protesta ante la sede de Petrobras en Río de Janeiro. Ampliar foto
Protesta ante la sede de Petrobras en Río de Janeiro. AP

Todo Brasil sigue pendiente de que el Tribunal Supremo de Justicia brasileño (STF, en sus siglas en portugués) revele el contenido completo de la lista de políticos involucrados en el escándalo de corrupción de la petrolera Petrobras. Como muy tarde, tiene de plazo hasta este viernes. Pero, mientras lo hace, la prensa brasileña va revelando datos importantes de la investigación. Uno de ellos es que el fiscal general no es partidario de que se involucre ni a la presidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), ni a Aécio Neves, líder del opositor Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) y candidato, junto a Rousseff, a la presidencia en 2014, a pesar de que sus nombres figuran en el expediente. Ambos, de hecho, fueron mencionados por los delatores que alimentan las informaciones de la policía a cambio de rebaja en las penas.

Alberto Youssef, experto en lavado de dinero —y uno de los pilares de la trama corrupta, acusado de embolsarse millones de dólares—, acusó a Rousseff y al expresidente Lula, según publicó hace meses la revista Veja, de conocer el entramado y de mirar para otro lado. Los dos lo negaron. El fiscal ve, según la prensa brasileña, que el testimonio es endeble como para acusar a la presidenta y, además, se ampara en una ley por la que no se puede encausar al presidente de la República por hechos de los que no es directamente responsable bajo su mandato. De ahí que pida que la presidenta no sea investigada. De cualquier manera, el Tribunal Supremo de Justicia tiene ahora la última palabra pero todo apunta a que Rousseff saldrá del sumario.

También el nombre de Aécio Neves salió de la boca de Youssef, convertido en la principal fuente informativa de la policía. En concreto, le acusaba, citando a una tercera persona ya fallecida, de haber recibido dinero de una empresa pública relacionada con Petrobras en 1990. Añadía que la hermana del político había actuado de intermediaria y de correo. También en este caso el fiscal ha razonado que las pruebas aportadas son insuficientes como para encausar a Neves, quien el miércoles, al conocer la noticia, se apresuró a culpar al Gobierno de querer involucrarle en este pozo sin fondo en el que se está convirtiendo la investigación de Petrobras.

Mientras, el país y sobre todo la clase política viven en suspenso esperando el listado completo de involucrados (los mejores abogados criminalistas de primera línea se han agotado en Brasil dada la demanda). Paralelamente, el Gobierno maniobra en dos frentes para tratar de detener la turbulencia política y la sangría económica. Para lo primero, Rousseff se ha reunido con los líderes de sus partidos aliados en el Congreso y en el Senado a fin de pedirles apoyos, recordándoles, entre otras cosas, los cargos que les ha otorgado. El miércoles, el Senado rechazó una medida de ajuste fiscal que el ministro de Economía brasileño juzgaba indispensable.

En la vertiente económica, el Gobierno lucha para que las agencias de calificación no rebajen la nota de Brasil, para que el dólar no se dispare aún más (ya se cambian tres reales por un dólar) y ha subido los tipos de interés (algo que prometió no hacer durante la campaña) para contener la inflación.